Un general presente en la cita contó intimidades de la cita. “Fue un evento para demostrar lealtades forzadas”, dijo.

Por Sebastiana Barráez

Después del 30 de abril 2019 las instalaciones militares parecían un hervidero por la sorpresa de lo sucedido en el distribuidor Altamira, a unos metros de la Base Aérea La Carlota, con oficiales principalmente de la Guardia Nacional, así como del Ejército y la Aviación, además de comandos del Sebin. Nicolás Maduro manifestó que le hablaría a todo el generalato y almirantazgo de la Fuerza Armada, por lo cual fue organizada una reunión de obligatoria asistencia en Fuerte Tiuna. Un general recordó los entretelones de lo que ocurrió. “Fue un show lo que se montó en el teatro del Ministerio de la Defensa”.

Confiesa que muchos de los altos oficiales tenían una profunda indignación. “Maduro le levanta la mano de lealtad a Padrino, Maikel Moreno y Hernández Dala. Fue una bufonada. Parecía una gallera esa cantidad de generales y almirantes, muchísimos sin cargo. También estaba Reverol, Ceballos, viceministros y ministros generales, además de los comandantes de los componentes”.

Comenta el general que declaró para Infobae, a quien no podemos identificar por razones obvias, que “Nicolás Maduro estaba aterrado. Convocó a ese acto para desmentir la complicidad de Padrino y Maikel Moreno en los sucesos del 30 de abril. Pero se veía la hipocresía entre ellos, el lenguaje nervioso de Maduro y el show de entregar la espada de utilería de Cristopher Figuera a Padrino López”.

-¿Quién convocó esa reunión?

A nosotros nos convocó el ministro de la Defensa, general Vladimir Padrino López, en el teatro del Ministerio; eso ocurrió el viernes 3 de mayo, unos días después del 30 de abril y cuando los comandos militares eran un hervidero. Nos obligaron a ir, a todos los Generales y Almirantes de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana (FANB), sin distingo de que estuvieran ejerciendo cargos o no. Asistieron todos los que laboran en el Ministerio, la Fuerza Armada, es decir todos los componentes, empresas, los que están en sus casas, sin cargo. Todos.

-Usted activo, con cargo y con grado de general ¿cómo fue su experiencia ahí ese día?

Al llegar vi que habían preparado un refrigerio en el lobby del teatro. Tomaron lista de asistencia y parte. Después de pasar ese proceso, oí a algunos compañeros hablando y saludando; me instalé en el teatro que estaba a reventar. No me había percatado que éramos tanto los generales que incluso tuvieron que habilitar sillas en los pasillos.

-¿Quiénes con precisión estuvieron ahí?

Además de Maduro, estuvo el ministro de comunicación Jorge Rodríguez, el general Iván Hernández Dala, todos los comandantes de Componente, comandantes de (Regiones de Defensa Integral) REDIs, el Ministro del Interior y Justicia Néstor Reverol, todos los del Alto Mando, vice ministros, comandante Estratégico Operacional y su Estado Mayor Superior. Y todos los Generales y Almirantes de la FANB.

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-¿Qué pasó en la reunión?

Bueno, informó Maduro sobre los eventos del 30 de abril, se refirió a que el General Alexis Rodríguez Cabello llegó a La Carlota a mediar con los oficiales y efectivos de la Guardia Nacional, para lo cual se ubicó en la entrada de la base aérea, que nunca fue tomada como reseñaron algunos medios de comunicación ese día. Lo ocurrido fue en el distribuidor de Altamira. El general Rodríguez Cabello estableció contacto radial con algunos tenientes y desde las 8 AM fue logrando que se entregaran, hasta que la acción quedó neutralizada. Colocaron ametralladoras, llegó Juan Guaidó, el diputado Edgar Zambrano y Leopoldo López, que fue liberado por efectivos del Sebin al mando de Cristopher.

-¿Qué dijo Maduro sobre el general Cristopher Figuera, entonces jefe del Sebin?

Dijo que apenas se enteró de lo que estaba sucediendo lo llamó en la madrugada y Cristopher Figuera le dijo que tomaría las acciones de acuerdo con el protocolo. Según él, al enterarse de la presencia de los comandantes y efectivos del Sebin, lo llamó pero el general ya no le respondió la llamada. Se extendió en explicar, paso a paso, todo y dijo que él desconfiaba de Cristopher Figuera y que días antes del 30 de abril, él había tomado la decisión de relevarlo del cargo. Incluso hizo una comparación y dijo que con el general Carvajal Barrios El Pollo, tuvo molestias por la manera como llevaba la Dgcim y que no le reportaba a diario, al estilo de Cristopher, y que por eso, además de otras cosas, lo relevó y nombró a su jefe de casa militar (Hernández Dala) para los dos cargos, como jefe de la Dgcim y de la Guardia de Honor, asegurando mayor lealtad y flujo de información y control de las actividades contra revolucionarias.

-¿Dijo algo más de por qué supuestamente había pensado en remover a Cristopher Figuera del Sebin?

Sí, explicó que el jefe del Sebin dejó de reportarle a diario los partes de contra inteligencia y la información de interés relevante. Solo se limitaba a informar periódicamente y no estaba asistiendo al Palacio de Miraflores. Maduro enfatizó en que su gobierno tenía el control de todo y que sospechaba que Cristopher había sido seducido por los gringos durante reuniones secretas que mantenían en República Dominicana con personas del más alto nivel del Gobierno de Estados Unidos. Que también hubo conversaciones en Belice. Habló generalidades sobre eso

-¿Es decir, Maduro reconoció que ellos mantenían reuniones de alto nivel con funcionarios del gobierno de Donald Trump?

Sí. Se esforzó mucho en demostrarnos, a los generales, que tenía control de todo. De vez en cuando Jorge Rodríguez se acercaba, hasta donde él estaba sentado, al lado de Padrino, Ceballos y el segundo del CEO, para asesorarlo o recordarle algunas cosas que debía decir. Eso se percibió claramente. Maduro hizo énfasis. una y otra vez, de la lealtad que, según él, le rinde Padrino López, Hernández Dala y Maikel Moreno. Aseguró que le ofrecieron dinero al del TSJ, para que firmara un dictamen reconociendo al gobierno interino de Juan Guaidó. Antes de darle la palabra al general Padrino López, exaltó las virtudes de su lealtad a toda prueba, así como la de Hernández Dala, de Remigio Ceballos y la de Moreno.

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-¿Qué rescata usted de la intervención del ministro de la Defensa en esa reunión de hace un año?

El general Padrino estaba nervioso, igual que Maduro, pero con un discurso típico en él, adulando a los generales y con su retórica de siempre. Dirigió su discurso para que el auditorio aplaudiera a Maduro y posteriormente él fue bastante aplaudido porque lo ven mejor que a Maduro, aunque mucho ahí comentaron que fue una estrategia de Maduro, quien llevó al auditorio a que aplaudiera a Padrino porque era una manera de comprometerlo.

-Usted no parece ver bien al general Padrino. ¿Me equivoco?

No se equivoca. Lo que pasa es que considero que en sus manos se han cometido hechos que han llevado a la destrucción de la Fuerza Armada y además ha permitido la presencia de grupos irregulares en suelo venezolano; eso es una humillación para nuestra institución.

-¿Qué sucedió después en esa reunión en Fuerte Tiuna?

Después de su intervención Maduro hizo el acto simbólico de sacar la caja con la réplica de la espada de El Libertador, que era de Cristopher Figuera, para entregársela a Padrino. Pero justo antes de entregarla le dijo: ‘no la toques así, está manchada con las manos del traidor’. Padrino por su parte dijo que la Fuerza Armada hoy esta más unida que nunca, a la vez que le juró su lealtad suprema a él, a la Constitución y al legado del Comandante Supremo Hugo Chávez.

-¿Había seguridad adicional en el teatro?

Los esbirros de la Dirección General de Contrainteligencia Militar (Dgcim) estaban activados y muy pendientes de todos los movimientos de los generales que estábamos allí presente. Nos vigilaban en detalle. Sospecho que esa reunión la inventaron para poder observarnos.

-¿Qué conclusión sacó de ese evento ocurrido hace un año?

Fue un acto de prueba, donde hubo mucho nerviosismo, principalmente de Maduro y Padrino. Sin duda, un acto de reafirmación de lealtad en medio de las especulaciones de conspiración y traición entre sus más cercanos colaboradores. Pero en el fondo, la verdad es que fue una demostración de debilidad y de fracturas internas y lealtades forzadas, porque a Maduro no le queda más que la Fuerza Armada para sostenerse en el poder. Por cierto, ahí no estuvo Diosdado Cabello.

Fuente: Infobae.

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