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Rodeado de una bella arquitectura, el corazón de Ciudad de México es un elemento clave en la historia de la ciudad, albergando importantes eventos culturales y sociales.

El Zócalo es el epicentro de la capital de la República Mexicana. Esta gran plaza pública puede albergar a más de 100 mil personas, lo que la convierte en una de las mayores de su tipo en todo el mundo. En la época de los aztecas, el Zócalo fue el corazón de la antigua Tenochtitlan. Más tarde, se le conoció como la Plaza de la Constitución. En los alrededores de la plaza se notan pruebas de su valor histórico, las cuales abarcan desde las ruinas prehispánicas y los edificios coloniales, hasta los modernos edificios.

En general en el Zócalo el turista puede conocer la Catedral Metropolitana de la Ciudad de México al norte, el Palacio Nacional (sede del Poder Ejecutivo Federal) al este, el Antiguo Palacio del Ayuntamiento y el Edificio de Gobierno (réplica del anterior, ambos del Gobierno de Ciudad de México sede del Poder Ejecutivo local) al sur, y al oeste puede entrar a edificios comerciales (como el Portal de Mercaderes), administrativos y hoteles. En la esquina noreste de la plaza, se encuentra el Museo del Templo Mayor, la Plaza Manuel Gamio, así como la estación Zócalo de la Línea 2 del Metro.

Si el turista recorre la estación del metro Zócalo, podrá ver algunas maquetas donde se representa la evolución de esta importante plaza.

La Catedral Metropolitana de la Asunción de la Santísima Virgen María a los cielos de la Ciudad de México (también, Catedral de la Asunción de María de México o Catedral Metropolitana de la Ciudad de México es la sede de la Arquidiócesis Primada de México y se ubica en el lado norte del Zócalo. Debido al prolongado tiempo que llevó su construcción, poco menos de 250 años, prácticamente todos los principales arquitectos, pintores, escultores, doradores y demás artistas plásticos del virreinato trabajaron en algún momento en la edificación del recinto. Esa misma condición, la de su extenso lapso de edificación, permitió que se integraran en ella los diversos estilos arquitectónicos que estuvieron vigentes y en boga en esos siglos: gótico, barroco, churrigueresco, neoclásico, entre otros. Igual situación ocurrió con los distintos ornamentos, pinturas, esculturas y mobiliario en el interior.

La Cátedra Metropolitana ha tenido a lo largo de su historia 4 altares mayores, los tres primeros, con forma de tabernáculo exento de los muros, de modo que este podía rodearse y colocar altares en sus caras principales; el primero fue elaborado en el S. XVI, el cual fue sustituido por un ciprés barroco en la modalidad estípite, el cual a su vez fue sustituido a mediados del S. XIX, por un ciprés de estilo neoclásico, obra de Lorenzo de la Hidalga. Este último fue demolido en los años cuarenta del siglo XX. Con motivo del Jubileo del año 2000, se realizó una nueva mesa del altar mayor para sustituir a la anterior. Esta fue construida en estilo modernista por el arquitecto Ernesto Gómez Gallardo.

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El Altar de los Reyes se encuentra en el ábside del templo, detrás del Altar Mayor. Es obra de Jerónimo de Balbás, autor entre otros del altar del Perdón de esta misma catedral, y del desaparecido Altar Mayor de la Iglesia del Sagrario de la Catedral de Sevilla. Su construcción se inició en 1718, está realizado en estilo churrigueresco, en madera de cedro blanco y ayacahuite pandorada; fue finalizado en 1737 por Francisco Martínez, lo que lo convierte en la obra churrigueresca más antigua de México. El retablo se divide en tres calles, presentando una exuberante composición de pilastras, columnas, follaje, guirnaldas y querubines. Toma su nombre de las tallas de santos pertenecientes a la realeza que forman parte de su decoración.​ En la parte inferior, de izquierda a derecha, aparecen seis reinas canonizadas: Margarita de Escocia, Helena de Constantinopla, Isabel de Hungría, Isabel de Portugal, Cunegunda de Luxemburgo y Edith de Wilton. En el centro del altar se encuentran seis reyes canonizados: Hermenegildo, Enrique II del Sacro Imperio Romano Germánico, Eduardo el Confesor y Casimiro de Polonia, ubicados en una posición inferior, y Luis IX de Francia y Fernando III de Castilla, ubicados en una posición superior a los cuatro anteriores.

El Palacio Nacional ha sido la sede del Gobierno de México de la época de los aztecas, e incluso, hoy en día, conserva algunos de los elementos originales del palacio de Moctezuma II. Algunas de las habitaciones del Palacio Nacional fueron convertidas en museo y están abiertas al público. Las pinturas al fresco del famoso muralista mexicano Diego Rivera se ubican en el patio del edificio. El palacio también alberga la Biblioteca Miguel Lerdo de Tejada, una de las más prestigiosas de México; además de un jardín botánico y las habitaciones privadas del presidente.

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El Edificio del gobierno de la Ciudad de México es un inmueble institucional ubicado al sur del Zócalo capitalino y en el que ejercen su trabajo funcionarios y autoridades gubernamentales de la capital de la república mexicana. Al formar parte del mencionado conjunto arquitectónico en esa área de la ciudad es, en consecuencia, Patrimonio de la Humanidad desde 1987. El edificio se encuentra al lado este del Antiguo Palacio del Ayuntamiento (construido en el siglo XVI). Fue construido en la década de 1940.

El Antiguo Palacio del Ayuntamiento es un museo y oficina del Jefe de Gobierno de la Ciudad de México.​ Hasta 2018 fue la sede de oficinas de distintas dependencias del Gobierno de la Ciudad de México, poder ejecutivo local de la capital de la república. En su interior alberga un patrimonio histórico como el Salón de Cabildos y el Centro de Documentación Francisco Gamoneda. En él se reunió el primer Ayuntamiento de la ciudad, el 10 de mayo de 1524. Su construcción fue ordenada por Hernán Cortés a inicios de la reconstrucción de la ciudad en 1522, y fue terminado entre 1527 y 1532.

La plaza del Zócalo también es sede de eventos culturales y políticos. Hace cientos de años, en el Zócalo se realizaron corridas de toros, aunque hoy en día los espectáculos son más diferentes, como festivales y conciertos musicales. Durante los festejos de la Independencia de México, se llevan a cabo el tradicional grito desde el balcón presidencial. Y a la mañana siguiente, el desfile militar que recorre la ciudad de México, culmina en esta plaza. Cada mañana, miembros del Ejército mexicano izan una monumental bandera de México, justo en el centro del Zócalo. La ceremonia de arrío de la bandera se realiza a las 6 de la tarde.

En los alrededores del Zócalo o Plaza de la Constitución el viandante aprecia otros edificios históricos, como el Portal de Mercaderes, además de hoteles de lujo, restaurantes exclusivos y tiendas. Para disfrutar de la vista del Zócalo desde las alturas, es necesario visitar la terraza del Hotel Majestic. Pero si el viajero lo prefiere, puede tomar una bebida en el histórico Gran Hotel.

La zona del Zócalo es un buen punto para hospedarse en esta capital, ya que se encuentra cerca de muchas atracciones históricas y desde aquí es fácil transportarse hacia otras partes de la ciudad.

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