Habitantes del municipio San Cristóbal del estado Táchira buscan sangre de res en el matadero para preparar sus comidas. Diariamente, entre 30 y 40 personas llegan al lugar para pedir la proteína.

La sangre de res, que anteriormente botaban en el matadero, ahora la consumen quienes no cuentan con ingresos económicos por la paralización en sus trabajos por la pandemia de covid-19.

“Desde que comenzó la cuarentena busco sangre porque estoy parado en el trabajo”, manifestó a Infobae un joven de 20 años de edad. Estuvo laborando en un taller mecánico hasta el 17 de marzo, cuando se implementó la medida para evitar la propagación de la pandemia.

Manifestó que tiene que ingeniárselas para conseguir alimentos ante la situación, a la que se suma la crisis económica y los retrasos en las entregas de las cajas de los Comités Locales de Abastecimiento y Producción.

“A uno le toca buscar comida como sea”, dijo.

El medio señaló que pocos están felices de tener que buscar sangre de res para suplantar en sus platos la carne, que cuesta alrededor de cuatro o cinco dólares el kilo en San Cristóbal.

En los Andes venezolanos la sangre de vaca se usa para hacer una sopa tradicional, conocida como pichón. Generalmente se prepara con cebolla y arroz, pero no es un plato común que haga parte de la dieta de los habitantes de la región.

“Estamos pasando hambre”, manifestó Baudilio Chacón, de 46 años de edad,  trabajador de la construcción que también se quedó sin empleo como consecuencia de la pandemia.

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“Somos cuatro hermanos y un niño de 10 años, todos nos estamos alimentado con sangre”, aseguró.

Con información de Infobae

Prensa Frontera Viva

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