La Parada

La llegada de retornados a La Parada, no cesa. Cada día, las colas se hacen más kilométricas en el sector neogranadino

Jonathan Maldonado

Carpas improvisadas con bolsas, cartones haciendo de paraguas y costales sirviendo de asiento o cama, es parte del escenario que se ve en La Parada, en Colombia, y que es protagonizado por cientos de venezolanos que esperan, bajo el sol abrasador de la zona, para cruzar el puente internacional Simón Bolívar, y así retornar a su país.

La pandemia de la Covid-19, los obligó a regresar. Los rostros de la mayoría, reflejan la desazón que deja el tener que abandonar todas sus metas como migrante a causa del golpe dado a la economía mundial por el coronavirus, y donde el sector informal se ha visto gravemente afectado.

Algunos llevan siete días durmiendo en la calle; otros suman cinco o cuatro. A la autopista que conecta con la localidad comercial neogranadina, no cesan de llegar venezolanos. La fila, a simple vista, pareciera interminable. Todos anhelan pasar; sin embargo, al día hay un límite establecido.

Protegiéndose del abrasador sol

“Pasan 300 y, de este grupo, al día, 100 personas; otras veces, un poco más”, dijo Nidia Prato, quien arribó hace cinco días a La Parada. “Sabía que iba a ser complicado, pero no pensé que era de esta magnitud”, aseveró.

Prato vivió siete meses en Ocaña, Colombia. Allí, laboraba en una tienda de venta de ropa para niños. “Todo iba bien hasta que se dio lo de la cuarentena. Traté de aguantar, pero ya no doy para más”,  recalcó.

La dama, de 36 años, aspira pasar, a más tardar, mañana o el domingo, pues ya ha avanzado en la cola que ha realizado desde hacía ya cinco días. “Acá le toca a uno tener mucha paciencia. Es duro, muy duro”, añadió.

Zona comercial con poco movimiento

Aunque los locales y algunas casas de cambio están abriendo, el flujo de personas ha bajado mucho. La mayoría de clientes que iban a La Parada eran venezolanos y, pese a que un grupo sigue cruzando por las trochas, no es igual a cuando el puente se encontraba abierto.

“La pandemia nos ha perjudicado enormemente. Solo pido a Dios que esto pase pronto para que se normalicen las ventas y vuelva el ritmo de antes”, señaló el encargado de un local quien prefirió no ser identificado.

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