La plaza laboral ha sido uno de los principales problemas de los cucuteños. Con la llegada de venezolanos, el panorama se ha ensombrecido

Los altos índices de desempleo y el crecimiento de la economía informal, hacen de Cúcuta, capital del departamento colombiano de Norte de Santander, una ciudad inadecuada para los migrantes venezolanos, así lo aseguró Juan Carlos Cortés, secretario de frontera y cooperación internacional.

“La informalidad ya alcanzó el 72% en Norte de Santander”, apuntó Cortés, durante el conversatorio “Perspectiva Transnacional de la Migración Venezolana”, celebrado en la Universidad de Santander (Udes). Allí, convergieron académicos y representantes de organizaciones que han estudiado de cerca el tema migratorio.

Andrés Cubillos, miembro del Instituto de Salud Pública de la Universidad Pontificia Javeriana
Andrés Cubillos, miembro del Instituto de Salud Pública de la Universidad Pontificia Javeriana

Pese a ese panorama, señaló que el departamento posee el 13.7% de los migrantes venezolanos que han decidido quedarse en Colombia, una cifra que es elevada ante las escasas oportunidades que persisten en esta zona neogranadina.

“La xenofobia ha crecido. Este era un departamento donde se veía al venezolano como un hermano, como familia; pero el hecho de que ahora use sus servicios y ocupe algunos puestos de trabajo –en una plaza que ya es dura para el colombiano-, ha elevado un malestar que se traduce en rechazo”,  recalcó.

Otro punto que Cortés trajo a colación es el arribo de niños venezolanos a los planteles educativos, sobre todo en Villa del Rosario, donde la población en general ha crecido en más de un 30%, debido al continuo éxodo. Muchos de los colegios, en la actualidad, se encuentran saturados.

Migración y salud mental

El doctor Andrés Cubillos, miembro del Instituto de Salud Pública de la Universidad Pontificia Javeriana, expuso los resultados de un estudio realizado en Florida, en Estados Unidos, con migrantes venezolanos, que centra sus esfuerzos en demostrar cómo la falta de acceso a la educación, trabajo y la xenofobia, son solo algunos de los factores que pueden desencadenar problemas de salud mental.

Juan Carlos Cortés, secretario de frontera y cooperación internaciona
Juan Carlos Cortés, secretario de frontera y cooperación internaciona

“Cuatro de cinco venezolanos aseguran que la migración les ha generado estrés”, indicó Cubillos como parte de los resultados que arrojó la investigación. “Tres de cada cinco participantes, reconocieron que el haber abandonado su nación les provoca tristeza, ira y frustración”, prosiguió.

Esos sentimientos, dijo, se pueden ver agudizados frente al aislamiento que puede sufrir el migrante venezolano por no tener buenas bases en inglés. “Muchos hablan portugués, alemán o francés”, por los diferentes grupos que llegaron al país tras la Segunda Guerra Mundial, donde Venezuela abrió sus puertas a miles de europeos, pues era considerado un país de crecimiento, “el sueño latinoamericano”.

En este sentido, los ponentes coincidieron en la necesidad de que Colombia establezca mecanismos más eficaces con los que se logren dar una inclusión plena a los migrantes. Están convencidos, por los momentos, que el éxodo seguirá por la región.

“Las universidades, sobre todo las que manejan carreras de salud y de leyes, deben poner énfasis en estas aristas”, subrayó Marina Sierra, representante de la Universidad Francisco de Paula Santander. En los trabajos cualitativos que ha efectuado la institución, se han “evidenciado las ganas de los venezolanos migrantes de salir adelante con sus familias. Es positivo pese al drama que viven a diario”, dijo.

Colombia, según cifras oficiales, tiene 1.400.000 migrantes venezolanos. Bogotá, su capital, ocupa el primer lugar de recepción.

Por: Jonathan Maldonado

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