La complejidad de la realidad venezolana ha alcanzado dimensiones monstruosas en los últimos 10 años, mientras el mapa parece encogerse alrededor de quienes lo ocupan y, en un espacio reducido donde moran la escasez, la criminalidad y las restricciones poco oxigeno resta para los sueños y los anhelos de alcanzarlos.

La titánica labor de hallar un horizonte nuevo y prometedor en Venezuela, expulsó fuera de sus fronteras a los más jóvenes, pues observaron con terror el robo de sus ilusiones: la mayor fortaleza de las aspiraciones.

Y ¿Qué ocurre con ellos en nuevas latitudes? ¿Descubren acaso que Venezuela es un persecutor obsesionado con dictar la suerte de sus pasos, capaz de cercenar cualquier deseo de superación? O ¿rompen el estigma y transforman su identidad en una llave maestra poderosa ante cualquier cerradura?

Esta es la historia de aquellos comprometidos con la tarea de impedir que su origen marque el curso de su destino y defina los límites de sus posibilidades. Son venezolanos, pero Venezuela no es su yugo; es su bandera y su escudo.

Yessi Hernández participó durante su formación académica, en la Universidad Católica Andrés Bello (UCAB), en corto metrajes y proyectos de cine, desarrollando una fascinación por la faceta interpretativa de estos. El interés por el arte dramático detonó una búsqueda permanente por aprender y practicar los menesteres propios del actor.

Yessi Hernández, actriz venezolana

Educarse en teatro le ayudó a ejercer la empatía, pues los antihéroes o villanos la invitan a caminar en sus zapatos para comprender el por qué de sus decisiones y hacerlos suyos: “me han hecho entender muchas situaciones fuera de mi misma”, aseguró.

Una vez obtuvo su título de Comunicadora Social, mención Producción Audiovisual, viajó a Nueva York por un mes para estudiar en el conservatorio Stella Adler y HB Studio, así evaluar cómo era el ámbito del entretenimiento, las oportunidades de trabajo y las audiciones en La Gran Manzana.

Los 30 días fuera de Venezuela le permitieron apreciar las ventajas que le ofrecía la carrera de la actuación. Así, su primer motivo para emigrar fue alcanzar una mejor preparación en materia de interpretación; recibió una beca y se dispuso a perseguir su sueño.

También se enamoró de Pablo, su esposo, en el primer viaje a La Capital del Mundo, con quien mantuvo una relación a distancia al regresar a Venezuela antes de marcharse definitivamente.

La tercera razón fue un empujón brusco, violento, definitivo que transformó en imperativo salir del país: tenía 22 años cuando en octubre de 2012 la secuestraron en su casa en Caracas, el suceso inició como un robo a mano armada y luego se convirtió en una compleja situación con rehenes y el control de la policía.

“Que me hayan secuestrado en mi propia casa fue muy duro. Significó un rompimiento total. Tu hogar es el lugar donde te sientes seguro, es tu templo. Por eso sentía que debía irme. Necesitaba estar a salvo”, sentencia Yessi.

Y la sensación de seguridad junto a la fuente de oportunidades están desde hace seis años en Nueva York. Haber estudiado comunicación contribuye con la creación de sus guiones para teatro, televisión y cine, además de definir con mayor criterio los papeles que desea interpretar.

La Organización Hispana de Actores Latinos (HOLA por sus siglas en inglés), han galardonado a Yessi con dos premios por su trabajo como actriz y dramaturga en las obras teatrales “Delicadas” y “Hora Pico”, respectivamente. 

Delicadas: la comedia narra un universo donde las mujeres desentraman un juego de hazañas y alianzas inesperadas

HOLA fue fundada en 1975 y es una institución hispana-estadounidense dedicada a la defensa y servicio de los actores de habla castellana en el mundo del entretenimiento en Estados Unidos. Artistas como Benicio del Toro, Lin-Manuel Miranda y Lupita Ferrer también han sido galardonados por entidad.

Le puede interesar.  Los mangos alivian el hambre de los venezolanos más pobres

Las interpretaciones de Yessi han sido aclamadas por la critica neoyorkina, su disciplina le ha concedido un nombre en las tablas americanas y le ha llevado a participar en montajes como Asesinas Anónimas, por el que obtuvo su primer premio como Mejor Actriz por parte del Teatro Independiente. Mientras, por el papel en Psicopatía Jauja y Forasteros ganó el Premio ARTE como actriz más destaca en el año 2019.

Su profesión también le ha permitido hacerse de una voz en medio del movimiento para cambiar la industria del entretenimiento en Estados Unidos y poder demostrar que la comunidad latina de actores posee plenas facultades para interpretar personajes complejos y no solo los típicos roles de la amante voluptuosa, la criada o el narcotraficante.

Donde habita la diversidad, habita la riqueza

Igualmente, Yessi ha experimentado un proceso de redescubrimiento respecto a su identidad. Al principio creyó que ser venezolana le restaría posibilidades laborales, pero decidió evolucionar desde esas ideas y entender que “negar mi venezolanidad, negar mi nacionalidad seria renegar de mí misma”.

La determinación que ostenta es producto de las exigencias durante sus estudios en el conservatorio de arte dramático. A los alumnos internacionales les exigían tomar clases de inglés para suprimir el acento y sustituirlo por uno neutro.

Según Yessi, “el acento le añade a tu arte un pasado y es un detalle fundamental para tener una trayectoria”. Por lo tanto, es imprescindible hallar en las virtudes del propio idioma una ventana a través de la cual se representen nuevas narrativas con vistas a demostrar quiénes son los hispanos, de dónde vienen y “por qué no somos de aquí”.

Para Yessi, la resiliencia ha sido trascendental. Considera que la capacidad de superar momentos traumáticos es una característica intrínseca al venezolano. Describe esta cualidad como “una oportunidad para encender un fosforo y hacer luz en medio de la obscuridad”.

Un San Valentín y una cuarentena después

Yessi y Pablo contrajeron matrimonio el 14 de febrero de 2020. Sus padres viajaron a Nueva York por la ocasión, entonces tenían cuatro años sin verse. En Venezuela, las despedidas y los largos lapsos de tiempo para reencontrarse con los seres queridos son un síntoma habitual del crónico desmembramiento familiar padecido por los hogares venezolanos.

Yessi y Pablo contrajeron matrimonio un Día de los Enamorados

En aquel momento el coronavirus era un forastero. No obstante, en cuestión de días el extranjero pisó suelo estadounidense y obligó a la nación a sumirse en un severo aislamiento. Sin poder regresar a Venezuela, los padres de Yessi permanecieron en la ciudad hasta septiembre, cuando Omar, su papá, comenzó a experimentar un malestar estomacal.

La sensación de indigestión, dolor e inflamación resultaron en una diverticulitis aguada, que avanzó a tales niveles originando un absceso capaz de penetrar con una fistula a la vejiga, es decir, se generó una comunicación entre el sistema digestivo y el urinario.

Ya en Venezuela, Omar empeoró y fue sometido a atención clínica durante varios días. La ausencia de mejoría hizo indispensable una intervención quirúrgica, pues estaba expuesto a sufrir una peritonitis.

La operación dejo al hombre con una colostomía y dos intervenciones pendientes. La primera es una colonoscopia, pautada para finales de febrero, que permita descartar cualquier mal subyacente y la última entrada a pabellón comprende el cierre de la colostomía.

Le puede interesar.  Migrantes que pretendían llegar a EEUU quedaron varados en la selva de Panamá

Yessi, a 3.431 kilómetros de Caracas, publicó una campaña Go Fund Me para recaudar los 45.000 dólares necesarios y así cubrir los gastos pendientes. A través de varios colegas del medio periodístico, consiguió presentarse a algunas entrevistas y contar la historia de Omar, no obstante, las respuestas siempre eran las mismas: “que difícil situación” o “eres una venezolana más con esta clase de vicisitudes”.

Oscar, “es el mejor padre del mundo, es un hombre increíble”, explica Yessi

Cenicienta quiere salvar a papá

Érase una vez una chica con dotes artísticos quien, inspirada por los cuentos de fantasía que la unían profundamente a su padre, decidió ser princesa y hada madrina a partes iguales.

Yessi se propuso visitar lugares públicos para contar la realidad de su padre de una manera original a fin de hacer notar la campaña. El toque particular son los atuendos, el maquillaje y las pelucas que la caracterizan como una descendiente de la realeza.

Las historias interpretadas por Yessi guardan un profundo significado con aspectos de su vida: Cenicienta es la vocera de la campaña, en tanto refleja la condición del migrante, quien poco a poco alcanza sus sueños y puede convertirse luego en el protector de otro compatriota.

Frozen realza el valor de la unión familiar durante los momentos complejos y Enredados, a juicio de Yessi, representa la búsqueda individual de la identidad en medio de la soledad; un proceso común para el mundo durante la cuarentena por Covid-19.

Los fines de semana Yessi y Pablo en compañía de Stella, su perrita shiba inu, se convierten en la joven de la zapatilla de cristal y el príncipe encantador, en Elsa o Ana junto a Kristoff, también en la muchacha encerrada en la alta torre y su enamorado ladrón, Flynn Rider.

Ya sea en la piel de Cenicienta, vistiendo el gélido atuendo de la reina de Arendell, con las trenzas pelirrojas de su hermana o bajo los largos rizos de Rapunzel, Yessi evita romper la magia en las plazas y parques neoyorkinos al comunicar directamente la condición de su padre.

Prefiere informar a los presentes de su propósito personal por medio de una pequeña pizarra. Los interesados pueden observar un código que escanean en sus celulares y los lleva a la plataforma con fines de lucro.

A la espera de un nuevo proyecto, los actores asumen “trabajos de supervivencia” para mantener su economía, el de Yessi es una compañía de shows y presentaciones donde le proveen del material para crear desde su perspectiva a estas heroínas de Disney.

“Es la oportunidad perfecta. No solo me permite evolucionar como actriz, además le otorga mayor sentido a mi intención. Decidí llevar esta campaña a la calle y conectar con distintas personas, no solo como una manera de exponer la situación de mi padre, sino también como una labor con el potencial de brindar alegría después de un año tan difícil. Debo dejar algo allí afuera porque para recibir también debes dar”, dice Yessi.

Nuestra protagonista considera su cuento como una lección de vida. Ser hija única, asumir la responsabilidad de su familia y ver por primera vez la faceta vulnerable de su papá no ha sido sencillo, sin embargo, este proceso le permite concluir que la existencia se basa en los ciclos: hoy cuido de ti y mañana cuidas de mí, pues de eso se trata la familia.

Prensa Frontera Viva

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí