¿Imaginas a Simón Bolívar convertido en el pintor postimpresionista Vicent van Gogh o ver vestida con burka a Luisa Cáceres de Arismendi?  Ilustres de la independencia transformados en estrellas musicales, galardonados deportistas y más son plasmados en papel moneda, en los devaluados billetes venezolanos. Su autora es artista, migrante y se hace llamar Rubby Cobain.

Karina Freites es la Money Maker, la chama que pinta billetes quien comenzó el proyecto “República Revaluada de Venezuela”, cuya premisa es devolver al bolívar el valor y la relevancia a través del arte, pues la utilidad de la unidad monetaria permanece enterrada bajo escombros, mientras su poder es apenas un recuerdo, resultó extinto varios conos monetarios atrás.

La iniciativa nació en un salón de clase, Rubby no recuerda si el momento ocurrió durante la catedra de física o química, pero se encontraba reflexionando sobre sus asuntos y uno le causaba significativa incomodidad: la inutilidad del billete de dos mil en sus manos. El papel color azul con Francisco de Miranda en el dorso era insuficiente para pagar el pasaje de regreso a casa.

Transcurría el 2015 cuando Rubby encontró en su propio lenguaje la manera de interpretar la depreciación de la moneda. Con 17 años de edad comenzó en aquel instante la “intervención de los billetes”. El primer diseño consistió entonces en transformar a un precursor de la emancipación americana en un zombi.

Si bien el gesto de Rubby recibió algunos reproches por parte de su entorno, corromper la imagen de un prócer de la independencia para demostrar la destrucción de la otrora grandeza del bolívar, fue su forma personal de protesta.

Cortesía / Karina Freites

La manipulación del billete es total, implica además del cambio en la denominación, el número de serie, el nombre del país, hasta la firma del Banco Central de Venezuela resulta borrada y sustituida por la de Rubby. Asimismo, pinta cada pieza con la intención de que sea única e irrepetible.

Desde la capital con amor

Rubby recuerda con cariño sus vacaciones escolares en la Academia de Arte y Diseño Elimelec de Catia, en Caracas, donde aprendió las bases y técnicas del dibujo y la pintura. En la institución, sus profesores siempre la escucharon con atención al alimentar no solo su predilección por el arte, también su hambre por expresiones nuevas.

A partir de los 13 años el gusanillo de la pintura le mantiene el alma inquieta. Al principio “solo me gustaba dibujar”, dice, pero pronto descubrió el talento escondido tras el placer de tomar un lápiz y un papel. De hecho, su destreza y preparación fueron tal, que el camino por la academia terminó con clases impartidas por la misma Rubby.

Sin embargo, el amor por el arte primero lo halló en la música, a temprana edad germinó en ella la semilla de la melomanía. “Durante mi niñez poco me distraje con dibujos animados. Mi mamá me soltó a la intemperie con programas de Puma TV y MTV”, cuenta con gracia.

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Años más tarde, ingresó a la banda del colegio, primero le asignaron los platillos, luego siguió con los instrumentos de percusión y por último las cuerdas, de estas se enamoró y a los 12 años le fue obsequiada una guitarra y a los 15 descubrió una nueva ilusión, la fotografía. “Siempre he estado conectada con el arte. La pintura, la música, las imágenes me provocan curiosidad”.

El óleo, su predilección

La artista venezolana vuelca su creatividad sobre los billetes a través del óleo, la técnica trabajada a partir de capas y manchas le permite reflexionar y nutrir su inspiración. “El óleo es mi gran amor, mi mejor aliado”, comenta obnubilada.

La elección de los billetes lejos está de ocurrir al azar, al contrario, guarda magia con un toque hippie, en tanto, la lleva a cabo a partir de un juego entre la energía del momento, el inconsciente, la simbología, el contraste y el punto de vista de las personas.

Ante su mirada, el papel moneda es un lienzo capaz de albergar entre sus márgenes a Simón Díaz y Renny Ottolina, al cerro Ávila y las dramáticas escenas de las protestas en Venezuela, inclusive los rostros de Bassil Dacosta y Robert Redman, los jóvenes víctimas de la represión policial en las protestas del año 2014.

Los personajes en los billetes son los próceres personales de la artista, iconos de la música, la cultura, la televisión, el deporte, entre otros ámbitos, que con sus hazañas impregnaron de grandeza a Venezuela y su leyenda puede aún procurar esperanza y orgullo en los ciudadanos. Rubby desea rendirles un homenaje y en el público sembrar la ilusión.

El anhelo de rescatar personalidades, sitios y objetos, que a su juicio también merecen estar representados en los billetes venezolanos, surgió al tener frente a sí los 500 pesos mexicanos con Frida Kahlo estampada y al conocer a Gabriel García Márquez en el billete de 50 mil pesos colombianos.

Rubby explica con entusiasmo que apreciar al incono pop de México y al Nobel de Literatura de Colombia en el papel moneda le permitió desarrollar el propósito del proyecto: “ver a mi gente en los billetes”.

Boleto con destino a Argentina

No es casualidad que la lista de canciones favoritas de Rubby en Spotify se titule “música para añorar Caracas” y la misma contenga melodías de los 80 hasta la actualidad. La capital de Venezuela es una de sus principales musas y desde su partida a otra tierra, la pinta con nostalgia, sensibilidad y profunda emoción.

“Además de revalorizar, manifestar y brindar espacio a estos héroes privados, deseo que la gente viva una experiencia y mi arte los conecte con su país, con su hogar, pese a estar lejos, pese a la migración”.

Cortesía / Karina Freites

Habla con propiedad de la diáspora. En carne propia vivió las complejidades ineludibles del viaje lejos de su terruño. “Soy muy caraqueña y familiar. Cambiar un ambiente en permanente compañía por vivir la soledad fue un shock”.

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Llegó a Argentina con 19 años. El país anfitrión le abrió las puertas y es “super buena nota” con Rubby. Con absoluta seguridad expresa que viviría una vez más la experiencia porque le ofreció sabiduría. Durante los momentos duros se preguntaba cuál era el aprendizaje del proceso y qué conocimiento faltaba por adquirir.

Al efectuar un balance de su travesía y observar el camino recorrido logró superar los miedos y conectarse con su presente. “Estaba acostumbrada a mi Caracas, las calles de mi ciudad, su movimiento, su gente y sus rincones. Pisar Buenos Aires fue un cambio total, me sacó de mi zona de confort”.

La chama de Caracas lo logró en Nueva York

Su última aventura fue un imprevisto maravilloso, planeaba permanecer en la Gran Manzana solo una semana, pero siete días se transformaron en dos meses tras resultar varada en tres ocasiones gracias a las restricciones de vuelos implementadas por Argentina debido a la pandemia. El tiempo en la famosa ciudad transcurrió entre nuevos amigos, el asombro permanente y la participación en la Venezuela Art Faire.

Se trata de la primera exposición de arte con sello venezolano para el mundo. Rubby formó parte del evento junto a 79 artistas criollos. Exportar su proyecto y llevar el mensaje de la Republica Revaluada de Venezuela a una de las metrópolis más artísticas del planeta fue un honor para ella.

Vivió con intensidad cada momento, en sus planes de cajón la estadía en Nueva York era breve, jamás imaginó tantas sorpresas: viajó con pasaporte vencido y el boleto fue un obsequió de sus seguidores, un detalle de quienes creen en Rubby y su iniciativa. Con el regalo advirtió cuán importante ha sido construir la conexión con la gente y permitirle participar en su pasión.

“Imagínate, el proyecto de la chama de 17 años quien no estaba prestando atención a la clase y le dijeron que su protesta artística estaba mal, terminó en una pared, en una galería de Nueva York. Estoy profundamente agradecida”.

Cortesía / Karina Freites

Rubby ha intervenido más de 400 billetes y su principal medio de expresión lo recibe de parte del público. “Aportan a la causa” al proveerle de papel moneda y así continua su manifestación. Igualmente, practica el artivismo como voluntaria de la organización Por Un Mundo Sin Mordaza y siendo conductora en el programa “Tu arte es tu poder”.

La Money Maker se siente como una pequeña embajada de Venezuela, pero ambulante. La intervención de los billetes es la carta de presentación de la catástrofe venezolana. Con el pincel demanda y evidencia el problema y a través del arte teje una red con sus compatriotas, hermanados por su lugar de origen y enlazados a través de los sucesos que forjaron su identidad.

Por Palas Atenea

Prensa Frontera Viva

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