La Conferencia Episcopal Venezolana (CEV) rechazó el hostigamiento sufrido que han vivido los habitantes y obispos del estado Mérida en medio de la emergencia por los desbordamientos de ríos y derrumbes generados por las lluvias de los últimos días.

En tal sentido, la institución representante de la iglesia católica en el país expresó: “Lamentamos y reprobamos la actitud de algunas autoridades civiles, así como de la Guardia Nacional Bolivariana, quienes, lejos de cooperar desinteresadamente, no solo impidieron el acceso de gran parte de la ayuda enviada desde diversas partes del país, sino que han tenido una actitud de displicencia y ofensa hacia los miembros de la Iglesia y de otras instituciones”, expresaron los obispos.

Desde este sábado, los funcionarios del régimen impidieron el paso de la ayuda enviada desde distintos estados de Venezuela hacia el municipio Tovar, uno de los tres más afectados con registro de muertes y familias damnificadas.

Ante la urgencia de los enseres, el monseñor Luis Enrique Rojas, enfrentó a funcionarios de la Guardia Nacional Bolivariana para exigir respeto al pueblo y que la ayuda llegue a las zonas en emergencia. Los uniformados aseguraron que recibieron órdenes de superiores.

En el comunicado, los obispos de la CEV hicieron un llamado a las autoridades nacionales, regionales y militares para que actúen no por intereses particulares. Subrayaron que los funcionarios deben recordar que están al servicio de todos los venezolanos y no de una parcialidad política.

Por su parte, Cáritas Mérida indicó que, pese al bloqueo de la ayuda por parte de los entes de seguridad del Estado, no detendrá la labor humanitaria en las zonas afectadas por las fuertes lluvias en la entidad, manifestó este lunes el director médico de la institución, Antonio Hum.

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Prensa Frontera Viva

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