La presencia y las acciones ejercidas por el Hezbolá en el país latinoamericano han sido denunciadas y documentadas desde hace más de una década. Figuras emblemáticas del chavismo-madurismo son señaladas como la conexión directa con la organización considerada como un grupo terrorista por la mayoría de los países occidentales.

Redacción Frontera Viva

Venezuela ha sido acusada por diferentes países del mundo como la conexión directa en Latinoamérica del grupo fundamentalista religioso Hezbolá, brazo político y armado que funciona con el respaldo de Irán y del gobierno de Siria.

“El partido de Dios”, como se traduce Hezbolá, fue fundado en el Líbano en 1982 tras la ocupación israelí.

La presencia en Venezuela de miembros del grupo considerado terrorista por occidente, no ha sido contabilizada pero si detallada por algunos medios internacionales como PanAm Post, quienes han escudriñado los tentáculos de la organización y las relaciones con representantes del régimen de Nicolás Maduro.

En un reportaje publicado por PanAm Post se identifican a dos piezas claves de la organización Hezbolá, quienes estarían ejerciendo labores clandestinas en Venezuela: Tareck El Aissami y Ghazi Nasr al Din, quien fue diplomático de Nicolás Maduro, ministro consejero de Venezuela en Siria y además tiene un «clan familiar» con poder económico dentro del país suramericano.

El actual ministro de petróleo chavista, Tareck El Aissami, ha utilizado su prominencia política para establecer canales de inteligencia y de finanzas con los países islámicos, particularmente con Siria, Líbano, Jordania, Irak e Irán, detalla el trabajo periodístico.

“A lo largo de los años, Tareck El Aissami ha desarrollado una red financiera sofisticada y de múltiples niveles que funciona como una tubería criminal-terrorista para traer militantes islámicos a Venezuela y a países vecinos, así como para enviar fondos ilícitos desde América Latina hasta el Oriente Medio”, señala un informe del Centro Para Una Sociedad Libre.

En cuanto al historial de Nasr al Din, el medio internacional registra que fue sancionado en 2008 por Estados Unidos al facilitar la conexión del gobierno de Venezuela con Hezbolá, y en 2015 fue calificado como una persona de interés para el FBI.

Conexiones

El reporte de PanAm Post, hace un seguimiento a la llegada de Nasr al Din a Venezuela en los años 90. Ascendió a la Cancillería, fue diplomático y luego enviado a Siria como ministro consejero, estuvo principalmente encargado de la embajada en ese país y antes de la guerra civil en Siria en 2011.

“Nasr al Din, mientras estaba en Damasco, conectó las redes subversivas que existen en Siria con las redes subversivas de Venezuela y el Líbano», informó Joseph Humire, experto en seguridad hemisférica y director ejecutivo del Centro para una Sociedad Libre y Segura.

Es descendiente de libanés y considerado como el principal nexo contacto con el gobierno de Venezuela y el Hezbolá.  Nasr al Din trabajó con Nicolás Maduro cuando fue canciller y también se convirtió en el hombre de confianza de El Aissami en el Medio Oriente durante mucho tiempo, agregó.

El grupo familiar del integrante del Hezbolá, es grande y está conformado por parientes que se radicaron mayormente en la isla de Margarita, Barquisimeto y la Guajira.

En la isla de Margarita, son propietarios de agencias de loterías, centros comerciales y grandes inversiones. Ayudaron a Hugo Chávez en su campaña antes de que llegara a ser presidente, explicó Humire.

Desde Venezuela, Nasr al Din se moviliza a  Colombia, República Dominicana, o México. Está bajo sanciones de Estados Unidos y es buscado por el FBI, pero no está solicitado por la Interpol.

“Tiene tanto poder que fue una de las principales personas encargadas de diseñar el sistema migratorio que Venezuela utilizó para aportar pasaportes a Hezbolá”, reveló Humire.

Las cadenas de televisión afines al chavismo Telesur y RT, han entrevistado a Nasr al Din en numerosas ocasiones y lo distinguen con el calificativo de «internacionalista».

Chávez pactó

No hay que olvidar que fue durante el gobierno del militar Hugo Chávez, cuando se inicia el tráfico humano en el mundo con la entrega ilegal de al menos 10.000 pasaportes venezolanos a ciudadanos de Siria, Irán y otros países del Medio Oriente, señala PanAm Post.

Aunque El Aissami sería la pieza clave entre el régimen de Venezuela con Irán y Hezbolá, existe otro nombre clave que habría impulsado la presencia iraní en el país suramericano. Se trata del general Aref Richany Jimenez, quien fungió con dos cargos: era el encargado de la industria militar venezolana CAVIM y también se ocupó de las relaciones comerciales con Pdvsa que extendió hasta Irán, reseña el experto en seguridad hemisférica, Joseph Humire.

“Utilizó este cargo para maquillar pagos de Irán a Venezuela, usando de pretexto, convenios de petróleo para insertar a Irán en el ámbito militar de Venezuela. Es una figura muy importante, está supuestamente retirado y vive en la isla de Margarita”, señaló.

Durante su gestión, CAVIM fue sancionada por el gobierno de Estados Unidos por sus proyectos con Irán, ocurrió la explosión de un depósito en Maracay que dejó a un fallecido, y la Fiscalía Militar detectó irregularidades en el proyecto de ensamblaje de la pistola Zamora a través de un convenio entre Venezuela y República Checa.

En 2014 figuró en la lista de funcionarios venezolanos sancionados por el gobierno de Estados Unidos presentada por el senador Marco Rubio, recordó Humire.

Hezbolá en Venezuela

Humire explicó a PanAm Post que Hezbolá realiza labores de inteligencia en Venezuela de manera clandestina y que la mayor parte del personal es de «muy alto nivel con mucha capacidad».

«Hezbolá es clandestino, y en Venezuela parte del problema es que como tiene un sistema migratorio completamente oscuro, no descarto que miembros del gobierno venezolano, particularmente dentro de las fuerzas policiales o militares, sean también miembros de Hezbolá con una identidad falsa», teorizó el especialista

Recordó que cuando Tareck El Aissami estuvo como ministro de Interior con una misión que se llamó Misión Identidad, y era el encargado de la misión Seguridad con la que transformó el sistema de investigaciones criminales, tendría lógica que haya podido usar esas dos misiones para combinar una plataforma y que Hezbolá entre al país y pase desapercibido.

Según Foreignpolicy, -revista estadounidense sobre política internacional y temas globales- la Isla Margarita, ubicada frente a la costa de Venezuela, es un conocido centro criminal donde los miembros de Hezbolá han establecido un refugio seguro.

Sin duda alguna las actuaciones del grupo armado Hezbolá en Venezuela han llegado de la mano del chavismo y de sus piezas claves que se han movido a conveniencia, incluso durante el actual régimen.

Las conexiones de Venezuela con los fundamentalista religiosos iraníes no solo se han mantenido, también se estrechan cada día más al representar a uno de sus mejores aliados y demostrarlo desafiando a Estado Unidos y poniendo en tensión al Caribe, al enviar cinco tanqueros para tratar de atenuar la escasez de combustible que atraviesa la nación y mantiene paralizada a todas sus ciudades.

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