Rememorar el tradicional plato navideño elaborado en familia, compartir con amigos, la algarabía en las calles y las gaitas resonando por doquier hacen parte del recuerdo de Dayana Díaz, una venezolana que desde hace siete años vive una celebración de la navidad distinta en Dublín, Irlanda.

Los motivos que llevaron a Dayana Diaz, una venezolana de 25 años, a emigrar no se diferencian a los de más de cinco millones de sus compatriotas que han emprendido nuevos rumbos en busca de estabilidad económica y un mejor porvenir que los gobiernos del oficialismo le han arrebatado desde hace 21 años.

La oportunidad de irse a Irlanda junto a su hermano mayor surgió en un momento inesperado, pero oportuno. Con esfuerzo y arduas jornadas laborales, ambos han materializado sueños y objetivos.

A pesar de la barrera del desconocido idioma, Dayana comenzó a ganarse la vida como niñera, luego atendiendo público en una tienda y actualmente se desempeña como supervisora de un restaurante.

A pesar de los siete años que la joven tiene viviendo en Dublín, reconoce las dificultades de desenvolverse en un país donde el idioma y la cultura son muy distintas a las de Venezuela, o cualquier país latino, pero pese a esos obstáculos, recalca lo afortunada que ha sido.

Agradece a Irlanda haber sido el país de las oportunidades, una nación que describe con un gentilicio muy amable. “Me sobrarían los dedos de una mano para contar las veces que me haya sentido rechazada o humillada” dice.

Celebración del logro universitario

En el país europeo no sólo ha podido avanzar económicamente y ayudar a su familia. También alcanzó una de sus mayores metas: graduarse en la universidad. Hace un poco más de un mes culminó el nivel de pregrado en negocios en el CCT College Dublín.

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Fue un logro que compartió con sus familiares desde la distancia y con su esposo Simon, un chico de origen irlandés con quien contrajo nupcias hace algunos meses luego de dos años de relación.

Dayana junto a su esposo Simon el día de la boda por el civil

Navidad en Dublín

Mas allá de las fechas especiales del año, Dayana considera muy difícil no tener a su núcleo familiar cerca. “En Venezuela la situación es difícil, pero al final tienes tu casa, a tu familia que siempre van a estar para ti”.

Desde la primera navidad que pasó alejada del país que la vio nacer, celebró las fiestas decembrinas con sello venezolano en compañía de su hermano y la comunidad venezolana que radica en Dublín. Compartían hallacas, pan de jamón y ponche crema, de esa manera tenían un poco del calor y sabor venezolano en tierras europeas.

Cuenta que las tradiciones irlandesas son muy distintas a las venezolanas. Allá, no celebran el 24 sino el 25, día en que en las primeras horas de la mañana abren los regalos y comparten la mesa. Previo, durante la noche buena, tienen un compartir íntimo con sus familiares. En pijamas, con una taza de chocolate y galletas en mano disfrutan de películas navideñas.

“Eso lo hacen los papás con niños y adolescentes” dice Dayana entre risas, pues “los más grandecitos” celebran la noche del 24 entre tragos y fiesta en lugares nocturnos.

Las tradiciones navideñas en Dublin son diferentes al alboroto y la alegría que caracterizan las fiestas navideñas al estilo venezolano. Por eso, cuando Dayana se reunía con sus connacionales, celebraban el 24 como si estuvieran en su tierra y, a diferencia de estos europeos, el 25 era para descansar del festejo.

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Ahora que la venezolana ha formado un hogar y celebra la navidad junto a su familia irlandesa, intentará unir parte de las dos culturas, especialmente la gastronomía, pues se revela fiel a sus creencias y tradiciones.

Un deseo de navidad

Quien más que una migrante para entender el sentimiento de otros venezolanos que han dejado a su país para encontrar mejores oportunidades de vida. A ellos le envía un mensaje: “sé lo difícil que es estar en estas fechas lejos de la familias, de los sabores, pero desde donde estén, no dejen ir a Venezuela. No dejen sus raíces atrás y siempre traten de resaltarlas”.

A quienes permanecen en Venezuela, desea que a pesar de las vicisitudes que atraviesa el país, puedan compartir la mesa junto a los familiares que estén cerca. “Que la situación del país, por muy difícil que esté, no nos quite la felicidad que nos caracteriza, que no nos quite la ilusión de celebrar la navidad”.

Prensa Frontera Viva

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