La pequeña “Vicky” fue diagnosticada con leucemia linfoblástica aguda, de alto riesgo
Fuente: Rosalinda Hernández.

Ante la emergencia humanitaria que atraviesa Venezuela, especialmente en materia de salud, el instinto de supervivencia gana terreno y lleva a un número no preciso de familias venezolanas a cruzar la frontera en condiciones que no son las más adecuadas para el traslado de pacientes, por ejemplo caminando.

Por Rosalinda Hernández C.

Pocos conocen el drama que se oculta en medio de las risas y los juegos en el parque infantil del Hospital Universitario Erasmo Meoz, de la ciudad colombiana de Cúcuta. Allí entre columpios, pelotas y casitas de muñecas, los niños venezolanos se debaten entre la vida y la muerte.

Con tapabocas y cabecitas rapadas por el efecto colateral de la quimioterapia se palpa la inocencia jugueteando con la vida. Los niños se ven felices, a pesar de enfrentar una constante lucha por arrebatarlos de las manos de la muerte.

En Venezuela, sin tratamientos oncológicos, ni inmunosupresores y una deficiente alimentación, resulta   “muy duro” sobrellevar cualquier tipo de cáncer, aseguró la directora de la organización de apoyo al niño con cáncer, Prepara Familia, Katherine Martínez.

Estadísticas

La ONG ha contabilizado hasta el último día de noviembre de 2019, la muerte de 21 niños venezolanos, en solo dos servicios (hematología y nefrología) del hospital JM de los Ríos en Caracas.

La estadística no incluye a pacientes del servicio de oncología que reciben la quimioterapia de manera ambulatoria y a quienes están en el interior del país.

Al ver está dramática realidad y ante la imposibilidad de obtener los protocolos del tratamiento, las familias deciden salir del país para buscar medicamentos. En otros casos migran junto al paciente, dijo la médico especialista.

“Los niños y adolescentes de hematología (leucemia) necesitan en algunos casos el trasplante de medula y en Venezuela no se está realizando ningún tipo de trasplante. El 1º de diciembre se cumplieron 2 años y seis meses de la suspensión del programa de procura de órganos en todo el país. Esto ha hecho que muchas familias hayan tomado la decisión de llevarse a los niños”.

A pesar de estar amparados por la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, (CIDH) nada se hace desde el gobierno para ayudar a los niños  pacientes de hematología infantil. “Los niños se están muriendo”, denunció Katherine Martínez.

A finales del mes de noviembre de este año, en el servicio de hematología del hospital JM de los Ríos, (Caracas) cinco niños están en recaída y una lista mayor a 30 pacientes infantiles están a la espera de ser trasplantados. “Si no se resuelve pronto la situación que por lo visto no será así, los niños continuaran falleciendo, lamentablemente”.

¡Auxilio!

Abriéndose paso entre la muchedumbre que a diario cruza el puente internacional Simón Bolívar y con su hijo Daniel en brazos, cruzó a Colombia Carlos Figueroa. Viajó desde Valencia en autobús hasta la frontera, el único propósito: salvar la vida al niño de seis años.

Daniel fue diagnosticado con leucemia y a través de una fundación en convenio con PDVSA fue trasplantado en Italia,  la familia pensó que sería la cura para la enfermedad que desde los tres años atacaba al niño.

Luego del trasplante había un tratamiento con medicamentos  inmunosupresores que continuar, pero en Venezuela no hay, y sin ellos el trasplante no va a funcionar. Explicó Carlos, mientras aborda el trasporte que lo llevó al hospital Erasmo Meoz de Cúcuta.

Daniel cruzó la frontera con una temperatura muy alta, “tiene varios días con fiebre entre 39 y 40 grados”. Gritaba Carlos desesperado, en la vía que se ha convertido en canal humanitario ante el paso frecuente de venezolanos en busca servicios de salud y alimentos.

Al regresar al país procedente de Italia, -dijo Carlos Figueroa- que le hicieron firmar un documento en donde le garantizaban los medicamentos para continuar el tratamiento del niño, el suministro nunca se cumplió.

En Venezuela no solo faltan medicinas, en los hospitales no hay médicos  especialistas. “No tengo para pagar una consulta privada, ni siquiera para una hematología que tampoco se hace en los hospitales públicos. Si esto lo consiguiera allá no me hubiera venido a Colombia en estas condiciones”, advirtió.

Pedía reiteradamente ¡auxilio! para salvar la vida de su hijo, ya ubicado en la atiborrada sala hospitalaria.

El pequeño Daniel no ha tenido los cuidados que requiere un paciente trasplantado. No solo son las medicinas, la alimentación ha sido inadecuada y escasa.

“Come lo que hay: arroz, yuca y a veces frijoles”, dice con impotencia el papá.

Daniel, también cruzó la frontera con el único objetivo de salvar su vida, tiene leucemia.
Fuente: Rosalinda Hernández.

Buscar ayuda en Venezuela es un fracaso

El venezolano de 34 años, alega que si fuera él quien estuviera enfermo no importaba mucho porque considera que ya ha vivido, “pero se trata de un niño que no ha vivido nada”.

Ha acudido a todas las instancias del país en busca de ayuda para salvar la vida del hijo pero la búsqueda ha resultado infructuosa.

“A todas partes he ido a pedir ayuda y me dicen que no se puede por el bloqueo. No puedo esperar porque se trata de la vida de mi hijo.

No sé si es que el presidente Maduro no se da cuenta de lo que está pasando”, comenta, mientras asoma la posibilidad de interponer una tutela (recurso de amparo) en Colombia que le garantice acceder al tratamiento que amerita el niño venezolano.

Vivir para contarlo

Cruzar la frontera sola, con una niña enferma y sin recursos económicos no parece fácil, ni alentador pero si la única opción que le garantizaba a Victoria Vivas, paciente oncológica venezolana  las posibilidades de vivir.

La pequeña de cinco años de edad, conocida ampliamente en el hospital de Cúcuta como “Vicky”, llegó a la frontera procedente de El Vigía, estado Mérida hace dos años, luego de ser diagnosticada con leucemia linfoblástica aguda, de alto riesgo.

Johana Vivas, mamá de Vicky, precisó que la situación que se vive en el país la hizo moverse a Cúcuta, en el hospital de Mérida, no había insumos y al no poder cumplir con el  tratamiento los cuadros infecciosos se hacían cada vez más recurrentes, el temor a un desenlace fatal era constante.

Pese a las dificultades, “ha reaccionado satisfactoriamente al tratamiento

El acceso a una alimentación balanceada, aunado a la escasez de agua potable, gas doméstico y los constantes cortes eléctricos, aceleraron la decisión de cruzar la frontera, añade Johana.

Han pasado dos años de haber iniciado la quimioterapia en Cúcuta, Vicky ha reaccionado satisfactoriamente y el tratamiento esta por culminar.

“En esta etapa la medula debe empezar a funcionar sola. Vendrá la desintoxicación del cuerpo. La medula no tiene blastos, no hay rastros de la enfermedad. Sin la posibilidad de venir a Colombia, creo que Vicky no estuviera hoy con nosotros y yo no lo estuviera contando”.

Para Vicky fue posible acceder en Colombia a los protocolos del tratamiento por ser hija de una colombiana. Los extranjeros solo tienen acceso a una atención primaria y de emergencia que no incluye la asistencia en enfermedades crónicas.

Johanna, la mamá de “Vicky”, juega con ella para distraerla de su realidad.
Fuente: Rosalinda Hernández.

Ni la tutela la salvó

Los venezolanos no solo buscan atención de emergencia en Colombia, algunos van más allá y se ven obligados a demandar una acción de tutela que interponen ante el Instituto Departamental de Salud (IDS), para ser beneficiados y acceder a tratamientos completos para enfermedades de costoso tratamiento.

La tutela fue el recurso utilizado por Jazmín Torres, una merideña que llegó hace un año con su hija de cuatro meses al puesto de vacunación de la Cruz Roja colombiana, ubicado a pocos metros del puente internacional Simón Bolívar, sin saber que la bebé tenia leucemia.

En Mérida antes de cumplir los dos meses la niña estuvo hospitalizada pero no obtuvo ningún  diagnóstico. “En el puesto de vacunación no le pudieron poner ninguna vacuna porque estaba pálida y presentaba una sintomatología que había que revisar”, recordó Jazmín con tristeza.

Tres meses en Cúcuta

La remitieron al hospital más cercano, (Villa del Rosario) en donde constatan que la hemoglobina estaba sobre cuatro. De inmediato es trasladada de urgencia al hospital Erasmo Meoz de Cúcuta, donde permaneció por tres meses, le hicieron transfusiones de sangre y le brindaron la atención de emergencia necesaria.

Regresó a Mérida con el diagnóstico y los médicos le informaron que no había  medicamentos para tratar la leucemia. “No había nada y debíamos viajar a Cúcuta a comprarlos (…) no teníamos la plata”, dice con voz entrecortada.

Volvió a Cúcuta y cuando la tutela fue otorgada, eran ya múltiples los esfuerzos que se habían adelantado para salvar a la niña. Las transfusiones eran continuas y la gravedad ameritó traslado a una Unidad de Cuidados Intensivos Pediátricos, donde luego de varios días falleció, relató desconsolada Jazmín.

Realidad en cifras

Anualmente mueren en Venezuela 28.223 personas por cáncer, dijo Juan Saavedra, director de la sociedad anticancerosa en conversaciones con Frontera Viva.

Cada día mueren 77 personas y cada hora son tres los venezolanos fallecidos por esta patología, agregó.

La mortalidad por cáncer en el país aumentó 17% si se compara con el año base que es 2014.

Al proyectar la cifra, -explicó el representante de la sociedad anticancerosa-  la incidencia de casos nuevos se elevará a 64.088. Lo que se traduce en 176 casos nuevos cada día y siete personas serán diagnosticadas con cáncer, cada hora.

“Si el cáncer se trata con quimioterapia, radioterapia y cirugía, con estos tres elementos existen problemas, esta situación es la que ha impactado en el aumento al 17% de la mortalidad”.

Fundación soñar

La organización Soñar que funciona en un anexo del hospital universitario Erasmo Meoz de Cúcuta, brinda apoyo (pañitos húmedos, jabón, tapa bocas, pañales, transporte)  y asistencia emocional a los niños pacientes oncológicos y a sus padres. Allí reposa una data que evidencia el incremento que se ha tenido en la atención a los infantes venezolanos en los últimos dos años.

“Desde 2017 hasta la fecha hemos atendido 30 niños con cáncer de nacionalidad venezolana y actualmente se atienden 18 pacienticos oncológicos que se ven obligados a migrar,  a venir a Colombia porque no hay medicamentos para cumplir el tratamientos en su país”, dijo Marilú Cárdenas, directora de la fundación.

Los niños que llegan a la fundación Soñar, en su mayoría vienen de los estados andinos (Mérida, Táchira y Trujillo) y del centro del país, (Caracas, Valencia y Maracay), detalló.

Más de 13 mil venezolanos recibierona tención en 2019

Los recientes registros presentados por las autoridades del hospital Erasmo Meoz, dan cuenta del aumento en la asistencia a venezolanos. Se indica que de 59 camas habilitadas en la emergencia hospitalaria, 40 de ellas son ocupadas por los extranjeros.

Al cierre del mes de octubre, 1.717 connacionales fueron atendidos en el hospital colombiano y en lo transcurrido de 2019, un total de 13.550 venezolanos habrían acudido al centro de salud en busca de asistencia médica.

1 COMENTARIO

  1. Buenas tardes mi niño tiene lusemia aguda soy del estado Táchira aquí no hay los medicamentos para mi hijo ante mano agradecerle a ustedes lo que puedan acer por mi niño con los medicamentos

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