La criminalización del ejercicio de informar ha logrado que muchos periodistas  migren, cambien de oficio o se autocensuren. Otros siguen apostando por hacer el trabajo de la mejor manera, a pesar que una espada de Damocles cuelga sobre sus cabezas, señalando el peligro inminente al que se exponen solo por mostrar la realidad

Por Rosalinda Hernández C.

El periodismo ha sido calificado por el escritor colombiano Gabriel García Márquez, como la mejor profesión del mundo.

Con sus altos y bajos quienes ejercen la labor de informar se caracterizan no solo por la pasión que le imprimen a cada acción que ejecutan. La valentía, tozudez  e impertinencia forman parte del decálogo de un periodista y es el sello que los identifica a donde quiera que vayan.

https://youtu.be/cMnUjFUJJ7U

En Venezuela este 27 de junio, se recuerda la creación del primer medio comunicación impreso, el Correo del Orinoco, pero también se conmemora el Día Nacional del Periodista.

En el país caribeño el ejercicio de informar se ha convertido en una tarea difícil de cumplir.

No significa que antes no lo haya sido, lo fue, pero con la llegada de “la revolución bolivariana”, el trabajo de los periodistas se ha complicado cada vez más al punto de convertirse en un oficio de alto riesgo en donde los derechos humanos están en juego.

La censura, cierre de fuentes de información y laborales, amenazas, arremetidas y enjuiciamiento son parte de la dinámica que se debe enfrentar a la hora de informar.

La lista de periodistas que han vivido en los últimos meses el enfado del poder al no mostrar una realidad reconstruida y turbia, es larga.

Frontera Viva, conversó con algunos comunicadores sociales y sus historias coincidentes, reflejan que más allá del momento adverso que vive el periodismo venezolano, reinventarse y luchar por mantener vivos los valores democráticos es el norte a seguir.

Trama para censurar

El ejercicio actual del periodismo se desarrolla en medio de un discurso de criminalización en contra de los medios de comunicación y periodistas independientes, aseguró el Secretario General del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Prensa (SNTP), Maco Ruiz.

Las acciones se traducen en amenazas, agresiones, hostigamiento y en la negación a las fuentes de información oficial que es de interés público, precisó.

Lo que vive el periodismo venezolano, ahora,  es una maniobra construida desde hace años. Se inició con la reforma y promulgación de leyes que convierten el ejercicio profesional en una acción de carácter punitivo, resumió Ruiz.  

Considera que se pretende adaptar las leyes para proteger al burócrata, al funcionario, antes que garantizar al ciudadano el derecho pleno a la información y la libertad de expresión.

“Son leyes obstruccionistas y modificadas por Hugo Chávez y Nicolás Maduro para criminalizar aún más el oficio crítico de la profesión”.

A la ley resorte y de telecomunicaciones, se suma la monopolización y distribución del papel para la prensa en Venezuela. Elementos con los que se hicieron al control de medios radioeléctricos y luego se avanzó a los medios impresos, explicó el vocero del SNTP.

La desaparición del 80% de los medios impresos en Venezuela y el 100% de los que quedan lo hace de manera precaria, creando menos espacios para el debate plural, es parte de la trama. Se añade la venta forzada de medios de comunicación con dineros que se presumen sean públicos a través de transacciones poco claras, agregó.

Aniquiló la libertad

Partiendo de los datos obtenidos a través de los años en el seguimiento de casos y a las víctimas, el SNTP pudo constatar que con la llegada de Nicolás Maduro al poder, se incrementó la violación a la libertad de expresión y al derecho a la información.

“Cuando creíamos que no podía existir un presidente que atentara más contra la libertad de expresión y al derecho a la información como lo había sido Hugo Chávez, conocimos a Nicolás Maduro”.

Maduro aniquila a los medios y busca hacerse a ellos a través de venta forzada, aseveró Marco Ruiz.

La devastación ocasionada en la prensa escrita de todo el país es responsabilidad de Maduro. Los periodistas presos y bajo presentación también son su responsabilidad, denunció.

El solo hecho de disentir, cuestionar o preguntar es señalado como un crimen y el ejemplo más reciente, se ve con el trato que se da al periodista durante la cobertura de la pandemia, reveló. 

Recordó que en tiempos de Hugo Chávez, también existía un discurso que criminalizaba y con capacidad de incidir en la gente que finalmente  eran quienes arremetían en contra de los periodistas. Ahora quienes atropellan a los periodistas son los funcionarios de seguridad del Estado.

Con Nicolás Maduro, no solo se ataca al periodista sino a la fuente. Existen periodistas presos pero también médicos presos, enfermeros, ingenieros y cualquier otro ciudadano que a partir de su declaración, de un contraste con la oficial y moleste al régimen, dijo Ruiz.

Atropellos

Grabar un video, hacer una fotografía o simplemente permanecer en el lugar de la noticia puede ser el detonante para criminalizar a quienes ejercen el periodismo.

Yoerli Viloria, periodista del Diario de los Andes en Trujillo y colaboradora de Armando Info, ha padecido el rigor de ir en contra del poder y a favor de la verdad.

Denunciar parte de la trama CLAP ha sido motivo de amenazas para la periodista trujillana

En cinco años de ejercicio profesional, Yoerli ha sido atacada y se han vulnerado sus derechos en dos oportunidades.

La primera vez un funcionario de la policía de Trujillo le impidió hacer imágenes de militares y milicianos que caían al piso descompensados luego de esperar horas a pleno sol la llegada Diosdado Cabello, en medio de la conmemoración del 4 de febrero.

El funcionario se lanzó sobre ella, trató de impedir que hiciera las fotografías e intentó quitarle el celular. Al tratar de impedirlo quiso llevarla detenida, relató.

Los ataques recibidos por el padre del diputado a la Asamblea Nacional Conrado Pérez Linares, vinculado a la trama de corrupción de los Comité Locales de Abastecimiento y Producción (CLAP), que fue publicado por Armando Info, forman parte de las agresiones a la periodista.

“Conrado Pérez, a través de Facebook  me calificó de palangrista, maléfica y calculadora. Publicó ataques misóginos sobre mi aspecto físico. Recibí atropellos por la rede social Twiter e intentos de amedrentamiento por WhatsApp y otras vías”.

Lenin Danieri, periodista del estado Zulia, comentó que hace poco fue agredido verbalmente por un funcionario de la Guardia Nacional, mientras realizaba un reporte desde estaciones de servicio locales.

Lenin Danieri, asegua que a pesar de las circunstancias el periodismo vive un buen momento

“El militar me alzó la voz, le pedí que bajara el tono. Empecé a explicarle hasta que llegó un momento en que me tuve que callar porque me di cuenta que nunca iba  a entenderme. Sus argumentos no eran valederos. Eran ilógicos y sin sentido, violatorios de la constitución”. 

Darvison Rojas, ha llevado la peor parte por informa en tiempos de pandemia. Fue sacado a la fuerza de su casa en Caracas por las Fuerzas de Acciones Especiales (FAES) de la Policía Nacional Bolivariana.

Darvinson Rojas estuvo 12 días privado de libertad por informar

También arremetieron en contra de sus padres que permanecieron detenidos por algunas horas.

Doce días estuvo detenido Darvinson y le imputaron los delitos de instigación al odio e instigación pública, afianzados en un tuit que publicó donde distinguía los casos de COVID-19 confirmados por el gobierno y cinco adicionales verificados por alcaldes.

Así ven el periodismo

Quienes se enfrentan a diario con el deber de informar aseguran no tener miedo de ejercer la profesión.

Ven el periodismo como una pasión y un compromiso no solo con ellos, sino con la población y el país.

Informar con datos aportados por las fuentes oficiales resulta todo un reto y es el mayor obstáculo al que se enfrentan, coinciden los periodistas consultados.

“Como ser humano no puedo negar que he sentido miedo cuando atravieso algunas circunstancias en pleno ejercicio. La idea es seguir adelante y no quedarse paralizados, ni callar ante lo que sucede. No dejar que el temor nos paralice es clave”, aseguró Yoerli Viloria.

Para Lenin Danieri, ejercer la labor informativa se ha vuelto complicado porque las fuentes oficiales no aportan datos acordes con la realidad que se percibe en el entorno país.

El gobierno se molesta cuando alguien ofrece cifras. Situación que ha traído problemas y amenazas a los periodistas.

No  se está en presencia de un sistema democrático y el periodismo opera cuando hay democracia por eso el  trabajo se torna  complejo y difícil de hacer. No hay garantías de ningún tipo, precisó Danieri.

Es reportero en la calle desde el 2014. Se inició en medio de un ambiente de protestas que conllevó a sufrir riesgos y amenazas por parte de autoridades o manifestantes. La experiencia le da a Darvinson Rojas, la autoridad para ver el periodismo con respeto.

Rojas es periodista de sucesos y precisó que es una “fuente complicada”. Coincide con sus colegas en afirmar que acceder a la información que las autoridades recolectan sobre el hecho es limitada.

“En Venezuela no existe la fuente oficial y si ocurre un hecho no puedes preguntar qué pasó para obtener más detalles. Las fuentes extraoficiales también tienen mucho miedo de hablar y narrar las situaciones”.

¿Mejor o peor?

En medio de los constantes ataques a la libertad de prensa en Venezuela, los periodistas consultados por Frontera Viva, respondieron, si el ejercicio de la profesión atraviesa ¿su mejor o peor momento?

Lenin Danieri, cree se pasa una dura etapa que obliga a la reinvención.

“A los periodistas nos cierran una puerta y nos metemos por una ventana. Es una situación que nos ha tocado desde que empezó a escasear el papel y los medios migraron a las plataformas digitales”.

Danieri es el más optimista pues considera que el periodismo nacional está en una buena etapa porque ahora abundan las historias por contar, a pesar del temor constante a ir preso.

“Un periodista amenazado, es un periodista que está haciendo bien su trabajo, concluyó Danieri.

Yoerli Viloria, indicó que el ejercicio del periodismo atraviesa por uno de los momentos más peligroso y esto va en sintonía con la crisis política, económica y social que atraviesa el país.

Irse del país o la autocensura han sido algunas de las posiciones asumidas por colegas ante la situación, detalló.

A pesar que la mayoría de medios han tenido que cerrar, asfixiados por la situación económica, se ven otros medios y periodistas reinventándose para continuar informando y denunciando la trágica realidad que se vive, indicó Viloria.

“Hacer periodismo en estos tiempos es un gran reto al que nos estamos enfrentando”.

Con la experiencia que le da el reciente suceso vivido, Darvison Rojas, señaló al periodismo como una de tantas profesiones que trae el riesgo incluido.

“No por eso debe dejar de hacerse. El periodista debe protegerse y ser precavido”.

El periodismo no está en su mejor momento porque cada vez hay menos medios de comunicación dónde trabajar y las empresas que aún operan tienen muchas limitaciones. Además en la calle se corre el riesgo de sufrir agresiones por civiles o funcionarios que no respetan el derecho a la información, dijo Darvinson.

El Secretario General del Sindicato de Trabajadores de la Prensa, Marco Ruiz, sentenció que el capítulo más oscuro y dramático que le ha tocado vivir al periodismo venezolano, es el actual.

También representa una oportunidad para resurgir con nuevas formas y dinámicas informativas y el foco puesto en la gente, con mayor responsabilidad, puntualizó Ruiz.

Censura en cifras

Fuente: Espacio Público

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