Por Frontera Viva

Silencio, secretismo y falta de transparencia es lo que circunda la muerte de los cuatro indígenas Yanomamis fallecidos en el estado Amazonas el pasado domingo 20 de marzo.

Así lo asegura José Mejias, coordinador de la organización defensora de Derechos Humanos FundaRedes, quien indicó en conversación con Frontera Viva, que el fatal desenlace sería producto de un cóctel de situaciones que afectan al estado Amazonas.

La minería ilegal por parte de propios y extranjeros, los grupos irregulares, la falta de acción de las Fuerzas Armadas Nacionales Bolivarianas (FANB) y el desconocimiento y la falta de formación en materia indígena, serían los ingredientes del amargo cóctel que se mezcla en la remota entidad venezolana que colinda con Colombia y Brasil.

A pesar de que el hecho causó revuelo y fuertes críticas, llama la atención la falta de pronunciamientos claros por parte de funcionarios oficiales con respecto a lo sucedido en la base aérea Paríma B del municipio Alto Orinoco.

“Ha agarrado mucha fuerza el tema de que todo es por la situación del oro que hay ahí, la explotación muy bajo perfil que ocurre ahí y que por la cuestión de las comunicaciones a mucha gente no le interesa que se visibilice que existe algún tipo de explotación allí por las connotaciones que eso traería”.

Mejías explicó que FundaRedes ha tenido que recurrir a fuentes no oficiales con el fin de conocer y registrar lo sucedido, pues temen que el hecho quede “bajo el tapete”.

Los pocos pronunciamientos oficiales al respecto se cuentan con una mano: el gobernador de la entidad Miguel Rodríguez para lamentar lo ocurrido, el fiscal general Tarek William Saab y miembros de la Defensoría del Pueblo del estado Amazonas, estos dos últimos ordenan una investigación de los hechos, pero no ofreciendo, hasta la fecha, ninguna declaración de los resultados obtenidos.

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El mismo misterio que rodea los hechos del 20 de marzo, ensombrece el traslado de dos jóvenes de 16 y 19 años, testigos oculares de lo sucedido. El pasado jueves 7 de abril, Amnistía Internacional denunciaba la desaparición forzosa de los adolescentes, sin embargo, Mejías indicaba que el traslado del joven de 16 años, quien fuera herido de bala en un brazo, estuvo planteado desde un inicio y, a su juicio, ambos menores podrían estar en el Hospital Militar en Caracas.

“La información que nosotros tenemos es que está en el Hospital Militar de Caracas. Los trasladaron desde aquí de Puerto Ayacucho, desde el Hospital José Gregorio Hernández, hasta Palo Negro que es la base militar en Maracay de la fuerza aérea y de ahí lo iban a trasladar hasta el Hospital Militar en Caracas vía terrestre, pero la idea en estos momentos es verificar si ese muchacho está allí”.

Para el defensor de DDHH, lo que se evidenció en el enfrentamiento entre los miembros de la aviación y la comunidad indígena dejó en al descubierto un comportamiento excesivo y un mal abordaje de la situación que debe conducir a una revisión de los procedimientos de los funcionarios desplegados en la zona, así como en una escogencia más detallada de quienes serán enviados a la región.

Explotación a pasos agigantados

La minería ilegal y la explotación de los recursos naturales pertenecientes a Venezuela se han extendido audaz y abiertamente en Amazonas, afectando seis de sus siete municipios, siendo el municipio capitalino el menos afectado, de acuerdo a Mejías.

La mayor parte de estas actividades ecocidas estaría concentrada en el Parque Nacional Cerro Yapacana ubicado en el municipio Atabapo del estado. No obstante, hoy día estas actividades se han expandido produciendo la contaminación de las aguas y, por ende, afectando la salud de las comunidades autóctonas de la región.

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Los actores de estos hechos serían grupos armados al margen de la ley procedentes de Colombia y Brasil, así como los mismos funcionarios militares que con su omisión se convierten en parte del problema, según apunta Mejías.

Ante el olvido y falta de atención de los problemas que afectan esta remota zona de la geografía venezolana, Mejías teme que lo sucedido el pasado 20 de marzo y sus consecuencias, pasen desapercibidas y sean olvidadas, dejando impune un crimen del que poco se conoce y mucho se especula, por lo que no dudó en hacer un llamado a las autoridades para que esclarezcan los hechos cuanto antes.

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