Varios buques con gasolina procedentes desde Irán arribaron al país a finales de mayo. Foto cortesía.

José Miguel Farías, ingeniero petrolero y miembro de la Comisión de Economía del Consejo Nacional del Comercio y los Servicios, denunció que la gasolina iraní puede generar múltiples problemas en los vehículos de los venezolanos.

De acuerdo al ingeniero, la distribución de gasolina iraní traerá un efecto muy corrosivo en el corto y mediano plazo. Por lo tanto, muchos vehículos se paralizarán en el país y, además, la mayoría de afectados no tendrán dinero para repararlos.

José Miguel Farías, ingeniero petrolero y miembro de la Comisión de Economía del Consejo Nacional del Comercio y los Servicios. Foto cortesía.

Asimismo, Farías indicó que no se realizó ninguna prueba físico-química al combustible procedente de Irán. En consecuencia, señaló que el octanaje que tiene la gasolina que llegó es mucho mayor a la que se usa en el parque automotor venezolano.

Sin embargo, el régimen de Nicolás Maduro habría usado gasolina cruda y nafta catalítica para bajarle octanaje:

“Pero lo que se obtuvo, sea para rendir la gasolina o para obtener una más adaptada al parque automotor, un octanaje aproximadamente de 87. La gasolina que se consume en Venezuela es de 91/95 octanos”, precisó.

Finalmente, el ingeniero petrolero explicó que entre más octanajes tenga la gasolina, menos sufre el motor de los vehículos. Por lo tanto, la gasolina que se está surtiendo en Venezuela tiene efectos secundarios.

En un país donde se gana 2 dólares de salario mínimo mensual, los daños que cause la gasolina iraní podrían ser irreparables.

Con información de El Nacional

Prensa Frontera Viva

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