Se ha convertido en el país en superar  a China, en mayor número de fallecidos por coronavirus (Covid-19). La epidemia ha cobrado al término de la esta publicación periodística más de 10.000 víctimas en el mundo. Frontera Viva, entrevistó a una venezolana, tachirense que narra la experiencia de vivir la pandemia en el país europeo con cifras dramáticas producidas por la pandemia

Por Rosalinda Hernández C.

Con un record que supera los 4000 decesos; unas 33 mil personas han dado positivo a la prueba del Covid-19;  es el dato que Iraima Hernández, venezolana habitante de la Marina de Ragusa, (municipio) ubicado en una isla al sur de Sicilia; detalla al inicio de la entrevista.

Ansiosa y con notables nervios por encontrarse actualmente en el país que ha sufrido con mayor intensidad las secuelas de la pandemia, la tachirense, advierte que la situación que se vive en el país europeo, no es nada fácil pero hay que enfrentarla.

¿Cómo se vive en Italia por estos días?

-Todo es muy confuso. No sabemos dónde está el virus y nos toca cohibirnos de todo. Quien no tenga autocontrol puede volverse loco. No he salido a trabajar porque tengo gripe pero mi esposo si lo hace a diario. Temo que él me pueda contagiar. La situación lleva al borde de la desesperación.

Me asusta aún más porque soy asmática crónica y el cuidado es doble porque existe más propensión al virus. Si las personas susceptibles son los asmáticos crónicos pues me da más miedo. Tengo un reposo por bronquitis, ya estoy mejor. No sé si debo retirarme del trabajo y acatar la cuarentena.

La gente vive muy asustada. Empiezan a hacerle cercos a la gente que viene del norte. Piden en los trabajos estar alejado de las personas que vienen de zonas donde se han dado casos positivos de Covid-19.

La situación empeoró cuando empezaron a cerrar las ciudades del norte que estaban alrededor de la localidad donde se presentó el virus. La gente empezó a bajarse a Sicilia. Hace apenas una semana llegó un tren lleno de personas que viven en esos lugares del norte por trabajo o estudiantes. Cada persona de esas que viajó hasta aquí llegó sin control alguno y tienen en sus casas ancianos y niños lo que complicó la situación.

¿Qué mecanismo han implementado durante la pandemia?

-La prevención se ha dividido para enfrentar la epidemia. Al norte del país donde se conoció el primer caso de coronavirus, entraron en cuarentena en algunas poblaciones y redujeron la circulación vehicular. Mientras eso sucedía en la región del norte,  en el sur la vida seguía normal, reuniones, fiestas, paseos al aire libre o en centros comerciales, restaurantes y cafés abiertos.

Apenas hace dos semanas atrás es que sale un decreto en el sur que ordena el cierre de establecimientos como bares, gimnasios, centros recreativos y demás lugares donde se genere aglomeración de personas. La gente ha sido inconsciente. Ha salido a las calles a pesar de las medidas restrictivas de circulación.

¿En la zona dónde está hay casos de Covid-19?

-Hace unos días se presentó un caso aquí. Una señora llegada de Milán que cumplía su cuarentena en casa, (quienes vienen de afuera apenas tocan la isla van a cuarentena) concluido el periodo salió al médico de familia y de una vez se produjo un choque en la calle. La señora también es propietaria de un local comercial donde interactuó con público. Cayó enferma y está en cuidados intensivos en un hospital. Se investiga ahora a todos quienes tuvieron contacto con ella.

La gente aún no cree en la magnitud del coronavirus y no hacen caso a las recomendaciones que se anunciadas. Tomar la medida estricta de confinamiento como lo hizo China hubiera sido lo ideal aquí.

¿Se han acatado los llamados a permanecer en casa?

-Las medidas de movilización debieron ser más estrictas, aquí no lo hicieron. El transporte aéreo y terrestre siguió funcionando. No hubo medida drástica del gobierno para evitar llegar a todo lo que se ha llegado.

Las escuelas trabajan de manera online entre tres y cuatro horas diarias. Solo abren los supermercados, farmacias y algunas ventas de electrodomesticos, ferreterías y lavanderías, lugares que aun uno se preguntan por qué hacen abiertos.

Trabajo para el sector alimentos y hay personas que se quedan en casa por el miedo al contagio. Se retiran definitivamente de la labor.

Hay pocos turistas en el puerto dentro de sus embarcaciones y a diario son monitoreados por la policía para evitar que salgan de sus lugares de pernota. Ellos llegaron del norte en enero a pasar el invierno más suave en esta zona.

En algunas localidades del norte se ha tenido que usar la fuerza de seguridad para obligar a la gente a permanecer en casa.

¿Cuál es la mayor preocupación?

-Se teme que la cantidad de casos registrados al norte se den aquí en el sur. Pero allá los hospitales están más preparados, hay más unidades de terapia intensiva. A diferencia del sur del país. Por ejemplo en el hospital de la región donde estoy existen solo nueve camas para cuidados intensivos.

Otras de las preocupaciones que hay es que no se consiguen guantes de látex, mascarillas, ni gel antibacterial. Hay iniciativas de hacer mascarillas domesticas para llevar a hospitales y regalar a la gente. Tampoco se consigue alcohol, cloro que es lo más utilizado para desinfectar superficies.

En el norte llamaron a los estudiantes que aún no hacen pasantías para incorporarlos a la contingencia porque no hay suficientes médicos para atender la situación que se presenta. Los enfermeros igualmente han sido insuficientes

Esperaba más control en el sistema sanitario, es lamentable, terrible y dolorosa la situación. Hay políticos y personalidades de mundo deportivo y artístico que están aportando grandes sumas de dinero al sistema de salud para poder responder a la situación. No se estaba preparado para recibir a tanta gente enferma. Superamos  a China en presentar tan dramáticas cifras de contagios y muertes por coronavirus.

Las calles las desinfectan cada día con máquinas especiales que rocían agua en toda la superficie.

¿Qué medidas de protección se han adoptado?

-En mi caso las orientaciones que nos han dado en el lugar de trabajo es que si existe alguien con tos o síntomas de gripe por favor quedarse en casa y no trabajar. Quien está en esa situación y no acata la orden igual lo retiran. En estos momentos  no se puede despedir a nadie de los trabajos. Ahora tengo gripe y me fui de reposo, de nuevo regreso el 23 a trabajar.

Lo que se trata de hacer en la medida de las posibilidades es no estar saliendo a la calle a diario. Hacer mercado y comprar provisiones para una semana o más es lo que venimos haciendo. A casa no entramos con los zapatos puestos.

Para ir a trabajar debemos salir provistos de guantes, alcohol, gel anti bacterial y mascarillas. Quienes no las compraron las hicieron en casa con tela. Y aún hay mucha gente que no usa nada de esto porque no creen en la propagación de la pandemia.

En algunas empresas ya se empieza a dar a los empleados estos implementos. Otras compañías de alimentos han extremado medidas y entregan a los trabajadores bragas de seguridad para aislarlos de posibles contagios. Por ejemplo a los productores de tomates. Al entrar y salir de la zona la desinfección es obligatoria.

Pero no todas las empresas ofrecen esto a los trabajadores. Donde mi esposo trabaja existen 200 empleados y aun no se toma ninguna de estas medidas, a pesar de seguir laborando.

En cuanto a la circulación la policía detiene el auto si van más de dos personas en él, no está permitido. Esto nos ha cambiado por completo el estilo de vida.

¿Cómo se ha llevado la compra de alimentos?

-El tema de la alimentación es algo que no preocupa a los italianos. Los supermercados y demás ventas de alimentos se encuentran dotados. La gente ha salido desesperada a hacer compras nerviosas. Se hacen colas a las afueras de supermercados porque solo permiten el ingreso de cinco a seis personas en el local. El gobierno ha garantizado que no faltaran alimentos pero aun así la gente nerviosa hace las compras.

¿Cómo ve la situación de coronavirus en Venezuela?

-Los venezolanos que estamos afuera no dejamos de pensar no solo en nuestra familia, también en nuestros hermanos en general porque sabemos que las políticas de salud en Venezuela no han funcionado y el sistema de salud se encuentra muy destruido. Si aquí en Italia  con un sistema sanitario que funciona ha sucedido todo esto, ahora imagínese Venezuela que no está preparada.

Sabemos que en los hospitales venezolanos no hay ni una inyectadora desechable. Espero de corazón que esto no se extienda más y que la gente entienda que lo mejor es quedarse en casa porque aquí lo que está pasando es impresionante.

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