Después de 49 años, el aborto deja de ser universal en Estados Unidos. Este viernes, el Tribunal Supremo -que en 1973 había votado a favor de la legalización de la interrupción del embarazo en todo el país- ha dado marcha atrás y ha emitido una sentencia en la que declara que ésta es una decisión que compete exclusivamente a los estados. Hasta la fecha, la decisión del Tribunal era que el aborto era legal en todo el país, aunque los estados tenían potestad para limitar su aplicación, pero a partir de ahora los estados pueden prohibirlo.

Dado que en EEUU no existe legislación sobre el aborto, y es imposible que eso se dé ya que no alcanzaría jamás el quórum necesario en el Senado, es el Supremo quien decide al respecto. 

Limitación del derecho

En concreto, en 26 de los 50 estados que forman parte de Estados Unidos podrían prohibir el aborto tras la decisión del Supremo, según el Instituto Guttmacher, una organización que apoya el mantenimiento de la interrupción del embarazo. 

No está claro, sin embargo, en cuántos se llevará a cabo la prohibición, y tampoco cuándo. En tres estados, esa práctica ha quedado ya, a día de hoy, prohibida. Se trata de Dakota del Sur, Kentucky, y Louisiana. En otros cinco – Arkansas, Utah, Oklahoma, Dakota del Norte y Missouri – podría ser declarado ilegal hoy mismo, si las autoridades de esos estados así lo deciden.

De hecho, el fiscal general de Missouri se ha apresurado este viernes a declarar que su estado será el “primero” en prohibir las interrupciones voluntarias del embarazo tras la decisión de la Corte Suprema. “Missouri acaba de convertirse en el primero en el país en poner fin de manera efectiva al aborto”, ha dicho el fiscal general, Eric Schmitt, en Twitter. “Este es un día monumental para la santidad de la vida”.

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En total, en esos territorios vive el 18% de la población de EEUU. Se trata de territorios en los que el aborto ya estaba muy limitado, tanto por los plazos de espera que las mujeres que querían llevarlos a cabo tenían que cumplir como por los procedimientos que estaban obligadas a experimentar y por la escasez de centros en los que se llevaban a cabo las interrupciones del embarazo. 

En Dakota del Sur, por ejemplo, solo hay una clínica que hace abortos, situada, además, en Sioux Falls, una ciudad situada en el extremo suroriental del estado, pese a que se trata de un territorio tan grande como Andalucía, Murcia, la comunidad valenciana, y Castilla-La Mancha juntas, con una población de 800.000 habitantes. Sioux Falls, además, está en el extremo opuesto a la mayor parte de las reservas indias del estado, regiones de pobreza extrema en las que se producen la mayor parte de los embarazos no deseados.

En los otros 18 estados que quedan pendientes según el Instituto Guttmacher la situación es mucho más confusa. En muchos de ellos hay recursos ante los Tribunales Supremos de los estados contra la prohibición. En otros, las propias autoridades se niegan a poner en práctica la legislación estatal que lo prohíbe, lo que está creando intrincados problemas institucionales y legales.

Finalmente, hay estados como Texas donde la jurisprudencia no aclara hasta qué punto la derogación del aborto decidida por el estado supone la prohibición de esa práctica o el retorno a la situación anterior a 1973, en la que era legal, aunque con una regulación diferente.

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Hay, además, otros condicionantes. Algunos estados amenazan con emprender acciones legales contra las mujeres que viajen a otros estados para llevar a cabo abortos, una medida cuya legalidad es muy incierta. Numerosas grandes empresas, como Tesla, Apple, Amazon, Citigroup, Microsoft, Match, Netflix o Salesforce, van a pagar los gastos de sus empeladas que tengan que viajar a otros estados a que les realicen un aborto.

“BOFETADA A LAS MUJERES”

La batalla por el aborto, así pues, continúa. La presidente de la Cámara de Representantes, Nancy Pelosi, ha calificado la sentencia de “bofetada a las mujeres”, en línea con la opinión general de su partido. De hecho, de los 220 demócratas de la Cámara de Representantes, 219 apoyan el aborto. Curiosamente, el único que se opone, Henry Cuellar, se impuso en las primarias de su partido a una rival que defiende el aborto.

La división política en este punto es total. Apenas el 26% de los votantes demócratas se autodenominan ‘provida’, mientras que tan solo el 22% de los republicanos se declaran ‘prochoice’ (o ‘pro-elección’).

Con información de El Mundo 

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