Los políticos opositores acusan a los técnicos de Irán del más grande desastre ambiental que hayan sufrido las costas y playas de Venezuela por un vertido de petróleo ocurrido hace cuatro días en la refinería El Palito, centro del país, bajo la mirada silenciosa del régimen de Nicolás Maduro.

El diputado y ex alcalde del Hatillo, David Smolansky, desde su puesto en Washington se sumó a las alertas que han lanzado en Caracas por la magnitud del derrame petrolero que afecta a la flora y fauna de la costa occidental de Falcón y Carabobo además de la zona turístico desde Puerto Cabello hasta el Parque Nacional Morrocoy y sus manglares.

“¿Y a los iraníes no los habían llamado para hacer unos “trabajos de reparación” en la Refinería de El Palito pagado con el oro de todos los venezolanos? Bueno, parece que se llevaron el oro y dejaron el derrame de petróleo en Morrocoy. Un ecocidio”, escribió por Twitter.

El 25 de mayo pasado llegó a El Palito el primer carguero, el Fortune, de cinco buques más con un cargamento de 1,5 millones de barriles de gasolina y aditivos para el consumo interno y reactivar las refinerías que se encuentran paralizadas.

El diputado Carlos Paparoni también se sumó a las reclamaciones contra los iraníes. Dijo que el régimen chavista y el gobierno iraní mantienen constante comunicación, sobre todo por la asesoría técnica que el país islámico le ofrece a Maduro a cambio de lingotes de oro. “Irán es uno de los países que más se ha beneficiado de la corrupción de Maduro. A cambio de la gasolina que han enviado a Venezuela, han recibido al menos nueve toneladas de oro… aproximadamente 500 millones de dólares”.

Los diputados opositores denuncian que el régimen no ha exigido responsabilidad a Irán por el derrame petrolero y los daños causados. Expertos como José Toro Hardy han advertido que los aditivos químicos de Irán no sirven para reactivar las refinerías venezolanas porque están diseñadas para funcionar con gasolina especial de Estados Unidos, dijo Hardy a ABC.

La incompatibilidad de los disolventes iraníes con las refinerías venezolanas ha provocado continuos incendios y accidentes en las refinerías de El Palito, y las de Amuay y Cardón en la península de Paraguaná, estado Falcón, lo que ha paralizado la producción nacional de gasolina y en consecuencia la escasez de combustible. Otra vez hay racionamiento y largas colas en las estaciones de servicio. El abastecimiento iraní duró dos meses.

La gasolina iraní es de diferente octanaje y calidad al combustible venezolano, lo que ha hecho que los vehículos comiencen a pistonear y dañarse, afirma Toro Hardy.

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