A inicios de siglo, costaría creer que Venezuela, un país supremamente favorecido, llegaría a afrontar la crisis histórica que está viviendo. La llegada del chavismo selló la destrucción de una tierra prometedora que, en aquel entonces, se acercaba con confianza al desarrollo; derrumbando lo que por años costó construir.

Las nuevas generaciones, nacidas desde la llegada de Hugo Chávez, han vivido más tiempo en recesión económica que ninguna otra generación pasada. Lo cual ha sido, en parte, producido por el deterioro de las industrias productivas en el país.

Expropiación

Desde el primer periodo presidencial de Chávez se comenzó a maquinar una estrategia contra los productores agropecuarios. A través de la Ley de Tierras y Desarrollo Agrario del año 2001, el gobierno chavista se planteó eliminar el latifundio, es decir, la extinción de fincas agrarias pertenecientes a un único dueño.

Por lo tanto, la legislación mencionada representó la vía libre para expropiar la propiedad privada con la excusa de mantener una distribución equitativa de las tierras y hacer un supuesto mejor uso de las mismas. Hasta ahora, alrededor de 6 millones de hectáreas han sido expropiadas, según la Federación Nacional de Ganaderos de Venezuela (Fedenaga).

De tal manera, con Chávez inició la destrucción de la industria agropecuaria en el país, trayendo como consecuencia la actual crisis alimentaria que afrontan los venezolanos, agravada desde la llegada del régimen de Nicolás Maduro.

Alerta de hambruna

Actualmente, Maduro es indiferente ante las necesidades que vive la población. Puesto que, ha tomado a la corrupción, el narcotráfico y la violación de derechos humanos como “políticas públicas” prioritarias.

Ante la indolencia del régimen, más de 2 millones de venezolanos sufren inseguridad alimentaria severa. Para contrarrestar la problemática, Edicson Arciniegas, sociólogo con maestría en seguridad alimentaria, propone la activación de la producción en Venezuela, a través de la importación de insumos. Sin embargo, las acciones del Estado no parecen alineadas con las necesidades de la población.

Como consecuencia de la falta de producción, la disposición de alimentos en Venezuela tuvo un déficit de 62,64% durante el 2019. Según las cifras manejadas desde el año 2008, la industria agrícola continúa en caída libre.

Cifras comparativas 2008-2020

De acuerdo a Fedeagro, la producción de alimentos ha experimentado una caída de entre 74% y 99%, desde el 2008 hasta la actualidad. Entre los alimentos más afectados están: el sorgo, el pimentón, la papa, el tomate y la cebolla.

Con la producción agrícola actual no se satisface ni el 40% de la demanda, según el gremio agropecuario. Ante la situación, se ha generado la crisis alimentaria que se vive en la actualidad, además siendo ya enmarcada como una emergencia humanitaria.

En síntesis, el régimen venezolano generó la inseguridad alimentaria al intervenir la disposición de los alimentos y  descuidando las condiciones necesarias para producirlos.

Productores sin gasolina

A raíz del colapso de la industria petrolera, la gasolina escasea desde hace años en Venezuela. De tal manera, la problemática también afecta a los productores agropecuarios, ya que del combustible depende la distribución de los alimentos.

Así hacen cola los productores agrícolas en las pocas localidades donde llega la gasolina:

Aunque el régimen implementó un nuevo esquema de distribución de combustible, en las zonas productoras del país no llega gasolina, ni barata ni cara. Por lo tanto, ha disminuido enormemente la disposición de alimentos en todo el territorio nacional. Como consecuencia, la población se somete a precios más elevados por la insuficiencia productiva.

“Se necesita la gasolina para que los productores acudan a sus unidades de producción y el gasoil para los equipos, las maquinarias y los pozos de riego, y la situación generada por esta escasez afecta los planes que se han trazado”, expresó Ramón Bolotin, directivo de Fedeagro.

La gravedad de la situación ha obligado a los productores a comprar gasolina revendida, incluso proveniente desde Colombia.

“No tenemos gasolina ni de la nueva ni de la vieja. La que usan los carros es colombiana. Aquí el que tenga algo de dinero y cómo bajar a surtir su vehículo en los sitios donde la puede conseguir compra gasolina colombiana. El que no tiene plata sencillamente no puede ir a la finca”, señaló Gerson Pabón, productor de hortalizas del estado Táchira, una de las entidades más afectadas por la escasez de combustible.

En cuanto a precios, los productores compran la pimpina de 25 litros de gasolina colombiana entre 75 mil y 100 mil pesos. Sin embargo, llega a ser más económica que en otras zonas del país donde revenden a 5 dólares el litro de gasolina nacional.

“En el campo seguimos prácticamente paralizados. La búsqueda del combustible consume prácticamente todo el tiempo disponible tanto del productor como de sus empleados”, indicó Roberto Latini, director ejecutivo de Fedeagro.

Ante la complejidad de la situación, Latini señaló que los productores deberán seguir acudiendo a la compra informal de gasolina si desean seguir en sus labores.

Denuncias

Luego de hacer largas colas para surtir gasolina, los productores agropecuarios son obligados a pagar la cuota gubernamental, siendo acechados para alinearse a la corrupción estadal.

Wilmer Acosta, productor agrícola del estado Yaracuy, fue golpeado por cuerpos de seguridad debido a que se negó a pagar chantajes para surtir combustible. Además, los funcionarios del régimen también le rompieron el salvoconducto, la guía de movilización y la constancia de productor.

Por otra parte, miles de productores han visto cómo sus tierras fueron destruidas por el régimen chavista, causando graves daños a los patrimonios que lograron por el trabajo realizado durante décadas:

“Ocuparon mis tierras, dañaron significativamente mi patrimonio, y todo para nada. De 1.300 hectáreas productivas que cultivaba desde 1985 solo quedan 30 casas levantadas por invasores, con un legado de miseria y abandono. Esto ha hecho la revolución con una familia como la nuestra. En mis tierras se iban a desarrollar proyectos comunitarios, según me informaron funcionarios del gobierno que se apropiaron de propiedad privada que perteneció a mi familia por años”, manifestó Vicente Brito, productor del estado Monagas, a Infobae.

Seguidores del chavismo apoyaron las expropiaciones en todo el país. El siguiente Tweet es una muestra del caso de Brito:

“Tenía a muchos empleados y muy bien pagados. Luego vino una intervención, una acción del Instituto Nacional de Tierras, que paralizó el trabajo a alegar que nosotros usábamos agentes contaminantes en el procesamiento de leche y que alimentábamos el ganado con alimentos tóxicos. Unos meses después autoridades del gobierno publicaron en la prensa local unos carteles mediante los cuales informaba que se sembrarían 800 mil hectáreas de soya en el mismo lugar en una explotación conjunta con unos empresarios brasileros. Hoy, 17 años después, hay desolación y abandono y no he podido recuperar mis tierras”, añadió.

A pesar de que el 80% de su patrimonio fue expropiado por el régimen, Brito expresó que no quiere irse de Venezuela: “Ya no tenemos nada que perder”, remató.

La situación de la gasolina también perjudicó a Ángel Mora, agricultor del estado Táchira, quien debido a la falta de combustible perdió 15 toneladas de remolacha:

Recuperación a través del Plan País

Resumiendo, la siguiente imagen refleja los principales factores que provocaron la crisis productiva del sector agropecuario en Venezuela:

Frente a la preocupante situación, Aquiles Hopkins, presidente de Fedeagro, afirmó que la conformación de un Gobierno de Emergencia Nacional es el paso a dar para la recuperación del sector agroalimentario en el país.

“Se tiene que respetar la propiedad privada, el estado de derecho, leyes y constitución y todo eso es posible con un estado gestor y promotor, generador de condiciones para que el sector productivo pueda generar trabajo”, puntualizó.

Siendo el coordinador técnico del área agroalimentaria del Plan País, Hopkins apuesta por las estrategias del gobierno interino para recuperar la industria agropecuaria.

En resumen, el Plan País propone garantizar seguridad jurídica, desarrollo tecnológico y la construcción de la infraestructura necesaria para la producción. Además, plantea crear el marco jurídico que proteja la propiedad privada e impulse una abundante producción, lo cual podría hacer accesibles los precios de los alimentos.

En Venezuela, donde 17 de 24 estados viven principalmente de lo que genera la actividad agropecuaria, la recuperación de la industria es prioridad para contrarrestar los daños causados en los últimos 20 años de dominio chavista.

Prensa Frontera Viva

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