El general rebelde libio Khalifa Haftar ha estado usando su avión privado, un Falcon 900, para lavar dinero y comerciar oro en el mercado negro internacional. Venezuela es uno de los lugares desde donde ha lanzado esa operación, país en el que sus familiares han cambiado dólares por lingotes de oro.

El avión privado de Haftar aterrizó en Turquía dos veces en julio pasado y luego aterrizó durante el mismo período en Abu Dhabi, para luego aterrizar en el aeropuerto privado emiratí de Al Batine, reservado para hombres de negocios.

Los vuelos del jet de Haftar atraen la atención de los entusiastas de seguimiento de aviones que monitorean los trayectos en tiempo real y rastrean sus movimientos.

Por lo general, este avión es utilizado por el mariscal Khalifa Haftar, pero sus familiares lo utilizan cada vez con mayor frecuencia para el tráfico y el blanqueo de dinero”, indicó un reporte de Radio France Internationale (RFI).

«Son principalmente los hijos de Haftar, Khalid, Saddam, Al Siddik y un puñado de oficiales cercanos los que utilizan el Falcon para llevar a cabo sus negocios. El objetivo es, según varios especialistas, financiar y preservar la entidad político-militar establecida por Haftar en el este de Libia «, dijo el reporte de RFI.

También indicó que el oro libio también se está vendiendo a través de Saddam Haftar a los Emiratos Árabes Unidos a cambio de armas, mercenarios y dólares.

Los hijos de Haftar robaron el dinero reservado en la sucursal del Banco Central de Libia en Bengasi en 2017, mientras que el gobernador de la región oriental Ali Al-Hibri lo encubrió alegando que los fondos fueron dañados por las aguas residuales.

El panel de expertos de la ONU también nombró a Haftar y sus hijos detrás de este atraco.

Haftar es líder del autodenominado Ejército Nacional Libio (LNA),que se opone al Gobierno de Acuerdo Nacional, este último es reconocido por más naciones occidentales como legítimo.

El general está en la mira de la Corte Penal Internacional. Se le quiere investigar por su relación con una serie de fosas comunas encontradas en las localidades de Tarhuna y la propia capital Trípoli. En Tarhuna se contabilizaron al menos 100 personas sepultadas, entre ellos, niños y mujeres.

Igualmente, se le acusa de plantar minas indiscriminadamente en barrios residenciales. Las minas que causaron la muerte de 138 civiles en dos meses.

El uso de minas antipersonales es condenado internacionalmente desde que se firmó el tratado de Ottawa. Esa convención, firmada por 156 países, pero ratificada por 40, se hizo con la finalidad de terminar con el uso de esos peligrosos artefactos de guerra.

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