Por Leandro Rodríguez @leandrotango

Hace pocos días Juan Guaidó llamó a la calle para exigir fechas para las elecciones, nos parece es la utilización de la mejor estrategia para el peor objetivo, pues como sabemos, las elecciones sin institucionalidad, con instituciones públicas psuvizadas, sin democracia ni constitucionalidad, lo que llamaron en algún momento “elecciones en condiciones mínimas” que luego de 2015 trasmutaron a absurdas, fueron la puerta de entrada a las desgracias que aquejan la nación.

Para nadie es un secreto que la calle es el punto débil del régimen, ha derrocado a Chávez, puesto entre la espada y la pared al régimen en varias oportunidades, ha hecho retroceder medias ejecutivas, etc. sin embargo, los pestilentes diálogos han arrojado al traste de la basura el enorme sacrificio de los venezolanos, traicionados por su dirigencia partidista, quienes auto endilgándose la titularidad de las protestas negocian con el chavismo, cediendo a destructivas elecciones inconstitucionales, yendo tras cuotas de poder y los anhelados recursos de campaña… casi 30 elecciones de este tipo en 23 años explican el país caotizado que padecemos.

Por otra parte, el punto fuerte del régimen son las elecciones con la institucionalidad secuestrada, donde jamás pierde ni cuando pierde pues termina conservando las facultades, competencias y recursos de todo lo que los venezolanos le quitan a través del voto.

¿Qué representa Guaidó? El mundo libre tiene una gran debilidad, aprovechada al máximo por los antidemocráticos, valiéndose además de la interconexión inmediata y demás avances tecnológicos. Occidente se apega a las normas e instituciones internacionales, mientras que los tiranos violan todo los que les place, apoyándose unos con otros. De este modo, el castrismo venezolano se ríe del petitorio de la comunidad internacional, piden solución democrática (voto) a quien no es democrático (el chavismo) y reprenden con sanciones fácilmente eludibles. Por eso la encomienda de Guaidó es “elecciones libres”, pero sin mover un dedo para lograrlo, solo exige fecha a la misma (des)institucionalidad roja rojita, para complacer a occidente… De este modo hoy el interinato no es más que una imposición internacional, dicho sea de paso, con una pésima estrategia.

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Que consecuencias tan distintas generaría el que Guaidó llame a la calle como lo está haciendo, pero no para pedir fecha de otra elección absurda, sino para revertir ese absurdísmo. Lo correcto es que su nuevo mantra de calle sea para exigir se registren y permita el voto a los más de 3 millones y medio de venezolanos en edad de votar que residen en el extranjero. Lo pertinente es presionar sin retorno para que sea depurado el REP el cual, según expertos, más del 60% es inauditable. La acción correcta es pedir que sea depurado los registros SAIME, que permita saber cuántos venezolanos somos y cuántos extranjeros correctamente residenciados en el país. Todo esto sin mencionar la anulación de las inhabilitaciones ilegales, la liberación de los presos políticos, el irrenunciable derecho de tener un CNE conforme a la Constitución, así como los demás poderes e instancias que deben ser del Estado y hoy son tentáculos del PSUV.

¿Por qué retomar la calle para lo único dónde el régimen es invencible si hay decenas, cientos de motivos reales, estratégicos, ganados a la inmensa mayoría de la población?

Guaidó llegó al “interinato” en 2019 con 80% de popularidad, con el apoyo de USA, Europa, más de 60 países, con recursos a manos llenas y en momentos dónde el chavismo estaba más débil que nunca. Más de 3 años de interinato y Guaidó es quién se encuentra débil, rechazado, acusado de corrupción, mientras, el chavismo (a pesar de ser igual o más rechazado) se ha fortificado a lo interno del país, tanto que no depende de la renta petrolera ¿Qué más se debe esperar? ¿Qué diferencia hay entre un chavista y un opositor fanático? Ninguna.

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Entiéndase, Guaidó era su mantra de cese de la usurpación, gobierno de transición y elecciones libres ¡y no lo logró! a pesar de contar con todo lo requerido y más. Todo lo ocurrido internacionalmente contra el régimen como sanciones, recompensas, acusaciones, juicios, etc. iba ocurrir con o sin él, en líneas generales, seguir apoyándolo es como el chavista que aún guarda esperanzas en el Socialismo del Siglo XXI. A Guaidó se le acabó el tiempo, desde hace rato se agotó, su reemplazado es una necesidad, quiera o no la comunidad internacional.

        

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