Puente Internacional Simón Bolívar estuvo cerrado por tres meses y 15 días

Por Jonathan Maldonado

El año 2019 fue de grandes sacudidas para la frontera de San Antonio del Táchira y Ureña. Cierre de pasos binacionales, uso de trochas como única alternativa para entrar y salir de Colombia, marcaron los primeros meses de una zona que se ha convertido en la más visitada por los venezolanos, ya sea con intenciones de cruzar a Colombia para adquirir productos de primera necesidad, cobrar remesas o para migrar.

A punto de concluir el segundo mes del año, Delcy Rodríguez anunció mediante su cuenta en Twitter, el cierre de los puentes. Era exactamente un viernes 22 de febrero cuando, en horas de la noche, la vicepresidenta dio a conocer la medida en la que alegó “serias e ilegales amenazas intentadas por el Gobierno de Colombia contra la paz y la soberanía de Venezuela”.

La orden se emite el mismo día del concierto denominado Venezuela Aid Live, que tuvo como escenario a la ciudad de Cúcuta, en Norte de Santander, y horas antes de que se diera el intento del ingreso de la ayuda humanitaria, por parte de la oposición venezolana, y que contaba con el apoyo de países de la región.

Ya el 23 de febrero, con la frontera cerrada, en San Antonio se registró una marcha liderada por diputados de la bancada opositora, que tenía como punto de llegada el puente internacional Simón Bolívar. Sin embargo, la misma fue reprimida por grupos de civiles, que encapuchados y armados, arremetieron contra los ciudadanos. Leider García, resultó herido de bala. Tras 17 días hospitalizado, falleció en hospital de Cúcuta.  

Caminos verdes: única opción por meses

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Ese episodio, en el que la ayuda humanitaria no logró ingresar al país, no detuvo el flujo de viajeros a la frontera con el propósito de ir al hermano país. Los ríos de gente continuaron avanzando por Peracal, ya no hacia la avenida Venezuela sino hacia el barrio Lagunitas, donde se popularizaron dos trochas: “La siete” y “La cinco”.

Los caminos irregulares fueron comandados, desde el inicio, por grupos irregulares que cobraban peaje tanto para entrar como para salir de Colombia. Sus armas las exhibían sin cohibición alguna. Ponían las reglas y los precios dependían, casi siempre, de la cantidad de mercancía y bolsas que llevara la persona. Nadie podía reclamar. No había derecho a réplica y la “ley” era impuesta e inventada por ellos.

Así luce actualmente la entrada a la trocha “La cinco”

El escenario dio pie para que el barrio Lagunitas se convirtiera en un gran estacionamiento y en el epicentro de la economía informal. Esa fue la imagen que enseñó la comunidad durante los tres meses y 15 días que duraron cerrados los puentes internacionales Francisco de Paula Santander y Simón Bolívar. El 8 de junio, por orden de Nicolás Maduro, fueron reabiertos. Ese anuncio lo hizo en su cuenta en Twitter, el viernes 7 de junio, cerca de las 8:00 p.m.

Obstáculos que rememoran el 23F

La pared blanca metálica, ubicada al final de la avenida Venezuela, en San Antonio del Táchira, y los contenedores atravesados en el puente internacional Simón Bolívar, lado venezolano, llevan 10 meses en la misma zona, agudizando las colas cuando la marea humana sube en los meses pico.

La pared metálica de los embudos

“Quiten los contenedores”, es el grito que a diario profieren decenas de personas al formarse un embudo como consecuencia de estos elementos. El clamor aún no ha sido atendido. En días recientes, se evidenció la presencia de obreros sacando arena de los mismos, mas no hubo ninguna orden para removerlos.

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Incluso, hay sectores del oficialismo que están de acuerdo con que deben ser retirados, pues no cumplen función alguna. No obstante, las pocas veces que se ha intentado cristalizar la idea, han reculado por órdenes emanadas directamente de Miraflores.

“Una economía para migrantes”

Para Willian Gómez, alcalde del municipio Bolívar, los hechos ocurridos el 23 de febrero no solo tuvieron protagonismo local, regional y nacional, sino también internacional. “Pretendieron entrar una supuesta ayuda humanitaria a través de la fuerza y liderada por políticos opositores, con el apoyo de agencias internacionales, oficiadas por el gobierno norteamericano y acompañados por algunos mandatarios suramericanos”, aseguró.

Gómez trajo a colación el cierre de agosto del 2019, en el que “Maduro, por medidas de seguridad, toma esta decisión, ya que grupos al margen de la ley, como el paramilitarismo, estaban ganando terreno y extorsionando”. Este panorama, dijo, produjo una decaída del comercio formal, afectando directamente su dinamismo.

Willian Gómez, alcalde

El cierre de los puentes el 23 de febrero, desde la óptica del burgomaestre, obedeció también a medidas de seguridad, “que nos llevó a crear mecanismos no solo domésticos, sino de tipo casi ministerial para poder atender a toda esa población que llega a la ciudad. Empezamos recibiendo un promedio de 17.000 venezolanos al día y, en los últimos meses, registramos picos de 50.000”.

En este sentido, puntualizó que la proyección del Terminal de Pasajeros, que cuenta con su licencia ante el Instituto Nacional de Transporte Terrestre (Intt), permitió que la estructura pasara de ser “un puerto inexistente al principal del país. Ahora somos el principal puerto de entrada y salida de Venezuela, desplazando, inclusive, al aeropuerto de Maiquetía”.

Gómez enfatizó, además, en la creación de la Policía Migratoria, cuya primera sede se dio en San Antonio debido al gran tránsito de personas, proveniente de diversos estados del país, que visita la zona con el objetivo de cruzar a Colombia con intenciones migratorias, y otros para adquirir los productos de primera necesidad.

Con el puente abierto, desde el mes de junio, la máxima autoridad local apunta sus acciones a cristalizar una economía para migrantes. “De esta coyuntura país, hay que sacar el mejor provecho, ver oportunidades y dar lo mejor por el municipio”, resaltó.

“Seguiremos insistiendo en la reapertura del aeropuerto internacional Juan Vicente Gómez, así como la reapertura de la aduana para el tránsito internacional. Sabemos que eso depende del Ejecutivo nacional, pero hacemos los enlaces y la insistencia cada vez que tenemos la oportunidad para que eso se dé”, dijo a modo de colofón.

“No hay argumento para mantener cerrados los puentes”

El año 2019 no fue alentador para el comercio e industria en la frontera, al contrario, atizó el declive de los sectores; así lo precisó Isabel Castillo, presidenta de la Cámara de Comercio de San Antonio del Táchira. “Ha sido un año muy duro para los empresarios”,  resaltó.

De acuerdo con Castillo, los pocos comercios que aún abren sus puertas son atendidos por sus propios dueños, quienes trabajan con inventarios “mega viejos” y cobran sus productos en pesos o en dólares, monedas que imperan frente a la devaluación del bolívar. “Los puntos de venta, ante los frecuentes cortes de electricidad, no funcionan”, acotó.

Isabel Castillo, presidenta de la Cámara de Comercio

Entretanto, lamentó que el sector industrial solo esté funcionando en un 10%, con una operatividad que ronda también el 10%. “Ellos – sectores del tabaco y textil –, se han visto obligados a pasar la materia prima, que compran en Colombia, por las trochas”, apuntó.

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Para la presidenta de la institución, el cierre de los puentes, por más de tres meses, avivó la crisis del comercio y la industria, al punto de que muchos resisten con la esperanza de que el dinamismo regrese. “Están trabajando con las uñas, pues no han tenido la colaboración de nadie”, sentenció.

Un eterno domingo es la imagen que domina al centro de San Antonio

“Este era un municipio en el que uno ni podía caminar, ya que para esta época, teníamos las tradicionales ventas navideñas en las calles del centro, las cuales hoy lucen desoladas. No se vio el espíritu de la Navidad”, recordó Castillo desde un municipio en el que el gran movimiento se ve solo en el Terminal de Pasajeros, avenida Venezuela y puente internacional Simón Bolívar.

En este sentido, indicó que no existe argumento alguno para mantener cerrados los tramos binacionales. “Nunca se debieron cerrar”, aclaró para luego preguntar: “¿qué están esperando las autoridades?” Insistió, además, en el llamado que han hecho las instituciones para la apertura de los tramos, pues, a su juicio, la frontera perdió el título de la más viva de Latinoamérica para ser la más pobre, la menos dinámica.

“Una vez abiertos los puentes, se abre la economía y se facilita todo (…).  Ya hemos adelantado reuniones con la Cámara de Comercio de Cúcuta para tener en cuenta qué hacer en el momento en que esta gran y esperada noticia se dé. También nos hemos reunido con las asociaciones de carga internacional”, reveló con la fe puesta en un 2020 conducido por cambios.

“Un 2019 de viacrucis”

Para Nelson Eduardo Balza, ciudadano jubilado y habitante del barrio Lagunitas, el 2019 estuvo signado por eternos viacrucis que tuvieron como punto de partida el cierre de los puentes y se agudizaron con el uso de las trochas para llegar a Colombia.

“No sé hasta qué punto iremos a aguantar”, soltó Balza tras haber rememorado las veces que atravesó los caminos verdes, donde las “denominadas x personas, que cobraban cifras excesivas por el paso, hacían de las suyas. Siempre hay una esperanza, es lo último que se pierde”.

Nelson Eduardo Balza

El sexagenario sueña con ver removidos del puente los contenedores. “Es una de las humillaciones más granes por parte del gobierno de Maduro”, apuntó quien se ha visto en la necesidad de cuidar carros en su cuadra, junto a su hermano, pues el dinero que recibe como jubilado no le da ni para alimentarse.

En un día, Balza puede llegar a cuidar hasta 18 vehículos, que representan 80.000 pesos. “Al mes me puedo hacer alrededor de 500.000 pesos”, una cifra que si se lleva a bolívares, puede resultar imposible de alcanzar para la mayoría que depende de un salario mínimo.

“Como ciudadano, para el 2020, anhelo que las cosas cambien, que haya otro rumbo para que el país mejore y así retornen los millones de venezolanos que han migrado producto de la crisis”, manifestó.

EL DATO

De acuerdo con la alcaldía de Bolívar, en 2019 bajó considerablemente el número de migrantes en comparación con 2018: de 3.500 diarios a 300

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Tras el cierre de los puentes el pasado 23 de febrero, el corredor humanitario tardó 17 días para ser activado

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