La Fundación alemana Konrad Adenauer y la asociación civil de venezolanos radicados en Bogotá, Ávila Monserrate, realizará vía online el seminario “Claves para informar sobre migración en tiempos de pandemia, miedo y alarma social” dirigido a periodistas y comunicadores independientes de medios públicos y privados, oficinas de información gubernamentales, ONG´s y plataformas digitales independientes.   

Las ponencias serán impartidas en cuatro sesiones entre los días 24 y 27 de junio a través de la plataforma Zoom, a las 3:00 pm hora Colombia, 4:00 pm hora Venezuela.

Ponentes invitados y agenda

Profesionales de alto nivel de Colombia, Venezuela, España y Portugal especializados en temas de migración, derechos humanos, periodismo e integración social serán quienes impartan sus “claves” a los participantes

Inicialmente, el miércoles 24, Alejandro Reig, doctor de antropología de la Universidad de Oxford, interviniendo desde Mallorca, en España, y Rui Márquez, ex comisionado de Migración del gobierno de Portugal, desde Lisboa, hablarán sobre “Un planeta de emigrantes: migración, refugio, exilio y desplazamiento como constante de la historia”.

Seguidamente, el jueves 25, los venezolanos, Ligia Boíva, felow de la ONG de derechos humanos De justicia e investigadora del Centro de Derechos Humanos de la Universidad Católica Andrés Bello”, y Juan Navarrete, lo harán sobre “Migraciones, derechos humanos y convivencia democrática”.

El viernes 27,  “Claves para entender las migraciones de ida y vuelta entre Colombia y Venezuela”, Y para concluir, el sábado 28, de nuevo a las 3 pm, Ginna Morelo, reconocida periodista colombiana, Premio GABO 2018, Pemio Simón Bolívar y Pemio Ortega y Gasset; y Tulio Hernández, sociólogo y columnista de prensa venezolano, colaborador de The New York Times en español, El Nacional de Caracas, y del portal Frontera Viva, y coordinador académico del Seminario, conversarán sobre  “El tratamiento periodístico de la pandemia: información, miedo y alarma. La experiencia internacional”.

Los eventos serán moderados por la socióloga Sandra Zúñiga, coordinadora ejecutiva del Centro de Memoria, Migración y reconstrucción de Venezuela, y la escritora y urbanista, Dafne Gil, de la Asociación Ávila Monserrate.

Motivación: Buenas prácticas para la integración

Por su parte, Tulio Hernández, coordinador del evento, conversó con Frontera Viva en torno a las motivaciones, contenidos y el contexto en el que se realiza el seminario.

Con este seminario, manifestó Hernández, buscan ofrecer informaciones y conceptos clave sobre fenómenos migratorios, derechos humanos, pandemias y catástrofes, como insumos para inspirar buenas prácticas de comunicación que promuevan la integración de los inmigrantes, refugiados y desplazados en la sociedad receptora. “Entre caso nos centramos en el tema de la migración venezolana a Colombia” especificó.

Es preciso recordar que, aparte del hecho de que la migración masiva venezolana se ha convertido en el más grande fenómeno del planeta, colocándose este año por encima de los sirios que huyen de la guerra civil, hablamos de la oleada migratoria más grande que ha recibido Colombia en toda su historia. 

Toda migración, es necesario recordarlo, sobre todo si es masiva como la actual, genera perturbaciones en la sociedad de destino, sensaciones de temor, rechazo y hostilidad que pueden generar brotes xenofóbicos y actitudes discriminatorias que es necesario tratar de neutralizar.

Asimismo, precisó que independientemente del nivel educativo de la población receptora, o del grado de apertura de los gobiernos, siempre las migraciones generan estigmas y prejuicios que pueden resumirse en estas frases: “los emigrantes son una carga y una invasión”; “los inmigrantes vienen a quitarnos nuestros trabajos”, “traen enfermedades”; “son delincuentes”; “no pagan impuestos”; “usan y abarrotan nuestros servicios de salud”; “las mujeres son prostitutas”; y muchos otros estigmas más.

Los movimientos migratorios son enriquecedores

Eso lo han vivido todas las migraciones. Pero todos sabemos que las migraciones también traen un enriquecimiento de la población receptora, generalmente aumentan el PIB de los países, significan un rejuvenecimiento de la población; llevan mano de obra calificada o asumen trabajos que los locales no quieren desarrollar; enriquecen culturalmente los países receptoras; diversifican la economía; aumentan los emprendimientos económicos y otras bondades más.

Sin embargo, un mal uso del periodismo, y en general de las comunicaciones, que se centre por ejemplo sólo en las malas noticias -crímenes, delitos, enfermedades, penurias- de los migrantes en vez de contribuir a su integración y al respeto de sus derechos humanos, puede reforzar la tendencia casi natural a los brotes xenofóbicos.

El papel del periodismo sobre la migración

La realización de un periodismo de calidad, que refuerce la integración y el tratamiento no discriminatorio de migrantes, refugiados y desplazados, es posible por medio de una formación especial que contribuya a tan importante rol.    

Con ese propósito, el sociólogo recalca la necesidad de manejar el tema en toda su complejidad. Recordar, primero, que la propia evolución humana es producto de las migraciones, que a todos los pueblos y culturas les ha correspondido en algún momento ser emigrantes o recibir migraciones, ya sean provenientes del extranjero o, como es el caso e Colombia, de desplazamientos internos de su propio país.

Venezuela, por ejemplo, fue receptora de millones de inmigrantes italianos, españoles, portugueses, árabes, colombianos y otros suramericanos, que buscaron refugio en el país en los momentos del boom de la riqueza petrolera. Ahora le ha correspondido del papel de país de emigrantes. 

Lo segundo que hay que recordar, es que la emigración es un derecho humano y que los emigrantes están protegidos por leyes, acuerdos y convenios internacionales que les garantizan sus derechos en el país de acogida. De manera que su atención no es solo un tema de solidaridad humana, que también lo es, sino de derechos y acuerdo internacionales que los Estados deben respetar.

Por esa razón, luchar por los derechos de los inmigrantes; reconocer no solo la solidaridad que merecen especialmente los de menores recursos; recordar en el caso de las migraciones forzadas como la venezolana que se trata de una decisión tomada porque en sus países está en juego no solo la calidad de vida sino su propia sobrevivencia; es una tarea indispensable para que los fenómenos migratorios sean tratados democráticamente, ajustados a las leyes internacionales y, sobre todo, que signifiquen una oportunidad de crecimiento para el país receptor y no una fuente de caos.

Allí entra el papel del periodismo de calidad.

Prensa Frontera Viva

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