Humberto González Briceño @humbertotweets  

Esta película ya la hemos visto. Varias veces. Y termina mal. Mal para los venezolanos atrapados en el fuego cruzado del régimen chavista y su falsa oposición. La historia termina bien para quienes ya tienen dos décadas ejerciendo el colaboracionismo más decidido y militante con una mera apariencia de “oposición”.

Esta historia intenta embaucar a los venezolanos, una vez más, con la promesa de que si es posible derrotar al chavismo por la vía electoral. Poco importa la evidencia monumental de todos los fraudes electorales orquestados en el pasado por las instituciones del Estado chavista. Nada se dice sobre la capacidad operativa que tienen los poderes chavistas (judicial y militar) para articularse y desconocer legalmente cualquier situación que le sea desfavorable tal como ya ocurrió con la elección de la  Asamblea Nacional del 2015.

Frente a las objeciones y las dudas siempre saltará algún elemento de la falsa oposición argumentando lo mismo de siempre. “Cada vez que vamos unidos le ganamos al chavismo”. Este argumento se refuerza con los gobernadores, diputados, alcaldes y concejales que el régimen chavista “democráticamente” le ha adjudicado a la falsa oposición. Con esto, dicen muy orgullosos, no solo al chavismo se le pueden ganar elecciones sino que además cuando pierden lo reconocen sin protestar, como ocurrió con las gobernaciones de Barinas, Nueva Esparta y Zulia.

Con esta suerte de trucos se pretende propagar la ilusión del voto como arma efectiva para sacar al chavismo del poder aunque al mismo tiempo se sugiere que si no ha funcionado hasta ahora es por culpa de los venezolanos que no se han unido en torno a un solo candidato opositor o han caído en el desencanto de la abstención. Esta ilusión no es para impresionar a los magos que ya llevan veinte años ejecutando el mismo acto de prestidigitación. Ellos ya saben cómo termina el acto y su función es mantener a la audiencia entretenida hasta el final cuando se saque a Nicolás Maduro del sombrero del mago.

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Esto solo quiere decir que los operadores de la falsa oposición saben perfectamente que no es posible ganarle al chavismo por vías electorales. A lo más que puede aspirar la dirección política de la MUD es a ser tolerada en su indigno papel cohabitador y legitimador del régimen. La decisión de aparearse institucional y orgánicamente con el régimen chavista es lo que lleva a la falsa oposición a las negociaciones de México y de allí a participar, sin condiciones, en otras elecciones fraudulentas a sabiendas de que no hay la menor posibilidad de disputarle el poder al chavismo por esa vía.

Pero, llevar a la gente a votar bajo engaño es no solo el precio que tienen que pagarle al régimen chavista para legitimar su sistema político y electoral. La falsa oposición necesita con urgencia justificarse ante sus financistas, ante gobiernos y organizaciones que ayudan con recursos a pagar las nóminas de sus clientelas para demostrar que de verdad representa lo que dice representar. Y eso solo se logra arrastrando gente a votar con las mismas promesas recicladas en los últimos veinte años.

El falso debate de si las primarias son organizadas o no por el CNE chavista no es más que un espectáculo barato para entretener a la galería. Esto lo que busca es ponerle condimento a una sopa aguada y sin sal. En realidad, muy poco importa si las primarias de la falsa oposición las organiza o no el CNE chavista cuando el régimen dispone de múltiples maneras para escoger en forma directa al candidato de la falsa oposición.

Como ya ha ocurrido en el pasado, el régimen chavista deja que los precandidatos falso opositores recorran el país haciendo campaña para “calentar la calle” y tratar de entusiasmar a gente desganada y desilusionada que se niega a votar. En unos meses el régimen activará las inhabilitaciones para hacer una primera preselección de candidatos de la falsa oposición. Unos meses más tarde otros candidatos se retiraran de la contienda porque se les acabó el dinero y no pueden seguirles el trote a los candidatos cuyas campañas millonarias (¡en dólares!) son financiadas directamente por el chavismo.

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Es probable que la falsa oposición se decida por usar en forma limitada la asesoría del CNE chavista así esto signifique alienar la participación de María Corina Machado en la contienda primaria cuya presencia, sin duda, le daría más credibilidad a la maroma. O quizás prefieran complacer a MCM (primarias sin CNE chavista) a sabiendas de que, aunque animaría a algunos a votar, no cambiaría el resultado final.

Y no lo cambiaría porque a la final el candidato de la falsa oposición que salga de esas primarias será aquel que: a) No esté vetado por el cogollo del G4; b) Pase los filtros de las inhabilitaciones (no estar vetado por el régimen); y c) Reciba el financiamiento del Estado chavista para pagar por su campaña (¿Y entonces de donde sale el dinero?). Al día de hoy hay solo uno que parece sortear con habilidad todos los obstáculos: El gobernador del Estado Zulia, Manuel Rosales Guerrero.

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