Por Frontera Viva

En un movimiento pendular, vientos cruzados de ciudades hermanas desvanecen las borrosas líneas de esta frontera entre Colombia y Venezuela. Diariamente, miles de pies transitan sus caminos en un vaivén sin final.

Calles repletas y clima caliente, la sexta ciudad más poblada de Colombia, llamada oficinalmente San José de Cúcuta, es la capital del departamento de Norte de Santander.

Esta localidad es conocida como la vitrina comercial de Colombia, por lo que ciudadanos venezolanos de todos los estados, pero principalmente del Táchira, ven en esta frontera no solo un gran centro de abastos para poder surtirse de los alimentos y medicinas que no consiguen en su país, sino también la última esperanza para muchos de ellos, que se trasladan desde sus lugares de origen hasta allí, algunos cruzando Venezuela a pie hasta lograr pisar suelo colombiano, con la esperanza de recibir el cobijo que los saque del hambre, la escasez y múltiples necesidades propias y de sus familiares. 

Un nuevo comienzo

Por su dinámica comercial, al ser uno de los asentamientos urbanos más importantes de la frontera colombo-venezolana, Cúcuta atrae a gran cantidad de migrantes del país vecino.

En entrevista con Frontera Viva, las madres venezolanas Carolina Camargo de 53 años de edad y Vania Rodríguez de 37 años, brindaron datos sobre el estilo de vida en Cúcuta.

¿Cómo es la gastronomía en la ciudad?

En Cúcuta son tradicionales los pasteles de garbanzo (un envuelto hecho de harina de trigo y relleno con harina de garbanzo, carne, cebolla y pimentón), pueden adquirirse aproximadamente desde 1.500 pesos la unidad en puestos ambulantes, cafeterías, panaderías y restaurantes. En este sentido, Vania resalta que en Cúcuta suelen consumirse “muchas frituras, como por ejemplo chicharrones y morcillas, ambas comidas son muy baratas, se consiguen en 1.500 a 2.000 pesos”.

Por su parte, Carolina dice en Cúcuta “venden mucha comida de otras partes por ser frontera, son típicas las papas rellenas junto con el tinto (café) que no puede faltar”.  La papa rellena consiste de una masa frita hecha con puré de papa mezclada con harina de trigo y rellena de un guiso de carne molida, o pollo, su precio ronda los 2.000 pesos.

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Para el mediodía los restaurantes populares de Cúcuta suelen vender el llamado corrientazo (almuerzo sencillo “corriente” sopa o ensalada más plato principal y bebida), su precio estimado es de 10.000 pesos.

¿Principales supermercados de Cúcuta?

Según las entrevistadas los principales mercados de Cúcuta son:

  • Éxito
  • D1
  • Justo y Bueno
  • Los Montes
  • Ideal

Sector laboral

Cúcuta posee fortalezas en cuanto a su ubicación geográfica, lo que beneficia el fácil intercambio de bienes y servicios, además de promover el desarrollo comercial. La ciudad cuenta con industrias de diversos ramos entre las que se encuentran los textiles, marroquinería, calzado, cemento, carbón y lácteos.

Cuando se les consultó a las entrevistadas sobre las opciones de trabajo más accesibles para migrantes venezolanos en Cúcuta, ambas coincidieron en afirmar que lo más recomendable es el trabajo independiente, Vania alega que “es mejor que uno no dependa de un sueldo, porque a nosotros los venezolanos nos pagan menos por la cuestión de papeles, de la competencia entre venezolanos y colombianos. Están los que dicen que nosotros fuimos a quitarles los trabajos a ellos, por eso para trabajar, opino, tiene que ser un oficio independiente”.

Carolina dice que en Cúcuta “la gente se dedica mucho a las ventas ambulantes, con eso solucionan un día de comida y de pagar su habitación, pero cuando uno sabe un arte es más fácil conseguir trabajo”.

Medios de transporte

Cúcuta cuenta con el Aeropuerto Internacional Camilo Daza que ofrece rutas directas y sin escalas en el ámbito nacional hacia Bogotá, Arauca, Bucaramanga, Barranquilla, Medellín y Cartagena. Este terminal aéreo tiene la particularidad de poseer sus pistas en X, ya que los aviones deben de aterrizar en diferentes direcciones al encontrarse en una zona de vientos cruzados.

Por su parte, el transporte público urbano está constituido por buses, el precio actual del pasaje es de 2.200 pesos, y en cuanto a los taxis, Vania asegura que una carrera corta cuesta cerca de 7.000 pesos y una larga de 15.000 a 20.000 pesos.

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Precios de vivienda

En Colombia el precio del alquiler varia de acuerdo a las áreas de la ciudad y el estrato económico con el que se asocian. Según Vania, arrendar una habitación en una zona popular “si es para una persona con baño y cocina compartidos se puede conseguir en 150.000 pesos el mes, pero si es un apartamento tipo estudio en 300.000 a 350.000 mil pesos”.

Así mismo, en Cúcuta es habitual que algunos migrantes venezolanos paguen su hospedaje por día, en recintos económicos el costo por habitación es de aproximadamente 10.000 pesos diarios.

Expresiones lingüísticas 

Según Carolina en Cúcuta suelen usar regularmente las palabras: don (señor), doña (señora), cierto (como afirmación).  Vania resalta que el vocabulario de los cucuteños y los sancristobalenses (originarios de la capital del Táchira) es muy similar, razón por la cual no se le dificultó entender su forma de hablar.

En Cúcuta a los niños se les dice “pelao”, se le llama “apatusquero (a)” a las personas que se considera que exageran sus emociones. Se usa la palabra “bochinche” para referirse a una situación de mucho ruido o alboroto, se dice “caleta” a algo que se mantiene escondido o en secreto.

Expectativas de un porvenir

Aunque Vania resalta bondades de vivir en Cúcuta, como por ejemplo que los comercios están bien abastecidos y diferencia de en Venezuela los productos suelen ser más económicos, también enfatiza que en Cúcuta ha sentido una latente xenofobia hacia los venezolanos, “esa palabrita de veneco no se la sacan de la boca, me he sentido denigrada”.

La perspectiva de Carolina sobre Cúcuta es un tanto diferente, dice que allí se siente a gusto porque su familia es de allá, y que las personas de la empresa donde trabajó ofreciendo sus servicios de modista fueron muy amables con ella, “el trabajo que yo conseguí me lo pagaron muy bien, pero es verdad que en Cúcuta no hay tantas opciones de trabajo como en otras partes”.

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