Tener 14 años y estar diagnosticado de cáncer. Ser venezolano en estos tiempos y migrante forzoso.  Ser pobre y con esperanzas reducidas. Así llegó a Colombia el niño Abel Moncada, con su familia, aferrado a una mínima esperanza para sobrevivir al Linfoma no Hodgkin.

 Tiene tres años y medio en Colombia. Fue desahuciado en Venezuela pero su mamá se negó a aceptar esta situación. Siendo ciudadana colombiana se acercó al Consulado de Colombia en San Cristóbal y de allí, ante la gravedad del caso, no solo logró el reconocimiento de la nacionalidad de su hijo venezolano como colombiano también sino la atención  médica necesaria.

Así se coordinó el traslado del niño al Hospital Erasmo Meoz de Cúcuta. Vino con su mamá y su papá venezolano. Aquí nació su hermanito, como su esperanza de vivir. La Fundación Soñar: Niños con Cáncer, desde el primer momento tomó su caso lo que significó para la familia apoyo y amor.

Pilar Serrano, presidenta de la Fundación, cuenta el caso. Comenta que la familia de Abel  vive en condiciones de pobreza extrema. En los primeros meses de su llegada un tío les alquiló una habitación en donde todos se acomodaron como pudieron.

Pero recientemente se quedaron sin recursos y no pudieron seguir pagando el pequeño espacio siendo desalojados por el familiar. No tenían donde cobijarse y en medio de la desesperación una mano caritativa les brindó apoyo permitiéndoles vivir en un rancho, dentro de una invasión.

“Un rancho de tablas, sin servicios, con plásticos”. En estas condiciones inhumanas habita la familia y Abel. El niño sobreviviente sigue enfrentando, con los suyos, batallas muy duras. Ya tienen un lote de terreno.

Pilar Serrano y varios amigos iniciaron una campaña en Cúcuta. No se conforman con apoyarlos en la lucha por su salud: ahora promueven la campaña “Una casa para Abel”  que busca darle condiciones dignas de vida. Este niño colombo-venezolano sonríe a pesar de todo. Es un duro como dicen en Colombia. Él necesita de apoyo en la nueva batalla y la colaboración de quienes ponen su corazón en la causa benéfica.  En el Hospital Erasmo Meoz de Cúcuta, Pilar Serrano y su gente espera por esos corazones. (Alans Peralta)

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