Tras recorrer varios países del Mediterráneo, el Cercano Oriente, América del Norte y Central, realizando destacados trabajos de investigación, el polifacético suizo decidió quedarse en Venezuela.

Nacido un 13 de agosto de 1857, en la pequeña comuna Bex, perteneciente al cantón Vaud, al oeste de Suiza, Henri Francois Pittier y Dormond, realizó estudios en Ingeniería Civil en la Universidad Politécnica de Zúrich, de donde egresó en 1883. Y en 1885 recibió su doctorado en Filosofía de la Universidad de Jena (Alemania).

Luego de desempeñarse como profesor de ciencias naturales en el colegio de Chateau d’Oex, y de geografía en la Universidad de Lausanne, en su natal Suiza, recorrió varios países del Mediterráneo y del Oriente Cercano, donde realizó observaciones geográficas y meteorológicas.

En noviembre de 1887 llegó a Costa Rica, invitado por las autoridades de educación del Estado para dictar clases en el Liceo de Costa Rica. En dicho país fundó al año siguiente el Instituto Meteorológico Nacional, y es designado para dirigir el Instituto Físico Geográfico, según reseña la página oficial de Museo Nacional de Costa Rica.

Para 1901, fue contratado por el Departamento de Agricultura de Estados Unidos para realizar investigaciones de botánica tropical en distintos países de la región como México, Guatemala y Colombia, entre otros, como indica la revista “Tribuna de Investigador”, de la Asociación para el Progreso de la Investigación Universitaria, (2020).

Su primera visita a Venezuela se dio en 1913, teniendo como función encargada directamente por el gobierno, el desempeñarse como investigador agropecuario para posteriormente brindar asesoramiento en la instalación de una escuela de agricultura. Pero al cabo de un tiempo decidió ir a Washington.

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Al país regresará una vez más en 1917, oportunidad está en la que se le encargó la dirección de la Estación Experimental de Agricultura, perteneciente al Ministerio de Fomento. Cargo que ocupará sólo por un año para volver a viajar a otros países.

Y finalmente, en 1919 vuelve a Venezuela para fungir como director del Museo Comercial e Industrial (1921-1933), y más tarde del Observatorio Cajigal (1931-1933), así como jefe encargado del Servicio Botánico del Ministerio de Agricultura y Cría (1936-1942), según información ofrecida por la Biblioteca de Historia de la Fundación Polar.

Fue a su vez el encargado de la creación de la Biblioteca del Servicio Botánico, del Herbario del Museo Comercial, y del Parque Nacional Rancho Grande, el primero del país, fundado el 13 de febrero de 1937, ubicado en el estado Aragua, y que para 1953 fue rebautizado como “Parque Nacional Henri Pettier”, en honor a su labor.

Su prominente carrera como explorador de la flora y fauna nacional, de docente y difusor científico en las ramas de la botánica, la etnografía y la lingüística, le fue celebrada cuando a sus 85 años el Ministerio de Agricultura y Cría creó la beca “Henri Pittier”, dirigida a brindar estudios en el exterior a jóvenes venezolanos que se quisieran especializar en Botánica Sistemática.

Pittier falleció en Caracas un 27 de enero de 1950, a sus 93 años de edad, muy lejos de su natal Suiza. Le dejó a Venezuela un legado inmenso de obras, ensayos, artículos y descubrimientos. No eligió para quedarse el resto de su vida ningún país de los muchos que recorrió en Europa y Centroamérica, eligió a la Venezuela de la época.

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