De acuerdo a la más reciente Encuesta Nacional de Condiciones de Vida (ENCOVI), elaborada por investigadores de la Universidad Católica Andrés Bello (UCAB), las condiciones de la educación venezolana decayeron en el año escolar 2020-21 en el contexto de crisis nacional y pandemia por el coronavirus.

La séptima edición de la encuesta se desarrolló entre los meses de febrero y abril del año en curso y contó con la opinión de 14 mil hogares venezolanos.

Incumplimiento del PAE

La ausencia del Programa de Alimentación Escolar (PAE), que el régimen venezolano había anunciado funcionaria durante la cuarentena a pesar del cierre de los centros educativos, fue uno de los resultados más llamativos del estudio.

Los investigadores revelaron que de 4,5 millones de estudiantes que reportaron el funcionamiento del programa durante el año escolar 2019-20, la cifra descendió a 1,3 millones durante el curso 2020-21.  

Solo el 19% de los encuestados sostuvo que el PAE en su institución funcionaba todos los días. “En el mejor de los casos casi la mitad reportó que funcionó solo algunos días”, mientras que el 40% respondió que casi nunca funcionaba.  

Sin embargo, también se conoció que de los PAE que funcionaron, en su mayoría (51%) entregó comida para llevar, frente a un 38% que reportó que el PAE funcionó en la escuela.

Rezago escolar crece entre los adolescentes

Con respecto al rezago escolar (RE), un indicador que refleja “falta de continuidad en los itinerarios escolares asociada a problemas de ingreso tardío, repitencia o deserción”, los investigadores constataron que los adolescentes resultaron negativamente afectados.

En este sentido, el RE se reduce entre niñas y niños de 7 a 11 años, “probablemente favorecido por la flexibilización de las evaluaciones y la promoción de grado” mientras que en el caso de adolescentes entre 12 y 17 años el RE registró un aumento.

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Escuelas cerradas 7×7 y acceso a la educación reducido

A pesar del anuncio gubernamental hecho por Nicolás Maduro de abrir las instituciones durante las denominadas “semanas flexibles”, la mayoría de los centros de enseñanza pública permanecieron cerrados. El estudio indicó que en el 90% de los casos únicamente se desarrollaron actividades a distancia. 

Además, se registraron 550 estudiantes menos en el stock de inscritos en el período 2020-21. En efecto, menos de 2 de cada 3 de los entrevistados se declararon inscritos en un centro educativo para mencionado período.

El acceso a la educación también se redujo, tanto para la educación inicial (3 a 5 años), como en la enseñanza universitaria (18 a 24 años). Con respecto a este último grupo, los investigadores concluyeron que “hay una movilidad desde la educación privada imposible de atender por las instituciones públicas”, así como “debilidades para el desarrollo de educación a distancia”. Dentro de este grupo, afectado por la inactividad y el desempleo, los hombres jóvenes sufrirían de mayor exclusión.

Pobreza aumenta exclusión educativa

En los hogares que registran insuficiencia de ingresos para satisfacer la alimentación o donde es bajo el clima educativo, cerca de la mitad de los niños entre 3 y 5 años no tienen acceso a la educación.

Acorde a los resultados de ENCOVI, “la situación de pobreza aumenta los riesgos de exclusión educativa dado que los hogares buscan maximizar el aprovechamiento de su fuerza de trabajo para compensar la merma de los ingresos familiares”.

Los teléfonos inteligentes salvaron las clases

Para el desarrollo de actividades escolares, el uso de los teléfonos inteligentes lideró las encuestas como medio para la asignación de actividades con un 59% de uso entre la población entrevistada.

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El 45% utilizó la impresión de materiales y/o guías pedagógicas. Sin embargo, debido a los costos no fue la opción mas común. Como medida alternativa, algunos optaron por colocar la información en carteleras o copiarlas a mano.

En menor medida (35%), fueron utilizadas plataformas de aprendizaje o videos para la enseñanza en línea. La cifra de uso, de acuerdo a los hallazgos de la reciente encuesta, va “acorde con la baja disponibilidad de dispositivos y conectividad a Internet entre docentes y estudiantes”.

Los útiles escolares del 2021

Finalmente, en relación al uso de herramientas para hacer realidad el eslogan chavista de “Cada Familia una Escuela”, los investigadores de la UCAB constataron que “lo más común en los hogares en situación de pobreza es llegar a contar con un celular con conexión a Internet (78%)”.

La disponibilidad de un computador para estudiar y hacer las actividades está limitada a un 24%, mientras que las tablets solo son usadas por el 8% de la población de referencia.

“La principal necesidad desde el hogar acceso a Internet (70%), contar con dispositivos (62%), información para orientar tareas (62%) e interacción con personal docente (43%)”, reza parte del informe final.

De este modo, el informe refleja los números rojos en que se encuentra la educación en Venezuela, mientras el país vuelve a las aulas presencialmente donde el problema de la bioseguridad de alumnos y profesores se ubica en el centro del debate.  

Prensa Frontera Viva

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