El 23 de enero de 1958 es el punto y final del periodo dictatorial de Marcos Pérez Jiménez, fue un proceso histórico tumultuoso, oscuro y violento. Con el pasar del tiempo la sociedad venezolana ha distorsionado los eventos de su historia y un delirio fue creciendo. Ideas como la soberanía y el nuevo padre de la patria se heredan de una generación a otra. Para que la distorsión prospere, las ideas más racionales son extirpadas del cuerpo social, mientras que la ilusión es impuesta desde posiciones ideológicas, alimentando la psicosis.

Esta ilusión responde a un visionado superficial de nuestro pasado, fomentado por las deformaciones que genera el poder, incluso la comparación entre regímenes haciendo que el ciudadano común se pregunte: ¿En cuál estaría mejor? Olvidando el terror que se vivió en aquella época, y que fue enterrado por mitos. El siguiente video ensayo tiene la intencionalidad de explorar estas ideas presentes en nuestra realidad como venezolanos:

Prensa Frontera Viva

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