La Parada, Colombia

La mayoría de los grupos no está cumpliendo con el distanciamiento social ni con el uso correcto del tapabocas

Jonathan Maldonado

En La Parada, Colombia, el número de carpas improvisadas con bolsas, sábanas y cobijas ha aumentado en los últimos días como consecuencia del tiempo que deben esperar los retornados para poder cruzar el puente internacional Simón Bolívar. Hasta nueve días ya suman algunos de los ciudadanos.

A simple vista, quien transite por la zona, puede deducir que las medidas de distanciamiento social y el uso correcto del tapabocas, no se están cumpliendo. Muchos se resguardan en grupos, sobre la incomodidad del asfalto.

“Esto es una calamidad”, así describió el joven José Molero su estadía en La Parada, donde ya acumula ocho días durmiendo a la intemperie. Frente a este panorama, pidió ayuda tanto a las autoridades colombianas como venezolanas con el propósito de que agilicen el paso.

José Molero, retornado

Molero se ha visto en la obligación vender algunas pertenencias, entre ellas, su teléfono, para poder conseguir lo de la comida y cubrir otras de sus necesidades, mientras pernocta a lo largo de la autopista que conecta con la localidad comercial.

El joven aseguró sentir cierto desespero al escuchar a las autoridades colombianas de que, por orden de Venezuela, el paso estaría abierto los días lunes, miércoles y viernes, para grupos de 300 personas en cada jornada. “Eso no es justo, ya que le están dando prioridad a unos autobuses que vienen, cargados de gente, para que pasen directo”, acotó.

“Lo más difícil es solventar la comida”

Para Johan Vitora, de 25 años, lo más difícil ha sido conseguir la comida. Este martes, en el momento de la entrevista, sumaba nueve días bajo la protección que le brinda una cobija que puso como techo. “Las autoridades no dicen nada, se quedan callados, ya esto aquí se volvió una mafia”, aseguró.  

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“La espera ha sido muy dura, nos ha tocado que vender los teléfonos, las cosas que le llevábamos a nuestra familia para poder comer, guerrear”, prosiguió el joven, quien se encontraba tendido sobre el asfalto.

Muy pocos cumplen con el uso correcto del tapabocas

Sin que esperara a la pregunta, dijo haber pasado 14 días caminando desde Medellín hasta la frontera, expuesto a toda clase de peligros. “Esos días fueron fatales para mí”, acotó quien dijo estar consciente del tiempo que debe pasar en los PASI como protocolo sanitario ante la Covid-19. “Tengo familiares que ya han vivido esta experiencia”,  señaló a modo de colofón.

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