Este viernes, las autoridades venezolanas condenaron a 30 años de prisión al teniente Ascanio Antonio Tarascio y al sargento Estiben Zárate Soto por el asesinato del capitán Rafael Acosta Arévalo.

El juez Pablo Vicentelli Puerta consideró que, tras los elementos de convicción presentados y los órganos de pruebas evacuados durante el juicio que estos funcionarios son responsables de cometer homicidio calificado con alevosía y torturas en perjuicio del capitán de la Armada de Venezuela Rafael Acosta Arévalo. Por parte del Ministerio Público actuó el fiscal 94 Renny Amundaray y Xavier Urdaneta Gasperi.

El abogado por parte de la familia Acosta Arévalo fue Alonso Medina Roa, quien siguió el caso en todas sus fases, inclusive en el momento en que fue suspendido, luego el avocamiento del Tribunal Supremo de Justicia, y posteriormente el tribunal 12 de juicio de Caracas. Medina Roa indicó que, lo ocurrido en este caso es justicia a medias, ya que aún falta investigar a la cadena de mando.

De hecho, al momento de las conclusiones en el tribunal, Medina Roa solicitó que se investiga la cadena de mando y la conducta omisiva de los médicos del hospital militar que atendieron al capitán Acosta Arévalo un día antes de su muerte, ya que no prestaron la atención debida ante el cuadro clínico que presentaba el militar de la Armada.

“La sentencia es un avance, pero, no es suficiente hemos insistido en que se investigue la cadena de mando, ya que la Dgcim es un organismo militar adscrito al Ministerio de la Defensa, lo que quiere decir que toda acción realizada por subalternos, es supervisadas por militares superiores, por lo que es imposible pensar que más allá de los dos condenados, nadie supo lo que ocurrió con este efectivo castrense, y el desenlace que concluyó con su muerte”, afirmó el penalista.

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Con información de agencias 

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