La llegada de la reciente migración forzosa venezolana a Cúcuta ha significado impactos importantes en el área metropolitana de una ciudad que se acerca a los 800 mil habitantes y que sufre de los problemas cotidianos de una urbe.

El área metropolitana de Cúcuta, AMC, está conformada por los municipios de Cúcuta, Villa del Rosario, Los Patios, El Zulia, San Cayetano y Puerto Santander, que concentran el 70 por ciento de la población del Departamento Norte de Santander.

Pero el análisis debe partir entendiendo que en las décadas de los 80 y 90 los venezolanos también llegaron a Cúcuta masivamente pero como compradores compulsivos que ayudaron a consolidar la fama de la ciudad como “Vitrina comercial de Colombia”.

Con la crisis disminuyó este flujo y se consolidó la ciudad como una de las de mayor índice de desempleo e informalidad del país. Este reciente retorno de los venezolanos se puede dividir en dos fases: una, con aquellos inversionistas y profesionales que han llegado desde el 2010 a Cúcuta, incorporándose a la gerencia de los tres principales hoteles de la ciudad, al sector servicios en general, sector salud, educación universitaria, a la apertura de nuevos negocios como restaurantes (tres de cada cuatro restaurantes abiertos en Cúcuta son de venezolanos), almacenes y supermercados entre otros.

La segunda fase, paralela al agravamiento de la crisis en venezolana en los sectores de salud y alimentación que ha traído a miles en un éxodo sin precedentes en la ciudad y que se evalúa en cifras: de 176 mil alumnos que tiene el sistema escolar 10.860 niños son venezolanos.

En el 2019 se han atendido en el sistema de salud 95 mil citas correspondientes a pacientes de origen venezolano. También, a pesar de la crisis, los venezolanos en remesas provenientes desde el exterior, han significado para la ciudad una inyección diaria de mil 400 millones de pesos.

También en compras en el sector comercial de la ciudad, los venezolanos han representado un promedio, según cifras de la Cámara de Comercio, de 45 mil millones de pesos mensuales. Y esta es una cifra nada despreciable.

Además de la masiva ocupación hotelera de funcionarios de más de 50 organizaciones públicas y privadas que, precisamente, toman la migración, sus problemas y atención como objeto de estudio y acción. 

También en la ciudad prolifera la mendicidad y prostitución de personas de origen venezolano especialmente en los sectores de la Avenida 0, la avenida sexta, centro de la ciudad y en las adyacencias de centros comerciales como el Ventura Plaza y Unicentro.

La ciudad de Cúcuta ha cambiado obviamente. Nunca como antes la presencia de los venezolanos se hace tan notable en esta ciudad de acogida. Nuevas invasiones se llenan de nacionales de la bandera del tricolor y estrellas además de retornados colombianos.

Cúcuta vive tiempos de acelerado cambio.

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