Desde la segunda década del siglo XX, automóviles producidos por la estadounidense, General Motors Company, empezaron a llegar al país. De este punto en adelante se fue tejiendo una relación de calidad y fidelidad que imperó durante 69 años.

La General Motors inició operaciones en Venezuela con la exportación de vehículos como el Cadillac 1920, probando así el mercado nacional. La receptividad por parte del público llevó rápidamente a la compañía a abrir su primer concesionario oficial en Caracas, en 1935.

Las cosas marcharon de manera tan positiva, que en 1944 se adquirieron terrenos en San Martín, al oeste de la ciudad capital, para instalar una sucursal de la General Motors Interamericana, encargada de la distribución de repuestos y accesorios de sus vehículos.

Y a penas un años más tarde, en 1945, la automotriz decidió, dadas las ventas, y el marco legal imperante, el cual ofrecía garantías a las inversiones, construir en la parroquia Antímano, Caracas, la planta, General Motors Venezuela (GMV), inaugurada el 16 de septiembre de 1948.

Con la planta de Antímano, GMV se convirtió en la pionera de la industria automotriz del país, sacando al mercado en 1949, la Chevrolet Pick-up, la primera camioneta ensamblada en Venezuela, y la Chevrolet Suburban.

Los grandes hitos de la compañía en el país llegaron al poco tiempo, pues en 1952 salía de la planta el vehículo ensamblado número 10.000, un Chevrolet sedán de aquel año. Y en 1963, la marca seguía consolidándose al llegar al vehículo ensamblado número 100.000, el cual fue un Chevrolet modelo Impala.

La empresa a su vez fue estandarte en la producción de piezas en el país al instalar el primer laboratorio de Ingeniería de Producto, logrando para 1968 llevar a cabo la exportación de varias de estas piezas de producción local, destinadas incluso al mercado estadounidense. Y es en este mismo año que se ensambla la unidad 150.000, como se refrenda en el portal web, Entorno Empresarial.

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El lazo que creó la GMV con el público venezolano, le dio la solidez y confianza para aventurarse en ampliar sus operaciones, adquiriendo en 1979 la planta de la Chrysler, ubicada en Valencia, estado Carabobo, que fue puesta en operaciones 1983, y de donde salió el vehículo ensamblado número 500.000, en 1988.

Para finales de la década de 1990, se superó el millón de vehículos ensamblados, siendo la primera empresa automotriz instalada en el país en alcanzar esta cifra, habiendo creado un legado en el parque automotor nacional con modelos que se volvieron emblemáticos por sus éxitos en ventas, como el Malibú, Monte Carlo, Chevy Nova II, Chevette, Corsa, Spark y Aveo, según cuenta el portal MSC Noticias.

Por desgracia, la planta de GMV fue sufriendo los problemas de la crisis económica en la que se introdujo Venezuela desde 2013, debiendo disminuir gradualmente su producción, hasta detenerla en 2015. Y dos años después, en 2017, una demanda privada procesada en un juzgado en el estado Zulia, determinó el embargo sobre los bienes de la empresa, según expone el medio BBC Mundo.

La medida adversa llevó a que General Motors Venezuela emitiera un comunicado informando sobre el cierre oficial de sus operaciones en el país, dejando bajo llave una planta valorada en 100 millones de dólares, según información de América Económica, y la cual tiene, como sugiere Actualidad Motor, una capacidad instalada para la producción de 45 mil unidades anuales.

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