Ph.D. Tomás Páez

“Graben todo. En algún momento algún bastardo se levantará y dirá que esto nunca sucedió “ Dwight Eisenhower tras la liberación de Auschhwitz

 II.

Las conexiones globales y los vínculos políticos señalados en el artículo anterior no pueden aparcarse en el análisis de la situación actual y la forma de superarla. Son acoplamientos y acuerdos globales y regionales de los enemigos de la democracia y el pluralismo. Veamos un ejemplo. Tan pronto asumió el poder el recién electo Presidente de Perú, planteó desactivar el Grupo de Lima y de inmediato modificó la posición de ese país con respecto al régimen venezolano.

Mientras esto escribo se celebra en Venezuela un encuentro comunal internacional, dominado por el nada original y mil veces fracasado modelo de “comunas” con el cual intentan desplazar la democracia liberal. Exponen un pensamiento fosilizado y hasta hablan de “democracia burguesa”, y mira que han hecho esfuerzos por disfrazar y remozar el discurso. Como bien se sabe, tales encuentros de los “suyos” no son inocentes, ya que no dan puntada sin hilo.

Defender y salvaguardar la democracia de los modelos colectivistas, estatistas en la práctica, requiere de demócratas, instituciones y de un activo compromiso de las organizaciones de la sociedad civil. El asunto, como hemos visto, trasciende las fronteras convencionales, incluye la NUEVA GEOGRAFÏA creada por la diáspora. El ejercicio de la democracia, la atención a los derechos humanos, a la realidad del día a día de los ciudadanos, no es competencia exclusiva de los Estados o de la interacción entre ellos. También compete a la sociedad civil y sus organizaciones.

Las organizaciones de la sociedad civil, incluidas las diaspóricas, representan los más diversos intereses y, a su manera y en su área de acción, cada una desempeña un importante papel en la defensa de la democracia. Un ejemplo de ello es la información y la documentación recabadas de lo ocurrido durante estas dos décadas, no sin correr riesgos y haciendo frente a muchas dificultades, que brindan soporte y nutren los tres informes de Naciones Unidas.

Para las organizaciones diaspóricas la defensa de la democracia ocupa un lugar cimero en la agenda. Alzan su voz para visibilizar y dignificar a los migrantes, en primer lugar contra la xenofobia de un régimen que ha hecho lo imposible por invisibilizar a cerca de siete millones de venezolanos. Asimismo, defienden sus derechos humanos, sociales y políticos, denuncian la grave situación del país y participan en la recuperación de las libertades y la democracia, para comenzar la reconstrucción del país y contribuir con su trabajo y su capacidad emprendedora al desarrollo integral del país receptor.

Resulta innegable el papel POLÍTICO de la diáspora en el espacio humano y social de la NUEVA GEOGRAFÍA DE VENEZUELA. Los ciudadanos integrantes de la diáspora y sus organizaciones, son actores sociales que desempeñan un importante rol en los procesos de transformación sociopolítica. Participan como agentes activos en el debate y en los procesos de formulación de proyectos y políticas, son interlocutores y aliados de instituciones y organizaciones en los países de acogida. Pese a tratarse de un proceso migratorio muy reciente, sus impactos en los países de acogida y origen llaman la atención de investigadores y estudiosos.

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Conscientes de la delicada y preocupante situación del país, las asociaciones diaspóricas analizan, reflexionan y elaboran propuestas creíbles y factibles con el propósito de recuperar la esperanza de los venezolanos. Estas propuestas deben evitar la pérdida de una nueva oportunidad y permitir esquivar el error de prolongar la agonía, que destruye el presente y presagia un oscuro futuro. Como nos advierte el dramaturgo Antonio Gala, debemos evitar que el poder, al igual que el nogal, impida que crezca algo bajo su sombra.

El régimen se siente como pez en el agua en un contexto de tensión, crispación y confrontación extrema. Grita y agrede constantemente, es su destino. A esa gritería extrema y altisonante no es recomendable contraponer otra de signo contrario, ya que ello nutre al gobierno. Conviene, por el contrario, responder a esos extremos con silencio y POLÍTICA al lado de las personas y sus realidades, agregando intereses y sumando voluntades.

La gritería de los extremos aleja y aparca el encuentro y el diálogo. Éste es preferible a la confrontación, sobre todo si ésta solo fortalece al régimen. La confrontación propicia el desasosiego y el temor e impide la creación de un ambiente de paz, condiciones desfavorables al desarrollo. Cómo deshacernos de un debate dominado por los extremos si nos dejamos dominar por ellos, ¿Qué aportamos a la vida?

La operación POLÍTICA de la diáspora y sus asociaciones no está necesariamente vinculada a los partidos políticos y, en ocasiones, opera al margen de ellos. Tanto en el estudio como en el trabajo con la diáspora en el planeta, los resultados convergen con los obtenidos en las más recientes encuestas citadas en el artículo anterior: desapego y desafecto a los partidos políticos y sus referentes.

Uno de los fundamentos del trabajo político de la diáspora es el reconocimiento de la pluralidad de intereses y la diversidad ideológica. La heterogeneidad de las organizaciones de la diáspora es muy grande. Ostentan distintas estructuras, diferentes grados de formalización y capacidades para la ejecución de proyectos. Por esa razón, el diseño y ejecución de la estrategia de gobernanza exige normas, reglas, establecimiento de instancias de decisión y autonomía para gestionar la institucionalidad de estructuras tan complejas de carácter global. El despliegue de la estrategia demanda elevados niveles de coordinación y descentralización entre actores tan diversos y desiguales, en un contexto de respeto a esa geometría variable. Requiere, además, de múltiples cauces de diálogo y consulta con el fin de garantizar que todos se perciban y operen como parte de la estrategia.

Por fortuna disponemos de tecnología que ofrece la posibilidad de vinculación y de realizar múltiples conexiones de manera simultánea. Nuestro estudio 3.0 fue posible gracias a estas tecnologías. Ellas facilitan la creación de redes, la realización de encuentros y el intercambio entre distintos “nodos” de carácter transnacional. Las vinculaciones con otros actores sociales y con los distintos niveles de gobierno, en origen y acogida, contribuye al mejor aprovechamiento de las redes para potenciar y amplificar los mensajes.

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Los grados de conectividad y el uso de las distintas posibilidades que ofrecen las tecnologías varía de acuerdo a las capacidades de cada organización. Un mejor y mayor uso de las facilidades tecnológicas fortalece y respalda la ejecución de la estrategia de gobernanza de la diáspora.

Haciendo uso de esas facilidades, las organizaciones diaspóricas realizan encuentros transnacionales para analizar descarnadamente la situación actual en el terreno político, que dista mucho de aquella posterior a las elecciones de 2015. En ellas se expresó el anhelo de cambio y se demostró el carácter minoritario del gobierno. El debate está animado con el fin de recuperar la esperanza y actuar sobre el presente, pues el futuro ni se puede conocer ni se puede esquivar. Por suerte, es posible avanzar gracias a que la mayoría social valora la democracia y desea recuperarla. Su valor ha crecido después de haberla perdido. Quizá el apoyo resulte menor entre los más jóvenes, quienes solo han vivido y conocen a este régimen dictatorial. Es necesario recalcar que Venezuela fue un referente democrático importante en la región y el mundo, contraria a las dictaduras de todo signo y enemiga del terrorismo, ese que hoy encuentra en el país un terreno fértil para sus negocios.

Los diversos esfuerzos e iniciativas de la diáspora para superar las circunstancias actuales se sustentan en varios principios: Evitar el desencuentro permanente entre discurso y realidad, evitar la mentira y los mantras en el ejercicio de la política y que las personas decidan libremente. Otro principio medular es la ruptura con la “estadolatría”, mal endémico latinoamericano cuya máxima expresión fue la Constitución de Querétaro de 1917. Esa forma de concebir al Estado le otorgaba la potestad de ser el gran distribuidor y asignador de recursos, ocupado de la felicidad de las personas hasta su estabilidad emocional, algo muy similar al papel que sugería el Ministerio de la Felicidad creado en Venezuela.

El debate aborda los temas de la transición energética y digital, temas sobre los cuales los voceros de la alternativa democrática hablan poco y con escaso volumen, y el cómo recuperar el país. Las propuestas “políticamente correctas” pueden resultar perjudiciales para la reconstrucción del país y el despliegue de la estrategia de gobernanza.

La sociedad civil encara el desafío de recuperar la CONFIANZA y la CREDIBILIDAD en la POLÍTICA y superar el desapego, el desencanto, la desafección y desesperanza para producir cambios en el país y situarlo nuevamente en el sendero de la democracia y las libertades. Como diría Hayek, se produce en un orden inintencionado. Un esfuerzo global en marcha; reuniones, discusiones, encuentros con el fin de reanimar el alma de la sociedad venezolana para alejar al país del sendero de la barbarie y la destrucción y situarla en el sendero de la democracia y las libertades.

@vozdeladiasporven @tomaspaez

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