“La solución habitacional para los hermanos Gavidia Flores, su padre, parejas y socios de negocios, supuso llevar a cabo una ambición extravagante: comprar una a una las catorce casas de un callejón de la urbanización Cumbres de Curumo de Caracas, una meta que completaron en cuatro años. Al mudarse en manada de El Paraíso, en el centro de la capital, al este burgués del valle, simbolizaron su asombroso ascenso social en medio de la debacle económica del país. La nueva ubicación les ofrece aislamiento y la posibilidad de vivir junto a Fuerte Tiuna, el hogar de su madre, la primera dama, y su padrastro, Nicolás Maduro. Para lograrlo diseñaron una estrategia de compra paulatina mediante terceros allegados, a través de empresas de maletín, y con pagos nominales en bolívares con cheques personales”.

Así empieza el revelador reportaje de la periodista Patricia Marcano, publicado por el sitio web ArmandoInfo.com. En el trabajo de investigación, se detalla cómo al menos desde 2015 pasaron a tocar la puerta, uno a uno, de los vecinos de la avenida Laguna de Tacarigua de Cumbres de Curumo, una urbanización de clase media, con casas familiares y edificios de baja altura, encaramada sobre las colinas del sureste de Caracas.

Según los datos recogidos por el medio, la compra de las 14 viviendas se efectuó a través de la ayuda de terceros allegados: Walter Jacob, Yosser y Yoswal Gavidia Flores.

Además, emergen nombres como Mario Enrique Bonilla Vallera, un joven que estudió en la Universidad Santa María (USM) de Caracas con Yoswal. Bonilla ha sido señalado abiertamente como testaferro de los hermanos Gavidia Flores en un proceso penal en el sur de Florida.

También se deja al descubierto el capricho de la familia por adquirir la casa diseñada por el arquitecto Jesús Tenreiro y declarada Bien de Interés Cultural por el Municipio Baruta, con el propósito de que fuera habitada por los escoltas de los hermanos Gavidia Flores.

“La conquista de las catorce casas de ese recodo de Cumbres de Curumo fue una labor paulatina que debió requerir tanto tesón como planificación. Empezó en 2015, se consolidó en 2017 y concluyó en agosto de 2019 con el registro de la última compra. Son todas casas de al menos dos niveles, con un área total de terreno que varía entre 815 y 1.880 metros cuadrados por unidad residencial. Seis de ellas colindan directamente con la zona verde y montañosa de Fuerte Tiuna”, puntualizó el trabajo de investigación.

Reportaje completo en: https://armando.info/Reportajes/Details/2611

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