Más de ocho días lleva la ciudad fronteriza de San Antonio del Táchira con una sola estación de servicio en funcionamiento, lo que ha agudizado el problema del abastecimiento de combustible para los ciudadanos que hacen vida en la localidad.

De manera extraoficial se pudo conocer que la bomba La 56, una de las dos que estaban operativas en el municipio Bolívar, fue suspendida hasta nuevo aviso debido a supuestas irregularidades que se detectaron en las instalaciones. Aunque el equipo de La Nación se acercó hasta el lugar, uno de los empleados aseguró no tener información al respecto.

Estación de servicio La 56
Estación de servicio La 56

Marco Guerrero, taxista de la línea Juan Vicente Gómez, señaló que más de 350 compañeros se encuentran afectados tras el cierre de la estación. “A nosotros nos toca en esa bomba, pero llevamos más 15 días sin poder surtirnos. Hay muchas hipótesis, pero en realidad se desconoce los motivos de la suspensión”, detalló.

Guerrero exigió una pronta respuesta de las autoridades, pues hasta la fecha no han sido reasignados a la única bomba que labora, La Esperanza. “Han llegado más de tres gandolas y todas han descargado full en esta estación”, dijo en un tono que develó su angustia.

Por su parte, Andrés Chacón, residente del municipio, puntualizó que más de 280 funcionarios se ven perjudicados  con lo que pasa en La 56. No se  explica como aún no han pasado los carros que se hallaban en la última lista de La Esperanza, si cada gandola tiene una capacidad de 38.000 litros, que beneficiarían a 900 vehículos.

“A esa estación, por ser la única en la actualidad, han llegado en los últimos días tres gandolas que deberían alcanzar para un aproximado de 2.700 carros, pero no han atendido ni a la mitad de esta cifra”, indicó.

Chacón recordó que en la bomba La 56, también acudían los 87  ‘cascos verdes’, es decir, aquellos taxistas no rotulados que circulan por la ciudad y eran atendidos en la referida estación. “De vaina lograremos echar gasolina una vez al mes”, lamentó.

Casi 400 mototaxistas a la espera

Otro grupo que se halla maniatado con este escenario, es el de los mototaxistas. Cerca de 400 trabajadores están a la espera de una reubicación o de que la bomba vuelva a estar operativa.

Muchos apuestan a que la situación se resuelva pronto, pues no ven viable que una sola bomba  opere en la jurisdicción frente a la gran demanda que hay. La Esperanza, en los últimos meses, ha estado suministrando gasolina tanto a carros como a motos particulares.

Antaño, la ciudad contaba con cinco bombas. Con el tiempo, dos de ellas pasaron a ser internacionales y en la actualidad están cerradas. De las tres que quedaban operativas, la de Bella Vista sufrió daños en su infraestructura que la empujó a cerrar este año, quedando solo La Esperanza y La 56, esta última envuelta ahora en un futuro incierto.

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