En Argentina, marcas como El Tovareño, Campo Alegre y otros pequeños productores se abrieron paso en el mercado distribuyendo las distintas presentaciones del queso venezolano.

Luis Rodríguez Prieto es uno de los primeros que se dio la tarea de producir queso venezolano en tierras extranjeras. Hace cinco años no se conseguía como ahora.

“Con un quesero venezolano y adiestrando a algunos chicos argentinos le dimos forma a lo que es hoy El Tovareño”, cuenta Rodríguez, propietario de la marca con una venta instalada de 15 toneladas al mes de queso llanero, el más consumido por los porteños y venezolanos. También producen queso duro de rallar, quesos semiestacionados de concha negra y roja, líneas de queso amarillo y esporádicamente queso ahumado y queso de mano.

El Tovareño no solo produce para Gran Buenos Aires: el queso venezolano llega a Bariloche, Neuquén, Santa Fé, San Luis, Córdoba, La Plata y Mar Del Plata. En la capital argentina, locales como Pibemarket y Comosano ofrecen sus quesos, y sus propietarios cuentan cómo ha trascendido el producto hasta el consumidor argentino, que no lo tenía registrado en su paladar.

Daniel Dasfaias, emprendedor de Comosano, afirma que el queso llanero es uno de los productos mejor recibidos tanto por su calidad como por su precio.

“Es totalmente distinto a lo que cotidianamente se consigue acá, por eso, a pesar de que la mayoría de los clientes son venezolanos, estoy comenzando a tener una importante clientela argentina”.

Los argentinos Victoria Rabinovich y Paul Feldstein, (cocineros y socios propietarios del restaurante Lupa, en Buenos Aires) usan el queso llanero como uno de los ingredientes principales en su plato de mandioca gracias a su especial textura y sabor, que le aporta el grado justo entre frescura, gusto y consistencia: “Nosotros nos decidimos por el queso llanero, el semiduro. Lo usamos porque es fresco, nos gusta la cantidad de sal que tiene y que no se derrite como la mozzarella. Es ideal para la consistencia que necesitamos al sellar la mandioca por un lado y el queso por el otro”, comentan.

Ivonne Blanco también se decidió por emprender en el mundo de los productos venezolanos, y en 2019 adquirió Pibemarket, donde ofrece toda la línea de productos de quesos El Tovareño y quesos Los Andes. “La realidad es yo estos quesos los vendo con mucho amor”, confiesa. “Los argentinos lo reciben con gran sorpresa, les parece muy rico y cada vez se van familiarizando más con este producto. Esto es importante porque para mí el queso es sabor de familia y sé que también el venezolano necesita reconectar con esa memoria gustativa, hay una necesidad de sentirnos en casa”, cuenta Ivonne.

Los productores de queso venezolano trajeron consigo las técnicas de elaboración, pero concuerdan en que las características propias de la tierra argentina, como el clima y las vacas lecheras, dan variaciones en la producción, lo que trae como resultado un producto único que debe competir con las más altas exigencias.

Para Javier Padrón, creador de Campo Alto junto a Alberto Bello, la importancia radica en la calidad de la leche de la vaca: “Las vacas que tenemos y con las que trabajamos para producción de leche son mayormente de la raza Holando-Argentina, vacas lecheras por excelencia, y su alimentación es lo más importante”. Campo Alto nació apenas en 2018 y produce queso palmita y queso duro concha negra especial para rallar.

Cinco8

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