Durante las dos últimas décadas del siglo XIX, Maracaibo, capital del estado Zulia, al occidente del país, registró un desarrollo considerable que dio paso a múltiples emprendimientos privados que consiguieron ser pioneros a nivel nacional, como fue el caso del Banco de Maracaibo, primera banca privada de Venezuela.

Fundado un 20 de julio de 1882, con un capital de 160.000 bolívares (Bs.), el Banco de Maracaibo fue una compañía anónima, cuya junta directiva inició bajo la tutela de Ramón March, Ángel Urdaneta y Alfredo Vargas, según reseña el locutor Agustín Arteaga, en su blog “El zuliano rajao”.

Esto ocurre en la misma época en la cual se constituye en Maracaibo la primera planta de luz eléctrica del país (1888), convirtiéndose así en la segunda ciudad de Sudamérica, después de Buenos Aires, en contar con este servicio.

Así mismo, en 1883 se había creado la Compañía de Tranvías de Maracaibo, y en el año 1891, se abrían las puertas de la Universidad del Zulia. Y sólo cinco años después, empezaba labores la Cervecería Maracaibo.

El Banco de Maracaibo tenía la potestad de emitir sus propios billetes -por supuesto, bajo el título de ‘Bolívares’-, colocando en circulación recibos de pago que iban desde los diez hasta los 500 bolívares. Siendo la última emisión ejecutada en 1928, como lo expone el portal web especializado, Numismática de Venezuela.

Billete de diez Bolívares emitido por el Banco de Maracaibo

Para 1918, la entidad inicia su expansión fuera de Maracaibo, abriendo una sucursal en la capital del país, Caracas. En 1954, cuenta con una sólida posición e imagen de solvencia que le posiciona entre los principales bancos del país, pudiendo inaugurar su nueva sede ubicada en la Av. Urdaneta con calle 99, de la ciudad marabina, obra del arquitecto turco-venezolano, Arthur Kahn.

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El Maracaibo en el que nace y se desarrolla esta institución financiera, es el mismo que se convirtió en el principal puerto para la exportación de café andino, el cual es enviado en mayores cantidades a Nueva York. Según sostiene Germán Cardozo, en la revista digital de historia, Memorias, de la capital zuliana se enviaron en 1888, 291.282 Kg. de café con rumbo a la ciudad estadounidense, mientras que Puerto Cabello salieron 155.721 Kg, y de La Guaira, 65.730 Kg.

Todo ello, prácticamente al mismo tiempo que, en la ciudad de apenas 40.000 habitantes para 1880, circulaban cerca de ochenta medios impresos, entre diarios, periódicos y revistas, contado por el mismo Cardozo.

Ahora bien, para 1982, aunque el banco había perdido la potestad de emitir sus propios billetes, y además había tenido que anular la norma de realizar transacciones con el gobierno, pudo celebrar sus 100 años de fundado inaugurando una nueva sede principal, ubicada en El Cerro Leonardi, de Maracaibo, antes de ello, en 1967, se había mudado al Bulevar 5 de julio con Av. 12.

La última sede del Banco de Maracaibo, ubicada en El Cerro Leonardi

Por infortunio, la entidad bancaria privada más antigua del país, colapso en la crisis económica de mediados de la década de 1990, en la que 19 instituciones fueron intervenidas por el Estado, en vista del riesgo que incurrir en quebrantos luego de varios años de expansión crediticia a bajas tasas de interés.

El Estado venezolano a través del denominado “Plan de rescate bancario”, gastó el equivalente a 11% de Producto Interno Bruto, situación que llevó en 1994 a una caída 3,3% de la actividad económica, según reseña hecha por la cuenta en Instagram, Venezuela de Ayer.

Del Banco de Maracaibo por ende solamente queda su historia, puesto que incluso su edificio de 31.000 m2, diseño del arquitecto José Hernández Casas, y ganador del Premio Nacional de Arquitectura, es ahora la sede del Tribunal Supremo de Justicia del estado Zulia, vendida este por el Fondo de Garantía de Depósitos y Protección Bancaria (Fogade), en el año 2003.

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