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Es tan antigua como el mismo descubrimiento de América por Colón. Es la capital y ciudad más poblada de la República Dominicana. La ciudad está situada sobre el mar Caribe, en la desembocadura del río Ozama, en la costa sur de la isla a 155 km al sureste de Santiago de los Caballeros. Fue fundada por Bartolomé Colón, hermano del genovés, el 5 de agosto de 1498.

En Santo Domingo se encuentran la primera catedral y el primer castillo de América; ambos ubicados en la Ciudad Colonial, zona declarada como Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. Gracias a esto la ciudad, especialmente su Centro Histórico, recibe aproximadamente un millón de visitantes internacionales cada año.

Hoy Santo Domingo constituye el mayor centro cultural, financiero, político, comercial e industrial de la República Dominicana. Santo Domingo también sirve como el principal puerto del país. Uno de los puertos de la ciudad se encuentra en la desembocadura del río Ozama, acoge a los buques más grandes, y es capaz de recibir tráfico de pasajeros, así como carga de mercancías.

La capital de los dominicanos es conocida por sus coloridas arquitecturas, joyas coloniales y la amabilidad de su gente. Comenzando la lista de los mejores y atractivos lugares de Santo Domingo, el turista puede dirigirse a su famosa zona colonial declarada Patrimonio de la Humanidad por la Unesco, área donde se concentran los cimientos de la que fue la primera ciudad fundada por europeos en América, con numerosos edificios coloniales, plazoletas y calles adoquinadas.

Luego, el viajero puede conocer numerosos sitios que vale la pena visitar, como el Alcázar de Colón, dedicado a la conservación, exposición y difusión de la vida de la familia Colón en la ciudad de Santo Domingo y la época virreinal, la Catedral Primada y el Museo de las Casas Reales. Esta área de la ciudad alberga encantadoras callecitas para caminar, entre pequeños restaurantes, tiendas de suvenires y hoteles boutique. Las más famosas son la Calle El Conde y Calle Las Damas.

Entre los principales edificios históricos que resguarda la Zona Colonial de Santo Domingo se encuentra la Catedral de la ciudad, célebre por ser la primera catedral de América, construida en el año 1514, mezclando elementos de los estilos gótico y barroco. A lo largo del tiempo, el aspecto original de la Catedral ha variado bastante, especialmente tras el saqueo de la ciudad llevado a cabo por el famoso pirata inglés Francis Drake en 1586. Entre las particularidades de la Catedral, vale destacar sus impresionantes bóvedas de crucería y 14 capillas decoradas con vitrales, mausoleos y obras de arte. Particularmente, el viandante puede apreciar un vasto tesoro artístico constituido con retablos, cuadros (entre ellos una tabla de la Virgen de la Altagracia datada en 1523), ebanistería antigua, mobiliario, monumentos y lápidas funerarias, entre otros objetos. Se destacan los mausoleos de los arzobispos del período colonial. También es de mencionarse la lápida funeraria de Simón Bolívar, uno de los antecesores de El Libertador. En la catedral se albergaron durante un tiempo los restos de Cristóbal Colón, los cuales se trasladaron en 1795 a la Catedral de La Habana y, finalmente, entre 1898 y 1899, a la Catedral de Sevilla.

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Al lado de la Catedral y el Palacio Consistorial, se encuentra el Parque Colón, antigua Plaza Mayor de Santo Domingo.  Sirvió como centro principal de fiesta en la sociedad de la época colonial. Actualmente el Parque Colón es utilizado como centro principal de actividades culturales y también forma parte del Patrimonio de la Humanidad de Santo Domingo. En el centro de este parque se encuentra la estatua del Gran Almirante Cristóbal Colón que apunta con el dedo hacia al norte, y fue una creación del escultor francés E. Gilbert. El 27 de febrero de 1887 fue inaugurado oficialmente como Parque Colón, ya que allí se encontraba la estatua de Colón.  Hoy en día, el parque continúa siendo uno de los espacios públicos más importantes de la ciudad, visitado diariamente por cientos de locales y turistas, contando con el atractivo de sus bellas arquitecturas circundantes, además de varias terrazas donde disfrutar de algún aperitivo.

Otra de las joyas históricas que esconde la Zona Colonial de Santo Domingo, es el Alcázar de Colón, palacio fortificado construido entre 1511 y 1514 en estilo gótico mudéjar, para servir de vivienda a Diego Colón, hijo del descubridor de América, Cristóbal Colón.  Fue construido entre 1511 y 1514, siguiendo las influencias del existente en Mancera de Abajo, en Salamanca, España, del que aún se conservan ruinas. Se desconoce el nombre del arquitecto que llevó a cabo la edificación de este palacio fortificado. El Alcázar tiene también algunas características renacentistas, notable en sus arcadas, así como del estilo isabelino observables en las borlas que lo adornan. El edificio se construyó utilizando mampostería de rocas coralinas. Originalmente la residencia tenía 55 habitaciones, de las cuales se conservan sólo 22. Fue el primer palacio fortificado construido en la época hispánica. Por él pasaron grandes conquistadores españoles como Hernán Cortés y Pedro de Alvarado. Es la única residencia conocida de algún miembro de la familia Colón, además de la casa natal de Cristóbal que se encuentra aún en Génova. Después del esplendor que gozó el palacio en la época colonial, cayó en abandono, encontrándose prácticamente en ruinas para el año 1776. A mediados del siglo XX fue restaurado y acondicionado, transformándose en el Museo Alcázar de Colón, donde hoy se exponen valiosos objetos y obras de arte del Período Virreinal.

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El Museo de las Casas Reales se encuentra situado en dos palacios construidos en el siglo XVI, el primero para alojar la Real Audiencia, primer tribunal constituido en América y el segundo la Capitanía General, residencia de los gobernadores y capitanes generales de la época colonial. Hoy su visita permite introducirse en los principales episodios del descubrimiento, conquista y colonia de República Dominicana, con valiosas colecciones de mapas, armas, documentos y manuscritos, además de salas restauradas y ambientadas con el mobiliario de época, permitiendo recrear el esplendor colonial.

La monumental Fortaleza Ozama, es otro de los lugares turísticos de Santo Domingo imperdible para amantes de la historia. Construida entre 1502 y 1508, es la más antigua de todas las construcciones militares en América, edificada con el fin de proteger a la ciudad frente a los continuos ataques de piratas y corsarios que azotaban en el Caribe. Después de cientos de años de funcionar como recinto militar y posteriormente como prisión, fue abierta al público en la década de los 70. Hoy visitas por la antigua fortaleza permiten recorrer sus patios, túneles y construcciones principales, destacando entre ellas la enorme Torre del Homenaje, con 18 metros de altura, desde donde se obtienen privilegiadas vistas al puerto y Río Ozama.

En el Mercado Modelo, el más famoso de la ciudad, hay decenas de estrechas callejuelas atiborradas de puestos, donde se ofrecen desde productos básicos de alimentación, hasta una variedad de suvenires y trabajos artesanales, tales como joyas, pinturas, hamacas, cestas, tabaco y ron. Los precios son un poco más elevados que en otros mercados, siendo imprescindible que el turista tenga que regatear, si quiere obtener una buena compra. Si no se va a comprar nada, el mercado no deja de ser interesante, permitiendo sumergirse en el arte y artesanía de República Dominicana.

Finalmente, si el viajero desea pasar un día diferente puede disfrutar del Parque Nacional Los Tres Ojos, que es otro de los mejores sitios turísticos de Santo Domingo para actividades de contacto con la naturaleza, constituido por una milenaria caverna subterránea con cuatro lagos de aguas dulces, comunicados entre sí. Según se cree originariamente la caverna habría albergado solo un gran lago, pero tras un movimiento telúrico, parte de la cueva subterránea se habría desplomado dividiendo el lago en cuatro. Un recorrido por el parque da la oportunidad de admirar el espectáculo natural, con una serie de escaleras, que permiten descender varios metros de profundidad, y pequeñas embarcaciones que cruzan entre un lago y otro. Bañarse está prohibido.

Como se aprecia, Santo Domingo está llena de cultura, y es una metrópoli donde convergen la historia de siglos desde la conquista con su aspecto moderno y dinámico propio del Caribe.

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