Carlos Ramírez López @CarlosRamirezL3

El presidente de Estados Unidos, Joe Biden, ha emitido una declaración -muy inusual en quienes han ocupado ese cargo- criticando acremente la reciente sentencia de la Corte Suprema respecto al tema del aborto, crítica en la que traspasa los límites de la admisible discrepancia sobre puntos de vista jurídicos del Alto Tribunal para llevarla al terreno de lo político y personal de los jueces que lo integran.

Esto dijo Biden:Es un camino extremo y peligroso al que nos está llevando ahora la Corte” “…con esta decisión, una mayoría conservadora de la Corte Suprema muestra cuan extrema es. Que lejos están de la mayoría de este país.”

Pretende Biden que la función de sentenciar esté supeditada al vaivén del gusto que en el momento en que se ejerza priven los criterios políticos de “las mayorías del país.

Es del conocimiento público todo el complejo e intrincado procedimiento para la designación de los magistrados de la Corte Suprema que se inicia con la postulación de los candidatos la cual corresponde al presidente de la república, para luego seguir con un exhaustivo examen que se les hace por el Comité Judicial del Senado y que es transmitido por televisión, para finalmente ser sometidos a votación en el pleno de esa Cámara Alta. Es un verdadero filtro que despeja toda duda acerca de la idoneidad y ética de estos funcionarios judiciales para que ahora se venga con esa infame descalificación.

Cuando a estos magistrados se les califica como liberales o como conservadores se está haciendo referencia al partido al que pertenece el presidente que los postuló al cargo, si éste es del partido republicano es conservador, si es del partido demócrata es liberal, de manera que cuando Biden alude a “la mayoría conservadora de la Corte Suprema” quiso decir “la mayoría republicana” con lo cual partidizó el fallo en cuestión.

Pero es que lo absurdo de esta declaración de Joe Biden es que la sentencia a la cual nos estamos refiriendo lo que hizo fue revocar una anterior conocida como Roe contra Wade que también había sido tomada por jueces conservadores (republicanos) de manera que, en todo caso, si a los términos políticos vamos tenemos que esta sentencia fue dictada por jueces republicanos que revocó la anterior también dictada por republicanos.

La anterior sentencia sobre el aborto “Roe vs Wade”

1. Derecho constitucional absoluto

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Una mujer residente de Texas de nombre Norma McCorvey a quien por razones protectoras en el juicio se le nombró como “Jane Roe”, quería abortar su tercer embarazo, pero las leyes del estado lo prohibían, sus abogadas demandaron la nulidad de esas prohibiciones por inconstitucionalidad. La demanda fue interpuesta por ante el Tribunal Federal de Distrito Norte de Texas el cual sentenció a su favor ante lo cual el Fiscal apeló ante la Corte Suprema la cual el 22 de enero de 1973 decidió a favor del derecho al aborto, pero sujeto a un calendario específico. Dentro de los primeros tres meses del embarazo se podía abortar sin restricciones legales. Después de los primeros tres y hasta los seis meses las autoridades podrían establecer requisitos médicos razonables, y en los últimos tres meses del embarazo quedaba prohibido abortar salvo situaciones excepcionales donde estuviera en peligro la vida de la madre. En resumen, en esa sentencia se estableció que existía un derecho constitucional al aborto.

2. Derecho constitucional pero moderado

En el año 1992 la Corte Suprema sentenció el caso Planned Parenthood vs Casey donde si bien reafirmó el derecho al aborto como de naturaleza constitucional, abandonó el criterio que sobre los tiempos para su ejecución había establecido la anterior sentencia, en lo adelante lo prioritario no sería el calendario sino la viabilidad del feto.

3. Ahora se ha sentenciado que el aborto no es un derecho constitucional

La nueva decisión revocó los dos pronunciamientos anteriores sobre la constitucionalidad del derecho al aborto bajo el razonamiento de que al no estar expresamente establecido en la Constitución de Estados Unidos no se puede decir que se trata de un derecho constitucional como así lo asentó el fallo Roe vs Wade, por tanto es un asunto de rango legal regional por lo que las legislaturas de cada estado tienen la potestad para dictar sus propias leyes, bien sea para permitirlo, para prohibirlo o para someterlo a determinados requisitos.

En resumen, la reciente sentencia estableció que: “La Constitución no hace ninguna referencia al aborto y ninguno de sus artículos protege implícitamente este derecho, por lo que el caso Roe vs. Wade debe ser anulado…La Constitución no confiere un derecho al aborto; Roe v. Wade, 410 U. S. 113, y Planned Parenthood of Southeastern Pa. v. Casey, 505 U. S. 833, son anulados; la autoridad para regular el aborto se devuelve al pueblo y a sus representantes elegidos”.

La sentencia no responde a una lucha entre jueces demócratas contra jueces republicanos

De este pronunciamiento de la Corte no se desprende que sea producto de una línea política de republicanos revocando sentencias de demócratas ya que en las tres sentencias aludidas la composición del Alto Tribunal tuvo mayoría de magistrados propuestos por gobiernos republicanos. Es una irresponsabilidad -por decir lo menos- colocar este tema en un marco partidista como lo ha hecho el presidente Joe Biden.

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Lo que en realidad se pretende

Es poco menos que un crimen el politizar este tema sobre el aborto cuya correcta ubicación ha de estar en los terrenos médicos y con las debidas restricciones legales en función de la salud de la mujer y también a lo avanzado que pueda estar el proceso

En el próximo mes de noviembre se llevará a cabo en Estados Unidos las denominadas “elecciones de medio término” (Midterm elections) en las que se renovarán cargos de congresistas, a eso corresponde la desdichada declaración del presidente Biden politizando el comentado fallo. Esto ha dicho: “Este año los ciudadanos deben elegir más senadores y representantes que codifiquen el derecho de la mujer a elegir a través de una ley federal”.

Y si respecto a la aludida intención se tuviera alguna duda bastará ver la reciente declaración de la presidente de la Cámara de Representantes del Congreso, Nancy Pelosi: “Este fallo cruel es escandaloso y desgarrador. Pero no se equivoquen: los derechos de las mujeres y de todos los estadounidenses están en la boleta electoral de este noviembre.”

Este panorama resulta sombrío para la justicia que es la que sale perdiendo cuando en detrimento de su necesaria y vital independencia se le politiza. El mensaje que se está emitiendo podría traducirse en: “voten por nosotros, que entonces dominaremos el Congreso y allí pondremos a nuestros propios jueces del partido.”

Vaya descaro.

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