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Los cinco kilómetros aproximados de frontera que bordean la  población de San Antonio del Táchira, municipio Bolívar, limítrofe con el departamento colombiano Norte de Santander, se han convertido en una suerte de mercado local de oferta y demanda para el combustible internacional que a través de pasos ilegales está ingresando a Venezuela 

Por Rosalinda Hernández C.

En un negocio callejero y de familias completas se ha convertido la venta de combustible a cualquier hora del día, en diferentes zonas de la fronteriza población de San Antonio del Táchira, denuncian los habitantes.

Hombres y mujeres jóvenes se ven apostados en determinadas esquinas de la localidad, hacen señales con las manos y silban a los transeúntes. Ellos viven de captar clientes para el lucro del momento: la venta de gasolina colombiana, frente a la marcada escasez de la nacional.

Bajo la inclemente temperatura de la zona que supera los 35º C y por escabrosos caminos o pasos ilegales que unen a Venezuela y Colombia, limitados por el río Táchira, llegan las conocidas pimpinas (recipientes) de gasolina a suelo venezolano.

El viaje cargando a cuestas hasta bidones (20 litros por recipiente) repletos de combustible ahora se hace al contrario (Colombia-Venezuela) de lo que era un mercado habitual.

“No es un secreto, es una realidad la venta de combustible colombiano en la frontera. Antes se llevaba de aquí para allá. Ahora como no hay gasolina en Venezuela, y entonces la pasan por trochas desde Cúcuta y se vende en las calles de San Antonio y Ureña”, comentó, Carlos Vásquez, un habitante de la población fronteriza.

En los barrios de San Antonio que bordean el rio Táchira: Ocumare, Antonio José de Sucre, Andrés Bello y Curazao, específicamente en el sector conocido como “La Muralla”, la venta de gasolina colombiana es lo cotidiano, de acuerdo a Vásquez.

El sector Llano Jorge, conocido como “zona sur”, es el sitio que  mueve el mayor volumen de venta de combustible que ingresa desde Colombia a través de pasos ilegales, (trochas) de acuerdo a fuentes ubicadas en la zona.

Hasta Llano Jorge, zona también conocida como “liberada” por grupos colectivos por ser ellos quienes tienen poder allí, llega todo  tipo de vehículos a abastecerse de la gasolina que luego es distribuida en los diferentes municipios del Táchira, agregó.

Precios competitivos

Ajustándose a las necesidades del cliente la gasolina extranjera en el mercado negro fronterizo se expende en presentaciones de dos litros, un galón (3.75 litros) o en recipientes de 20 litros.

A la vista de todos se encuentran las venta del combustible y los precios oscilan de acuerdo a la dinámica comercial.

“En los últimos días el precio ha subido porque hay muchos pocos compradores”, dijo Néstor Useche, vecino de San Antonio y conocedor del negocio de venta de combustible colombiano.

Los recipientes de plástico con capacidad para dos litros de gasolina, la semana pasada se vendían a 5.000 pesos colombianos (500.000 bolívares al cambio del día). Ahora el mismo recipiente se cotizó en 6000 pesos.

La gasolina se vende libremente en algunas comunidades

El recipiente de 20 litros se cotiza entre 60.000 y 70.000 pesos en el mercado negro. En promedio el costo del litro de combustible colombiano es de 3500 pesos o 1 dólar.

En la ciudad colombiana de Cúcuta un galón de gasolina (3.75 litros) se vende a 6.500 pesos, en las estaciones de servicios lo que equivale a 1.733 pesos por cada litro.

Quienes se encargan de transportar el combustible colombiano por caminos verdes (trochas) hasta territorio venezolanos estarían obteniendo una ganancia cercana al 90% por litro de combustible.

Esta misma gasolina está llegando a otras poblaciones del interior del estado, a través de pequeños o grandes transportistas (autobuses, carros y motos) que se desplazan desde la capital tachirense hasta la zona de frontera.

“Los transportistas que utilizan buses a gasolina hacen doble negocio. Vienen desde San Cristóbal a llevar mercancía que llega también por las trochas, alimentos en su mayoría. Pero aprovechan y se llevan el tanque lleno para vender gasolina colombiana en San Cristóbal o en Rubio”, aseguró Useche, vecino de San Antonio.

Prefieren la venezolana

La gasolina colombiana es de mal octanaje. No rinde igual que la venezolana, explicó Darwin Rojas. El tachirense dijo que se ha visto obligado a comprar en contadas ocasiones el combustible internacional ante la escasez del nacional pero no lo recomienda.

“Cuando uno le echa gasolina colombiana al carro y viaja de San Antonio a San Cristóbal, el carro “pistonea”, pierde la fuerza porque la gasolina de Colombia es de mala calidad”.

La gente de Cúcuta que tiene carros de alta gama y de año, compraban antes la gasolina venezolana. Los aditivos de la nacional son mejores que los de Colombia, lo que permite un mejor desempeño del motor, precisó la fuente.

“La gasolina venezolana ha perdido mucha calidad, sigue siendo mejor que la colombiana. Los motores funcionan mejor y no se les forman películas de carbono internamente y el tiempo de vida se alarga”.

Lamentablemente, la gasolina venezolana ahora aquí brilla por su ausencia. Es mayor la cantidad de gasolina colombiana que se está vendiendo en estos momentos en San Antonio y Ureña, “eso lo garantizo”, señaló Darwin.

Quien no tiene dinero para acceder al combustible colombiano durante la escasez y cuarentena están obligados a movilizarse en bicicletas o hacer largas caminatas en ciudades y pueblos del Táchira. No es accesible al presupuesto de un venezolano común pagar altas sumas de dinero (pesos o dólares) a cambio de un poco de gasolina.

El negocio en pandemia

Antes de la decretada cuarentena nacional en la región fronteriza con Colombia, la escasez de combustible se reflejaba en las largas y constantes filas en calles y avenidas no solo de San Cristóbal, sino del resto de los municipios, para abastecer combustible en las estaciones de servicio.

La dinámica cambio desde el pasado 16 de marzo, fecha en que se decreta el aislamiento social en la región. A partir de allí en Táchira no se expende combustible libremente.

Cuatro estaciones de servicio en la capital, San Cristóbal, permanecen abiertas atendiendo “casos especiales” radicados en la zona metropolitana del Táchira.

Meses atrás el diputado al Consejo Legislativo Regional, por el partido Patria para Todos (PPT), Juan Carlos Guevara, denunció la reventa de gasolina en estaciones de servicio del Táchira.

Guevara precisó la existencia de “una estructura mafiosa en la reventa de gasolina que sigue viva y coleando a pesar de la pandemia y se muestra más fuerte que el coronavirus y no usa tapabocas”.

A través de las redes sociales se está ofertando gasolina venezolana dentro de las estaciones de servicio locales. Cobran más de 100 mil pesos por solo el ingreso a la estación de servicio y una vez adentro el carro, se debe pagar entre 3000 y 4000 pesos por cada litro de combustible, indicó el parlamentario.

Exhortó al Ministerio Público, a la Dirección General de Contrainteligencia Militar (Digcim), al Servicio Bolivariano de Inteligencia Nacional (Sebin), a investigar y ejercer acciones para capturar a los delincuentes.

“Ponga lupa y meta corriente al gabinete de combustible porque no es posible que todo el pueblo está enterado de la reventa del combustible, es víctima de la acción y el gabinete: ¿no sabe nada?”, denunció el político afecto al régimen venezolano.

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