Cruz Rojas, habitante de la frontera

La salvación, para muchos residentes, son los llenaderos de agua de pozo. En el barrio Lagunitas, hay alrededor de cuatro puntos

Por Jonathan Maldonado

La escasez de agua potable se agudiza en la frontera. Hay comunidades con más de 20 días sin que el vital líquido salga por sus grifos. Cruz Rojas, de 75 años, lleva más de dos semanas en un perenne peregrinaje para conseguir el servicio.

A cualquier hora, la septuagenaria alista la carretilla, monta el tobo o tonel y emprende camino hacia el llenadero más cercano. Su barrio, Curazao, es vecino de Lagunitas, donde hay al menos cuatro puntos que ofrecen agua de pozo. “A los transeúntes, no nos cobran”, agradeció.

“Si no tenemos para comer, muchos menos tenemos para pagar agua”, sentenció la dama al tiempo que recalcó: “llevamos cerca de 18 días sin agua, no es justo. Es algo muy feo, pues hace falta para comer, bañarse, para los niños”.

Una procesión hilada por la necesidad

A las 6:00 a.m., según Rojas, ya está montando los primeros tobos al elemento de transporte que usa para trasladarlos desde el llenadero hasta su casa, y viceversa. “No hay gas, no hay agua, no hay luz, cómo la hervimos, no se puede”, acotó.

Entretanto, Elizabeth Prato, habitante del barrio Simón Bolívar, precisó que ya entraron a la tercera semana sin agua. “A la gente les toca comprar cisternas, pero esa no es la solución. La solución para mí es que se organice el cobro del agua, para que existan los recursos necesarios que permitan responder ante cualquier eventualidad”, dijo.

Elizabeth Prato, habitante de la frontera

Criticó la forma de pago que maneja la institución. “No reciben pesos, ni transferencia. No hay un sistema de cobro como en cualquier país civilizado. Deben organizarse”, subrayó desde el frente de su vivienda.

25.000 pesos por un servicio de camión cisterna

Los que de algún modo se benefician de la escasez de agua potable, son los conductores de cisternas. Por cada servicio cobran, como mínimo, 25.000 pesos. El valor lo calculan en base a la cantidad de litros que pida el cliente y a la zona donde esté ubicado, pues a “mayor distancia, más gasolina gastamos”, alegaron.

Los llenaderos suelen estar ocupados por estos vehículos que van cargando sus tanques de acuerdo con los pedidos que tengan.

Los jóvenes, en su tiempo libre, también buscan agua de pozo

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