Por Sofos de Mileto

Cada pueblo deja huella y se lleva en los sentimientos más profundos en sus cantos, en sus ritmos y en sus instrumentos. Allí están sembrados el origen, el desarrollo y el significado de la música para sus habitantes. En nuestros instrumentos y, particularmente, en las cuerdas que vibran se logra rastrear toda una historia de símbolos, afectos y mestizajes. Los indígenas se valieron de huesos, caracoles, troncos huecos de algunas plantas, para hacer flautas verticales y trompetas para invocar a sus dioses. Pero fue con la conquista que desembarcaron los integrantes de la familia de los antecesores de los instrumentos de cuerda, para contarnos historias musicales de la cultura de Occidente. Nuestros ascendientes los tomaron para sí y los transformaron y adaptaron a su sentir estético. Comenzaron a vibrar, a través del toque doméstico una o varias cuerdas a través de los denominados cuerdófonos. Las cuerdas se hicieron materiales de seda, crin, tripa, fibras vegetales, metal o materiales sintéticos. Así encontramos instrumentos con cuerdas en órdenes simples, dobles o triples (una, dos o tres hileras). Las cuerdas permitieron ser percutidas, rasgueadas, punteadas o frotadas con la mano desnuda, con plectro, con arco o con otros objetos. De la caja de resonancia surgieron diversos géneros musicales autóctonos o de otras tierras.

El arpa

La compone la caja de resonancia, la consola y la columna. En Venezuela existen dos tipos, con un número de cuerdas que varían entre treinta y treinta y siete. Se diferencian en la caja de resonancia y en el material de las cuerdas. El arpa central se emplea en los estados Aragua, Miranda y Carabobo, con una caja de resonancia ancha, de forma piramidal. Las cuerdas son de metal, tripa y material sintético. Las clavijas están dispuestas en una sola línea. Esta arpa tuyera o aragüeña, en su cara principal, tiene sujetas las cuerdas y en ella se encuentran cuatro agujeros de diferentes tamaño y ubicaciones, que permiten amplificar el sonido. El clavijero encaja uno de sus extremos en el vértice de la caja de resonancia y el otro en el mástil, el cual sirve de puntal entre la base de la caja y el otro extremo del clavijero. El arpa aragüeña tiene treinta y cinco cuerdas, divididas en doce cuerdas de acero para el registro agudo y veintitrés para medio y grave. Se ejecuta con ambas manos, la izquierda para puntear el registro grave y la derecha el agudo. El arpa aragüeña es utilizada en la interpretación de joropos tuyeros como solista o acompañado de un cantante, quien a su vez ejecuta un par de maracas. Este conjunto recibe el nombre de arpa, maraca y buche.

El arpa llanera se utiliza principalmente en los estados Guárico, Barinas y Apure. La caja de resonancia es angosta y las clavijas están colocadas en doble fila; las cuerdas son de tripa y material sintético o nylon. Está elaborada con madera de pino o de cedro, abundantes en la zona del llano venezolano. La caja de resonancia, también llamada tazón, lleva una barra de metal a lo largo de su eje para evitar que la alta tensión de los cables la rasgue de su soporte. La columna es hueca y aloja las barras de control. Es este elemento muy robusto que soporta todo el conjunto, así como la tensión de las cuerdas. El arpa llanera se utiliza en la interpretación de pasajes y golpes de joropo en los llanos venezolanos.

Es bueno acotar que el arpa criolla no tiene pedales. En la región central se ejecuta en todas ocasiones, con acompañamiento de maracas o de cantores, mientras que el arpa llanera forma trío con el cuatro y las maracas, para acompañar la voz de canto. Los registros graves se identifican como bordoneo, los tenoretes son los aquellos en los que los arpistas demuestran sus habilidades para el contracanto rítmico y sonoro del joropo; y el tipleteo permite las ejecuciones agudas

El cuatro

Pertenece a la familia de las antiguas guitarras y guitarrillas españolas. Es de tamaño reducido debe su nombre al número de cuerdas que posee. Es un instrumento de cuerda pulsada que posee cuatro órdenes afinadas a razón de: la3, re4, fa#4 y si3. Es decir, tiene una prima, una segunda y dos terceras   Su peculiar afinación —no totalmente ascendente— es un elemento muy distintivo de otros instrumentos de cuerda. Se ejecuta principalmente por rasgueo o charrasqueo, cuyo estilo varía según las regiones y especies musicales que acompañe. Por lo general, los ejecutantes varían la colocación de las cuerdas para obtener diferentes temples, o sustituyen unas con otras.

Es un instrumento típico y el más emblemático del joropo. Se utiliza tanto en áreas rurales como urbanas. Sus cuerdas de nylon producen un bello sonido, melancólico pero sobrio. Se ejecuta como instrumento acompañante o como instrumento solista, de manera ritual, como para diversión. Esta última forma de ejecución ha experimentado un notable desarrollo en las últimas décadas.

En Venezuela se ejecuta casi en la totalidad de los géneros musicales folklóricos: la gaita zuliana, el calipso de El Callao, los villancicos, los aguinaldos y la parranda, el galerón, el polo, la jota, la malagueña, el vals, el merengue, la música cañonera, la música campesina, el paso doble, la fulía, la tonada, la polca, el ritmo orquídea, el emblemático joropo de arpa, cuatro y maracas, entre otros.

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El cuatro posee variantes basadas fundamentalmente en el número de cuerdas y la afinación: el cuatro y medio, el cinco, el cinco y medio, el seis y el octavo. Existe también un tipo de cuatro de caja pequeña con cinco cuerdas conocido como cuatro monterol, que se emplea en el estado Lara para animar el tamunangue. Describamos cada uno de esta familia del cuatro.

Cuatro y medio

Es un cuatro con una cuerda complementaria que se sujeta por una clavija en la parte inferior del mango. Al no poseer pisada produce una entonación fija y cumple el papel de resonador. Actualmente está en desuso.

Cinco

Se caracteriza por ser un poco más grande que el cuatro, y recibe su nombre debido al número de órdenes o afinaciones. La técnica de ejecución es igual a la del cuatro. Se utiliza en los estados andinos de Venezuela (Mérida, Táchira y Trujillo) y en Lara, Carabobo y Falcón.

Cinco y medio

De la misma manera que el cuatro y medio, agrega al cinco una cuerda denominada tiple, la cual aporta una resonancia permanente,

Seis

Es ligeramente mayor que el cinco, con seis cuerdas, pero cinco órdenes. Es conocido en la región centro occidental, especialmente en los estados Lara y Falcón. Se emparenta con la jarana mexicana en su diseño y afinación.

Octavo

Presenta ocho cuerdas dispuestas en cuatro órdenes dobles. Es prácticamente una guitarra renacentista en desuso.

Cuatro Monterol

Es un tipo Cuatro de caja pequeña, con cinco cuerdas; se emplea en el estado Lara para la ejecución de Sones de Negro o tamunangue. Monterol fue un Luthier que vivió a principios del siglo XX en El Tocuyo, Estado Lara y que perfeccionó este instrumento para el tamunangue, alcanzando la fama como fabricante por la sonoridad de sus instrumentos. Se dice que cuando los finalizaba procedía a tocarlos y si el sonido no era el que esperaba los despedazaba. El Cuatro Monterol es hecho de Cedro Amargo ya que es la madera que le da el sonido característico conocido como “ladino” o más agudo que el Cuatro Tradicional.

El cuatro venezolano dejó de ser exclusivamente de Venezuela. Ahora le pertenece al mundo; viaja de país en país y llega a las manos de aquellos que reconocen la alta calidad de su fabricación y demandan su compra desde diferentes partes del planeta.

El éxodo venezolano ha permitido no solo sembrar nuestra forma de ser en el mundo, como gente buena que somos, sino que ha llevado a internacionalizar el cuatro. A través de nuestros compatriotas aflora la riqueza musical de esta nación, que en el canto y toque folclórico y popular refleja lo hermoso de esta tierra.

Venezuela is felt on the strings

Sofos de Mileto

Each town leaves a mark and takes on the deepest feelings in their songs, in their rhythms and in their instruments. There are planted the origin, development and meaning of music for its inhabitants. In our instruments and, particularly, on the strings that vibrate, a whole history of symbols, affections and interbreeding can be traced. The indigenous people used bones, snails, hollow trunks of some plants, to make vertical flutes and trumpets to invoke their gods. But it was with the conquest that the family members of the ancestors of string instruments landed, to tell us musical stories of the culture of the west. Our ancestors took them for themselves and transformed them and adapted them to their aesthetic feeling. They began to vibrate, through the domestic touch, one or more strings through the so-called cuerdophones. The strings were made of silk materials, mane, gut, vegetable fibers, metal or synthetic materials. Thus we find instruments with strings in single, double or triple orders (one, two or three rows). The strings allowed to be percusted, scratched, puncted or rubbed with bare hand, plectrum, bow or other objects. From the soundbox emerged various musical genres indigenous or from other lands.

The Harp

It consists of the soundboard, console, and column. In Venezuela there are two types, with a number of strings ranging from thirty to thirty-seven. They differ in the soundboard and in the material of the strings. The central harp is used in the states Aragua, Miranda and Carabobo, with a wide, pyramidally shaped soundboard. The strings are made of metal, gut and synthetic material. The pins are arranged in a single line. This tuyera or aragüeña harp, in its main face, has the strings attached and in it are found four holes of different size and locations, that allow to amplify the sound. The headstock fits one end at the vertex of the soundboard and the other at the mast, which serves as a prop between the base of the box and the other end of the headstock. The aragüeña harp has thirty-five strings, divided into twelve steel ropes for the acute record and twenty-three for medium and severe. It is executed with both hands, the left to tap the grave record and the right to the sharp. The aragüeña harp is used in the interpretation of joropos tuyeros as soloist or accompanied by a singer, who in turn performs a pair of maracas.  The plain harp is mainly used in the states of Guárico, Barinas and Apure. The soundboard is narrow and the pegs are placed in double row; the strings are made of gut and synthetic material or nylon. It is made of pine or cedar wood, abundant in the area of the Venezuelan plain. The soundboard, also called a bowl, carries a metal bar along its shaft to prevent the high tension of the cables from tearing it from its support. The column is hollow and houses the control bars. It is this very robust element that supports the whole set, as well as the tension of the strings. The plain harp is used in the interpretation of passages and punches of joropo in the Venezuelan plains. It’s good to note that the creole harp doesn’t have pedals. In the central region it is executed on all occasions, with accompaniment of maracas or singers, while the llanera harp forms a trio with the cuatro and the maracas, to accompany the singing voice. Serious records are identified as bordoneo, tenoretes are those in which harpists demonstrate their skills for the rhythmic sound of the joropo; and the tipleteo allows the acute executions.

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The Cuatro

It belongs to the family of old spanish guitars and guitars. It is small in size and it gets it´s name due to the number of strings it has. It is a pulsed string instrument that has four orders tuned at the rate of: la3, re4, fa-4 and si3. Performers usually vary the placement of strings to obtain different quenches, or replace them with each other. Is a typical instrument and the most emblematic of the joropo. It is used in both rural and urban areas. Its nylon strings produce a beautiful sound, melancholic but sober. It is executed as an accompanying instrument or as a solo instrument, ritually, as for fun. In Venezuela it is executed almost in the totality of the folkloric musical genres: the zuliana bagpipes, the calypso of The Callao, the songs of praise, the christmas bonuses and the binge, the rural music, the double step, the fulía, the tune, the polka, the rhythm orquídeo, the emblematic harp joropo, cuatro and maracas, between others.

The cuatro has variants based mainly on the number of strings and tuning: The cuatro and a half, the five, the five and a half, the six and the eighth. There is also a type of cautro that is a small box with five strings known as cuatro monterol, which is used in Lara State to animate tamunangue. Let´s describe each one of the family of the cuatro.

Cuatro and a half

It is a cuatro with a supplementary rope that is held by a pin on the bottom of the handle. Having no stride produces a fixed intonation and fulfills the role of resonator. It is currently in disuse.

Five

Is characterized for being a little bigger than the cuatro, and receives its name due to the number of orders or refinings. The execution skill is equal to that of the cuatro. It is used in the Andean states of Venezuela (Merida, Táchira and Trujillo) and in Lara, Carabobo and Falcon.

Five and a half

In the same way as the cuatro and a half, it adds to the five a string called the tiple, which gives a permanent resonance.

Six

It’s slightly larger than five, with six strings, but five orders. It is known in the central western region, especially in the states of Lara and Falcon. It is related with the mexican jarana in its design and tuning.

Eighth

Presents eight strings arranged in four double orders. It’s practically a disused Renaissance guitar.

Cuatro Monterol

It is a type of cuatro with a small box, with five strings; is used in the Lara state for the execution of Sones de Negro or tamunangue. Monterol was a Luthier who lived in the early twentieth century in El Tocuyo, Lara State, and who perfected this instrument for tamunangue, achieving fame as a manufacturer for the sonority of his instruments. It is said that when he finished them he would proceed to play them and if the sound was not the one that was expected he would tore them apart. The cuatro Monterol is made of bitter cedar since it is the wood that gives it the characteristic sound known as “ladino” or sharper than the traditional cuatro.

The venezuelan cuatro ceased to be exclusively from Venezuela. Now it belongs to the world; it travels from country to country and reaches the hands of those who recognize the high quality of its manufacture and demand its purchase from different parts of the planet. The venezuelan exodus has allowed not only to sow our way of being in the world, as the good people we are, but has led to internationalization of the cuatro. Through our compatriots emerges the musical richness of this nation, which in the folk song and touch reflects the beautifulness of this land.

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