Salir de la pobreza era su principal objetivo, aunque no sabía cómo lo lograría. Lo que si estaba claro era que ni la condición social, ni el sexo, ni mucho menos el color de la piel, determinaría el éxito o el fracaso en su vida.

En la mente y en el corazón de Luz Mely Reyes, una de las periodistas más destacadas de Venezuela, y referente internacional, lo que siempre estuvo latente era el desafío de salir de la pobreza.

Se crío en Petare, zona catalogada como la más peligrosa del mundo, pero esto jamás limitó su deseo: “Desde los 10 años tenía claro que quería dejar de ser pobre. Me crié en una zona muy pobre y yo decía que tenía que hacer algo para dejar de serlo. No sabía si entrando en la escuela de comunicación social iba a lograrlo”.

Sin ir muy lejos, la fórmula para salir de la precariedad económica la tenía su madre, una bedel de la escuela donde estudiaba Luz Mely y la hermana.

“Mi mamá tenía poca educación, pero era una mujer muy inteligente. Recuerdo que cuando estábamos pequeñas nos decía: “estudien, estudien para que no les toque pasar trabajo”, eso se quedó en mi disco duro y nunca he parado de estudiar”.

Casi 30 años después, con actitud serena, segura y enamorada del periodismo, Luz Mely habla de la trascendencia que ha logrado en la profesión. No solo su mirada se ilumina, también aparece en el rostro una enorme sonrisa que se queda allí instalada.

El feeling con el mejor oficio del mundo, como decía el célebre Gabriel García Márquez, no fue a primera vista, aunque confiesa haber aprendido a leer con los periódicos que llegaban a casa, en la populosa barriada caraqueña.

A pesar de estar entre los 10 primeros promedios académicos de Venezuela a finales de los años 80, lo que le garantizaba el ingreso a la Escuela de Comunicación Social de la Universidad Central de Venezuela, (UCV), además de tener vocación para la carrera humanística de acuerdo a los orientadores, Luz Mely no tenía aún la certeza de querer ser periodista.

No fue sino hasta después del cuarto semestre que empezó a tomarle amor a la comunicación social para luego convertirlo en un amor para toda la vida.

En 1992 se gradúa y su primer día formal de trabajo coincidió con el 4 de febrero, día del primer intento de golpe de Estado liderado por Hugo Chávez.

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Transformación

Luz Mely Reyes, reconoce que ha tenido la fortuna de vivir varios procesos y transformaciones en el periodismo, desde la máquina de escribir, a los procesadores, del cuarto oscuro para revelar las fotografías, hasta la era digital. De estar en pequeñas salas de redacción a ser parte del equipo de Ultimas Noticias, medio impreso venezolano que funcionaba en uno de los edificios que hasta el año 2012, era el más modernos que se habían diseñado para un periódico en Latinoamérica.

Aunque su crecimiento profesional lo afianzó en redacciones periodísticas, siempre se sintió atraída por la multimedia y se preparó con antelación para dar el salto a lo digital.

“La redacción como espacio físico es un centro de aprendizaje. Así como los médicos aprenden en una sala de emergencia, los periodistas tienen la sala de redacción”.

Ha tenido la fortuna de adelantarse a los desafíos que la vida le presenta y cuando empieza la compra de medios impresos, recuerda que el primero en venderse fue Ultimas Noticias, luego vino El Universal, Luz Mely formaba parte del equipo de 2001 y sabía que en poco tiempo le tocaría el turno que cambiaría el rumbo de lo que se venía haciendo.

El 12 de febrero de 2014, ante la censura que ya se marcaba en los medios de comunicación venezolanos, la periodista decide empezar a contar a través de su cuenta personal en Twitter, el minuto a minuto de la marcha del Día de la Juventud en Caracas, y los hechos que se registraron los días posteriores.

“Gané más seguidores en cuatro días que en cuatro años en la cuenta, fue en ese momento cuando me di cuenta que había un nicho, un espacio para informar a la gente”.

Desde entonces empezaron a surgir ideas que se fueron proyectando, se definió un modelo de negocio y así nació Efecto Cocuyo en el año 2015, medio digital del que ha sido cofundadora y es directora.

Actualmente, Luz Mely está Washington y desde allí trabaja por la organización que representa, porque cree y apuesta por Venezuela.

El corazón se le hincha y enorgullece cuando la identifican como petareña. Para ella es importante reivindicar los espacios de dónde se viene, así como todos los procesos que han contribuido a forjar la personalidad dentro y fuera del oficio.

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“Todo lo que he logrado ha sido gracias a la formación que recibí en Venezuela”, recalca.

Pasión y retos

Para la periodista venezolana el secreto del éxito tiene que ver con la pasión que se impregna a lo que se hace. “Se puede aprender muchas cosas, pero la pasión nadie la enseña”.

Tener el amor de una mamá incondicional y el apoyo de una familia es su mayor fortaleza y apunta que el secreto de todo está en hacer las cosas con amor y respetar lo que se hace.

“Hay que ser apasionados con el periodismo y tener amor al oficio, al trabajo, esto garantiza la credibilidad que es el capital con el que contamos los periodistas”.

El optimismo de Reyes cuando habla del futuro del periodismo se sustenta en las nuevas generaciones. Escuchar el entusiasmo de los jóvenes periodistas le da la certeza de que hay gente en Venezuela para apoyar los nuevos retos a enfrentar.

Como mujer madre y amiga, no puede hacer a un lado su instinto y considera que ahora más que nuca los periodistas venezolanos deben cuidarse, protegerse y crear redes de solidaridad tanto dentro como fuera del país.

“Este es parte del trabajo al que se ha dedicado Efecto Cocuyo y otras organizaciones”.

Se confiesa una fiel enamorada de otro proyecto del que es mentora: “Venezuela Migrante”, a través de él se ha logrado reunificar a varios periodistas venezolanos que huyeron de la crisis o son perseguidos por el régimen autoritario. “Lo que se busca es que ellos continúen ejerciendo la labor en el lugar donde se encuentren”, precisó.

Uno de los sueños que mantiene Luz Mely es que desde Efecto Cocuyo se pueda generar una plataforma que apoye proyectos periodísticos, brinde capacitación a las nuevas generaciones en temas como la reducción de la brecha digital, igualdad de género, diversidad; argumentos que a nivel mundial se discuten pero que en Venezuela por el ambiente político y la emergencia humanitaria han quedado desplazados.

Finalmente, las quimeras siempre se logran concretar cuando se trabaja con tenacidad y la convicción es más grande que los obstáculos que puedan aparecer en el camino. Luz Mely siempre dijo que la edad adulta debía sorprenderla en una labor que la hiciera muy feliz, y hoy asegura que “nos han dado con todo, pero aquí estamos siendo felices y hemos tenido grandes logros.

Por Rosalinda Hernández C.

Frontera Viva

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