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Por Frontera Viva

Ejercer la docencia en Venezuela supone un esfuerzo agotador para miles de profesionales que enseñan en todos los niveles educativos. La infraestructura de las instituciones está deteriorada, el Estado impone su política partidista en el contenido formativo y los docentes no son recompensados con sueldos dignos por su labor.

María Contreras es una docente de educación primaria con una maestría en gerencia educativa, especialidad que en otro lugar podría ser bien recompensada económicamente, pero que en su país no es valorada de la misma forma. El sueldo que gana como educadora solo le alcanza para cubrir necesidades básicas de alimentación, por ello se dedica a otros quehaceres para mantenerse.

“Doy clases particulares y asesorías en trabajos de investigación. Vivo en una zona rural y junto a mi esposo criamos cochinos, gallinas y pollos. Es la única manera de poder sobrevivir”, comentó a Frontera Viva.

Contra el proselitismo

Contreras, que lleva 21 años de servicio, manifestó que su mayor reto como educadora es lidiar con la política partidista para que no se involucre en el ejercicio de su profesión.

Según denuncia la organización Hum Venezuela, el Estado venezolano “ha quebrantado la obligación de garantizar el respeto a todas las corrientes de pensamiento, imponiendo la ideologización en la educación oficial”.

En consonancia, Antonio Estupiñán, profesor de educación primaria con 13 años en el ejercicio, dijo a Frontera Viva que su gremio necesita de un ente rector que se preocupe por los docentes “en vez de hacer proselitismo y demagogia con las necesidades del magisterio”.

Al igual que Contreras, Estupiñán se dedica a realizar asesorías y además trabaja en institutos privados para poder obtener mejores ingresos, ya que su salario como docente es insuficiente para cubrir las necesidades básicas.

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Estos maestros de los andes venezolanos luchan para que las instituciones educativas no se conviertan en centros para el proselitismo político, pues el Estado tiene la intención sistemática de imponer un solo tipo de pensamiento a través de la educación, advierte Hum Venezuela.

Sometidos a la burla

El pasado 30 de septiembre, Nicolás Maduro informó que subsidiará zapatos al personal docente de todo el país, así como también planea dotarlos con bolsos o portafolios.

“Hemos concertado con los industriales del textil y del calzado, del cuero, porque hemos preparado un plan especial, para dotar, como un regalo especial, a los maestros de un bolso de cuero bien ‘cacheroso’, ‘bien fino’ y ofrecerles zapatos escolares subsidiados a 9 bolívares”, dijo en la Expoferia Plan Escolar 2022-2023.

En respuesta a este plan, Contreras dijo a Frontera Viva que el régimen de Nicolás Maduro está sometiendo a los docentes venezolanos a la burla y la injusticia. “Eso genera descontento. El docente no quiere regalías, quiere sueldos dignos que permitan una mejor calidad de vida y respeto por nuestra labor”, precisó.

Como contreras, cientos de profesionales de la educación se manifestaron en redes sociales y medios de comunicación contra este plan de Maduro.

La dirigente sindical Elsa Castillo se ganó el reconocimiento del magisterio cuando declaró que, si Maduro les diera todo el dinero que correspondía a incrementos salariales por contrato colectivo y no se les pagó, los profesores tendrían de sobra para costearse los zapatos que quisieran.

“Paga los salarios para que yo me compre los zapatos que a mí me dé la gana, no los que tú decidas. Eso se llama totalitarismo. Cuando un gobierno se cree con el derecho de decidir qué zapato y qué bolso utiliza su trabajador, no es más que un gobierno totalitario. No seas arbitrario. Los educadores lo que nos merecemos es nuestro salario, que nos lo hemos ganado, para que tú digas que es un bolso regalado. ¿Acaso que nosotros te estamos pidiendo a ti que nos regales algo?”, expresó dirigiéndose a Maduro.

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Continúan por vocación

Según datos del Diagnóstico Educativo de Venezuela 2021 (DEV), unos 166 mil maestros de educación básica y media abandonaron las aulas entre 2018 y 2021.

Este grupo dejó de ejercer por las malas condiciones laborales que impiden contrarrestar los efectos devastadores de la emergencia humanitaria compleja, instaurada desde el 2015 en el país, reflejada en el deterioro de la salud pública, la pérdida del poder adquisitivo, el incremento de la inseguridad y la represión ejercida por el Estado.

Pese a este panorama, muchos docentes continúan ejerciendo su profesión en Venezuela contra viento y marea. Tal es el caso de la zuliana Gabriella Pacheco, quien ejerce desde hace 22 años y sigue en las aulas por su vocación.

“Sigo por las ganas de sacar al país del hoyo en el que estamos y por la necesidad que veo en cada estudiante, (enseño) para ayudarles a ser mejor. También por mis hijos y su futuro”, manifestó a Frontera Viva.

Impulsada por motivaciones parecidas, Contreras cree firmemente que el progreso se puede lograr partiendo de una educación digna para los niños y jóvenes. Por ello, asegura que el desarrollo de Venezuela depende de los docentes “que trabajamos fuertemente porque queremos que las nuevas generaciones no sigan sometidas a lo que vivimos actualmente”.

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