Tito Castillo es un joven venezolano que dejó a su familia, amigos y estudios del cuarto semestre de Medicina de la Universidad de Oriente (UDO), en Venezuela, en busca de mejores oportunidades en Argentina.

Tomó la decisión de irse del país por temor a que su casa de estudios declarara un “paro técnico” que le impidiera avanzar en su carrera. “En la universidad había estructura y pupitres. Era lo único que había” comentó.

Al llegar a Argentina “repartí currículum como todo el mundo”, pero luego decidió iniciar su emprendimiento en preparación de los tradicionales tequeños venezolanos. Ahora, cuenta con una cartera de clientes que le hacen pedidos al mayor.

Hoy en día, su negocio Tequetito.ar es un soporte para pagar los gastos en la Universidad de Buenos Aires, en dónde inició su carrera de medicina desde cero.

Tito comercializa tequeños en crudo o fritos

“Nadie te prepara para dejar tu casa, tu familia, tu vida, tus amigos, tu historia y empezar en un país solo”

dice con el anhelo de regresar a Venezuela

Porque “uno da el último abrazo de despedida, pero uno no procesa cuánto tiempo dura ese abrazo”; aunque por ahora su propósito es culminar sus estudios.

Por Astrid Anselmi

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