El más reciente informe de la Misión de Determinación de Hechos de la ONU revela que funcionarios de la Dirección General de Contrainteligencia Militar (DGCIM) perpetraron actos de violencia sexual o de género contra militares y civiles detenidos durante interrogatorios. Los investigadores señalan que estos actos no fueron ejecutados por “individuos aislados”, pues precisan que las actuaciones de todos ellos eran el producto de órdenes directas de Nicolás Maduro.

La Misión de la ONU documentó 122 casos de víctimas que fueron sometidas a tortura, violencia sexual y otros tratos crueles, inhumanos o degradantes perpetrados por agentes de la DGCIM, desde el año 2014 hasta la actualidad.

Violencia sexual

Entre los tratos crueles, los funcionarios de este órgano de seguridad del régimen venezolano, perpetraron violaciones y amenazas de violación a las personas detenidas y, en algunos casos, estas intimidaciones fueron extendidas a sus familiares.

Además, los detenidos también fueron víctimas de desnudez forzada, tocamientos de los órganos sexuales, descargas eléctricas, golpes en los órganos reproductivos y amenazas de mutilación de los genitales.

Por otra parte, la Misión indica que la DGCIM sigue recurriendo a métodos de tortura como palizas con objetos, asfixia con bolsas de plásticos y posiciones de estrés, así como formas de tortura psicológica, como la “tortura blanca”, que incluye extrema privación sensorial y aislamiento.

Lesiones permanentes

Estas sesiones, que podían durar días o semanas, provocaron lesiones físicas graves y permanentes, así como graves traumas psicológicos y depresión en los detenidos. “La Misión ha documentado casos de pérdida de funciones sensoriales o motrices, lesiones reproductivas y al menos un aborto espontáneo, como resultado de los actos de tortura infligidos por los agentes de la DGCIM”, precisa el informe.

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Todos los métodos de tortura se llevaron a cabo para forzar supuestas confesiones, obtener información, castigar, intimidad, humillar o coaccionar a los detenidos. En algunos casos, también fueron perpetradas para robar dinero u otros bienes de las víctimas.

Prensa Frontera Viva

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