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El domingo 27 de octubre de 1946, las mujeres venezolanas, mayores de 18 años, realizaron por vez primera el ejercicio de la votación, un acontecimiento histórico que les permitió introducirse por completo en la vida política del país.

Habían sido largos años de debate y movilización de innumerables ciudadanas que pedían a las autoridades del Congreso de República emitir un decreto para permitir que las mujeres pudieran participar en la elección de las autoridades de la administración pública, así como lo hacían los hombres.

Pese a que, en las constituciones de 1859, 1864 y 1893 quedaba fijado el derecho de los venezolanos alfabetos, mayores de 18 años, al voto universal y secreto, como lo menciona Inés Quintero en Madres y ciudadanas (La lucha por el sufragio femenino en Venezuela), la realidad era otra, donde el voto femenino estaba vetado.

Fue gracias a las permanente diligencias hechas por organizaciones civiles como la Asociación Patriótica de Mujeres Venezolanas, (1928), fundada por Ana Esther Gouverneur; la Agrupación Cultural Femenina, (1935), fundada por Carmen Clemente Travieso, Ana Sénior, Josefina Ernst y Carmen Delgado de Quintero; la Asociación Venezolana de Mujeres, (1936), fundada por Ada Pérez Guevara, Luisa Silva, Leticia M. de Nouel, Irma De Sola Ricardo, Josena Bello de Jiménez, Panchita Soublette Saluzzo; como menciona Fabián Molinares Amarís en el ensayo Historia, mujer y ciudadanía: la conquista del derecho al sufragio femenino en Venezuela (1928-1948).

La unión de varias de las ciudadanas de estas organizaciones, supusieron la conformación y movilización del Comité Pro Sufragio Femenino, Acción Femenina y el Correo Cívico Femenino, que resultaron determinantes para conseguir los cambios deseados en beneficio del respeto de la mujer en la vida política nacional.

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Sería el 18 de abril de 1943, cuando varias de estas mujeres se dirigieron al Congreso Nacional para solicitar el derecho al sufragio, como menciona Inés Quintero en su libro No es cuento, es historia. Y un año más tarde, habían logrado que 11.436 venezolanas firmaran un documento en respaldo a reformas de importancia capital para los derechos de la mujer.

Cada paso fue sumando, al punto que el 23 de abril de 1945, se consiguió que realizaran una enmienda constitucional para aprobar el voto femenino, pero, únicamente para su participación en las elecciones municipales, como deja claro la historiadora Quintero, en su mencionado libro.

Los pasos definitivos se dieron luego del golpe de Estado del 18 de octubre de 1945, con la Junta Revolucionaria de Gobierno, que introdujo reformas importantes, entre ellas, “el Decreto N.º 216 del 15 de marzo de 1946, en el cual se establecía el derecho al sufragio a todos los venezolanos mayores de 18 años, ‘sin distinción de sexo’”, según cuenta Fabián Molinares Amarís en el ensayo citado anteriormente.

De esta manera fue posible que el 27 de octubre de 1946, las mujeres participaran en la elección de los miembros de la Asamblea Nacional Constituyente, donde, además, fueron elegidas como constituyentistas, las ciudadanas Alicia Contreras, Analuisa Llovera, Ángela Parra de Montenegro, Carmen Gracián de Malpica, Catalina de Romero, Cecilia Núñez Sucre, Isabel Hermoso, Isaura Saavedra, Josefina de Pérez, Mercedes Carvajal de Arocha (Lucila Palacios), Mercedes Fermín y Silva Yaraure.

En la Constitución aprobada el 05 de julio de 1947, quedó claramente expresado el derecho de la mujer venezolana a participar en las elecciones de cualquier funcionario público. Esto les permitió ser parte de la ciudadanía que se movilizó para escoger al presidente de la república el 14 de diciembre de 1947, quedando de esta forma, conquistada su igualdad ante la ley.

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Para finalizar, vale acotar un dato interesante, y es que ya en 1792, Francisco de Miranda defendía y solicitaba ante la Convención de París, la necesidad de permitir a las mujeres participar abiertamente en la política, pudiendo votar para escoger a quienes redactan las leyes bajo las cuales llevan a cabo su convivencia. De esta manera, el prócer americano se adelantaba un siglo a las reformas que en este sentido se dieron a nivel mundial a favor de las mujeres.

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