Como “sui géneris” o singular calificó el Programa Venezolano de Educación-Acción en Derechos Humanos, Provea, la visita que se espera para el próximo lunes a Venezuela de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH). Aseguraron que si bien no tienen expectativa de que el gobierno en disputa los deje entrar, esperan que, de poder hacerlo, las víctimas sean escuchadas.

Marino Alvarado, coordinador de investigación y difusión de Provea declaró a La Voz de América que la visita será de tipo observación “in loco” (latin por en el terreno). Sería la primera luego de 18 años. La última fue después del golpe de estado al entonces presidente Hugo Chávez, en 2002.

Alvarado explica que la Comisión tiene varios mecanismos para cumplir con su trabajo y hacer seguimiento a los derechos humanos. Detalla que uno de los mecanismos son las audiencias, a través de información que se solicita a los Estados. Haciendo videoconferencias, invitando a partes interesadas para ser entrevistados y cuando un Estado los invita a su territorio.

Afirma que de realizarse el viaje, los comisionados se encontrarán con “un clima de vulnerabilidad”. Es bien sabido que los venezolanos no cuentan con instituciones independientes “que puedan investigar las graves violaciones de derechos humanos”.

Además, hallarán unas condiciones de vida “bastante deteriorada, donde (la comisión) va a poder constatar cómo se violan a diario los derechos sociales de la población” y un clima de “permanente violencia contra la población”, agrega Alvarado.

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