La masacre registrada en una zona rural entre Cúcuta y Tibú, este fin de semana, ocasionó que cerca de 500 personas abandonaran sus hogares y se refugiaran en un centro educativo en un corregimiento Banco de Arena.

Según explicó el director de la Fundación Progresar, Wilfredo Cañizares estas personas temen perder sus pertenencias y patrimonio familiar por haberse marchado de sus viviendas huyendo de la violencia desbordada por grupos armados.

“Hay mucho miedo por la intimidación, por los combates, por los enfrentamientos y los hechos violentos que han ocurrido. La masacre fue el detonante para que la comunidad se desplazara a pesar de la orden de ‘Los Rastrojos’ de no hacerlo”, destacó.

Los enfrentamientos entre grupos armados que se disputan el control de esta zona fronteriza han desencadenado tres masacres y desplazamientos en las últimas semanas.

Ante esta situación, la secretaria de Posconflicto y Cultura de Paz, Elisa Montoya aseguró que entre los ciudadanos desplazados se encuentran 23 adultos mayores, 47 migrantes venezolanos y 132 niños 5 de ellos con condiciones especiales.

“Requerimos atención urgente de los entes de investigación, así como de atención inmediata para las víctimas y las numerosas familias que se han desplazado en la zona”, declaró la Defensoría colombiana.

Con información de agencias

Prensa Frontera Viva

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