Leonor Peña

El pan nuestro tiene aromas  de Italia 

EL PAN NUESTRO tiene levaduras de encuentro, de mestizaje, de añoranza, de migración europea

El PAN NUESTRO tiene aromas a tierras mediterráneas de la Europa emigrante, y sobre todo tiene el aroma de Italia, del pan italiano… 

En las primeras notas que sobre la fabricación del pan en los campos del Táchira hicieran Luis Felipe Ramón y Rivera e Isabel Aretz, publicada en su obra Folcklore tachirense, nos dicen que desde tiempos de la colonia española, “el pan de trigo se fabrica en mayor proporción que en otras zonas  en el Distrito Junín, hacia el sur de Delicias Y en el Distrito Jáuregui, en las zonas cercanas a La Grita”.  

Como una bendición llegó con el pan la presencia italiana… y con ello la bondad del pan y el vino; la musicalidad, la poesía, la belleza eterna de Roma.  La presencia italiana asumió su sazonar en nuestra culinaria tachirense, en la elaboración del pan. Su contribución trasciende tiempos y espacios, en las fórmulas que citan con gracia itálica los ingredientes de algunos panes y tortas y sobre todo en la elaboración, de los hornos, como lo reseñan en su andar Luis Felipe e Isabel, qué nos cuentan que: 

“en zonas como la Mesa del Palmar, cerca del Páramo del Zumbador, el horno está hecho de acuerdo con la misma moda de Italia”.

El horno tiene forma, cuadrada en su base, y la boca es redonda y mide casi tres cuartas de ancho. La coronilla es también redonda, como en otras partes. Aquí llaman igualmente bramera, a la tronera por donde sale el humo y se desbrasa. Este horno tiene una segunda bramera que se tapa con lo mismo que la primera, cuando se introducen al horno las latas con el pan. Las brameras las tapan “con un bojote de rama” y además las cubren por encima con una lata. En este lugar queman leña de sinare o de guayabo para calentar el horno”.

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Cuando la casa y panadería de los Galeazzi en Seboruco era el fuerte del pueblo

La nona según contaba Don Juan Galeazzi, era la matrona italiana de Seboruco.  Su gran casa era el eje ciudadano, el centro artesanal del emprendimiento panadero.   Y es que desde allí salían en grandes canastos tapados con lienzos blancos los pedidos de pan para las tiendas, bodegas, familias y fincas de la zona.  En ese centro comercial rural, la nona Galeazzi era el personaje ejemplar, símbolo de paciente trabajar bíblico, que convocaba el respeto y aprecio de la comunidad.   

Contaba Don Juan Galeazzi:

El pan de mi casa era como un gran pasaporte, todos conocían a mi nona por su pan, era un símbolo de trabajo, de aprecio, de Seboruco, el pan de la casa de los Galeazzi. 

Era tal el respeto al trabajo de esa casa y a la presencia sabia y humilde de la nona, que contaban cuando yo era niño, que una vez llegaron los bandoleros, una especie de guerrilla que atacaba a los pueblos, que asaltaba y atracaba.  Entonces alguien avisó, y la gente de esa pequeña localidad, que serían cuatro calles apenas, llegó a la casa de los Galeazzi, pididendo protección.  Mis abuelos los mandaron a pasar,  y los patios y corredores se llenaron de gent del pueblo. Entonces el abuelo cerró el portón de la calle y las ventanas y sacó la bandera de Italia y la colocó en un asta izada sobre el techo, diciendo:  

_así estaremos protegidos.  Aquí somos de Italia. 

_No sabemos si fue que los bandoleros tomaron la señal de la bandera izada como una muestra de límite por ser esta casa territorio italiano, o si fue una casualidad, o una protección por los rezos de la abuela.  Lo cierto es que esos bandoleros, esos asaltantes entraron a Seboruco, dieron la vuelta y se fueron.

Desde entonces esa casa de mis abuelos italianos, fue considerada como un consulado de Italia, más que eso…   fue considerada  EL FUERTE DEL PUEBLO.

Juan Galeazzi Contreras.  Gobernador del Táchira inaugura con la Reina de la Feria Internacional de San Sebastián   Nancy Mogollón el Obelisco de los italianos. Simbolo de la Victoria tachirense, que emula a la Victoria de Samotracia   

Presidió el acto el gobernador del estado Táchira para la época, el Dr. Juan Antonio Galeazzi Contreras, descendiente de emigrantes italianos del archipiélago toscano, de Isola d’Elba. A este lo acompañaban el presidente de la Asamblea Legislativa, Dr. Fabio Méndez Moncada; y miembros de la comunidad italiana, entres quienes destacaban el arquitecto Fernando Matticari, Alessandro De Carolis y Antonio Angerami Santa Lucia; y autoridades municipales encabezadas por el Ing. Teófilo Cárdenas Ortiz, presidente del Concejo Municipal del Distrito San Cristóbal. Se le cedió el honor de cortar las dos cintas tricolores (una con la bandera italiana y otra con la venezolana) a la reina del ferial de 1968, la Srta. Nancy Mogollón González.

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SALVE ITALIA…

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